VaYerá 4-7

Y se apareció

Génesis 22:1-24

Por Dr. K. Blad

Aconteció que después de estas cosas, Dios probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Y él respondió: Heme aquí. (Gén. 22:1 LBLA)

 

¿Cómo podemos pasar la prueba con éxito?

 Según la tradición judía, esta prueba fue la décima que pasó nuestro padre Avraham. Él salió victorioso y bendecido de todas ellas. En las Escrituras el número diez no sólo habla de la totalidad sino también simboliza la prueba y la tentación. El salario de Yaakov fue cambiado diez veces (Gén. 31:7), el cordero de pesaj tiene que ser revisado el día diez del primer mes (Éx. 12:3), el día diez del séptimo mes es el yom kipur (Lev 16:29), los hijos de Israel tentaron al Eterno diez veces (Núm. 14:22), el rey de Babilonia vino contra Yerushalayim el décimo día del décimo mes (Jer. 52:4; Ez. 24:1), Daniel pidió que le hicieran una prueba con la comida durante diez días (Dan. 1:12), Yov fue insultado diez veces (Job 19:3), Hamán tenía diez hijos (Est. 9:10) y la congregación en Esmirna tenía que pasar por una tribulación durante diez días (Rev. 2:10).

La palabra hebrea que ha sido traducida como prueba también significa tentación y provocación. Las tres acepciones tienen tres propósitos diferentes:

  • La prueba tiene el propósito de fortalecer y elevar.

  • La tentación tiene el propósito de hacer caer y destruir.

  • La provocación tiene el propósito de resistir y contender.

 

El Eterno no tienta ni provoca a nadie (Jacobo 1:3), pero sí pone a prueba a todas las cosas creadas. El ángel maligno, satán, el enemigo del Eterno y el hombre, puede provocar y tentar a los hombres. El hombre puede provocar al Eterno. El Eterno puede utilizar la tentación de satán  como una prueba para el hombre. El propósito que el satán tiene con su tentación es hacer caer al hombre, pero el propósito de HaShem (el Nombre) cuando permite que el satán tiente al hombre es fortalecerlo y elevarlo. El Eterno está muy por encima de todo y todos y el satán no puede hacer nada sin el permiso del Eterno.

En esta ocasión el Eterno puso a prueba a nuestro padre Avraham. El propósito de la prueba era elevarlo. La prueba es utilizada por del Eterno para poner presión sobre las personas para que se manifieste lo que hay en sus corazones en los momentos de crisis, como está escrito en Deuteronomio 8:2: “Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” (LBLA)

Avraham había pasado nueve pruebas con éxito y ahora le tocaba la décima y definitiva. Este fue el examen final. HaShem le pidió sacrificar a su único hijo. Esta prueba contradecía todo lo que Avraham había enseñado hasta ahora, que el Eterno no se agrada de los sacrificios humanos, como pensaban los que servían a los dioses falsos. Ahora tuvo que hacer exactamente lo que había dijo que no era correcto ante el Eterno, presentar un sacrificio humano.

Como hemos dicho antes, el Eterno no se agrada de los sacrificios de los animales, sino los motivos correctos de la persona que está detrás de los sacrificios. De la misma manera no tiene ningún deleite en los sacrificios humanos, pero sí se deleita en la entrega total del hombre a una causa justa aunque le tenga que costar la vida, como está escrito en el Salmo 116:15: “Estimada a los ojos del SEÑOR es la muerte de sus santos.” (LBLA) Tenemos varios ejemplos en las Escrituras de personas que se han sacrificado hasta la muerte para santificar el Nombre del Eterno y sus sacrificios han sido gratos delante del Eterno. De esta manera hay que entender esta petición del Eterno a nuestro padre. No se agradaría de la muerte de Yitsjak en sí, pero sí de un corazón totalmente sumiso y dispuesto a obedecer aunque sea hasta la muerte.

ste texto es uno de los más claros que hablan proféticamente de la muerte del Mesías como un sacrificio agradable al Eterno. El Eterno no quiere sacrificios humanos, pero el pecado requiere una paga, y esa paga es la muerte. Todos los hombres han pecado excepto Yeshúa. Por eso todos los hombres están destinados a la muerte. Yeshúa llevó el pecado de todos los hombres para liberarlos de sus últimas consecuencias, la muerte eterna, la muerte segunda. Él murió por todos los hombres para llevar el castigo por nuestros pecados y limpiarnos de la maldad. El Eterno le resucitó de entre los muertos al tercer día, profetizado en este capítulo, y por medio de Él todos los hombres que creen en el Eterno y se arrepienten de sus pecados recibirán parte en la resurrección y la vida eterna.

¿Cómo pudo Avraham pasar esta prueba tan difícil? Porque hacía lo que siempre había hecho en todas las pruebas anteriores, temió, obedeció y creyó:

  • Temió al Eterno más que cualquier otra cosa o persona.

  • Obedeció la voz del Eterno con gozo.

  • Creyó en las promesas del Eterno y habló y actuó según ellas.

 

El versículo 12 dice: “Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único.” (LBLA) HaShem probó a Avraham para ver lo que había en su corazón, si le temía más que cualquier otra cosa o persona.

El versículo 18 dice: “Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.” (LBLA) La obediencia a la voz del Eterno fue ley de vida y norma de conducta para nuestro padre.

En el versículo 5 está escrito: “Entonces Abraham dijo a sus mozos: Quedaos aquí con el asno; yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.” (LBLA) Avraham sabía que él y Yitsjak iban a volver a los que guardaban el asno. HaShem había prometido que por Yitsjak le iba a ser contada la descendencia y por eso pensaba que el Eterno le iba a resucitar de entre los muertos, como está escrito en Hebreos 11:17-19: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; fue a él a quien se le dijo: EN ISAAC TE SERA LLAMADA DESCENDENCIA. El consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.” (LBLA)

El resultado de haber pasado esta prueba fue tremendamente importante no sólo para la vida de nuestro padre sino para todas las generaciones futuras. Las bendiciones que vinieron como resultado son ilimitadas, como está escrito en los versículos 16-18: “Por mí mismo he jurado, declara el SEÑOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.”

Una de las bendiciones más grandes, quizás la más grande que tuvo nuestro padre, era que pudo ver el día de Yeshúa, como está escrito en Juan 8:56: “Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó.” (RV 1995) Ese gozo era la más grande que podía experimentar nuestro padre.

Que el Eterno nos conceda su gracia para poder pasar las pruebas con éxito para que también nosotros podamos ver el día de Yeshúa con gozo,

          Shabat shalom,

Ketriel

 

 

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