54 VeZot Ha Berajá

Parashat Vezot haBerajá

Por Prof. José Alberto Fuentes

Devarim (Deuteronomio) 33:1-34:10

Haftará: Yehoshúa (Josué) 1:1-18

 

Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido a Hashem cara a cara. (Deuteronomio 34:10)

Con la ayuda de Dios hemos llegado a la última porción de la Torá. Una parashá nostálgica, porque el más grande de los profetas se despide - no sin antes como lo hacen los grandes tsadikim - derramar bendiciones sobre el pueblo de Israel, así como el patriarca Yaacov lo hizo antes de partir.

En esta ocasión quiero que nos concentremos en el texto que es la base para afirmar la grandeza y el alcance espiritual de Moshé Rabenu, considerado el más grande de todos los profetas.

 A parte de este texto base, existe una insinuación que ven los sabios del lugar en donde murió Moshé, el monte Nebo, ya que se puede entender Nebo como: 50 en él (letra NUN = 50). Es decir que él alcanzo el nivel más elevado, el nivel 50. Los sabios explican muchas cosas sobre el número 50, un número que expresa trascendencia, no profundizaremos en esto, pero basta recordar que la Torá fue entregada en el día 50.

El Rambam con respecto al texto que estamos estudiando escribió un principio de fe:

Yo creo con perfecta Fe: Que la profecía de Moshé Rabenu es verídica y él fue el padre de los profetas de todos los tiempos.

Entendamos un poco qué es la profecía, y para ello citemos al Rambam y al Ramjal zl:

 El Rambam dice:

Existe la profecía. Esto es, que, en la especie humana, existen individuos con potencial y cualidades sobresalientes y dueños de una plena perfección, con un espíritu sabio e inteligente, hasta adquirir una mente sublime (intelecto perfecto). Es entonces cuando esta mente humana en consecuencia su intelecto se apega a una “mente superior” (es decir, a la “mente” de Dios, por así decirlo), siendo iluminada intensamente por ella y recibir de éste un estado elevado. A este tipo de individuos se los denomina: profetas y esa experiencia es la profecía. Aclarar más este tema sería arduo extenso y no es nuestra intención aquí aportar pruebas irrefutables sobre cada principio, ni tampoco elucidar la esencia de esta percepción profética, puesto que para ello sería necesario como requisito, incursionar y tener noción de todas las ramas de la sabiduría, más en este coloquio sólo enumeraremos los principios en forma esporádica. En cuanto a la profecía abundan en la Torá eventos que atestiguan acerca de la profecía de varios profetas. (Perek Jelek, énfasis añadido)

Por su parte el Ramjal escribió:

He aquí, el Creador, bendito sea su Nombre, puso en la naturaleza del hombre que éste sea capaz de aprender, entender y comprender al observar las cosas y sus características, y que en base a lo que es revelado ante él, reflexione e investigue respecto de lo que no es revelado hasta que comprenda y lo entienda. Y este es el proceso natural del raciocinio. No obstante, El también decretó que exista otro medio mucho más elevado que éste para obtener conocimiento, y es la “comprensión influida”, es decir, una influencia que le es otorgada por El, Bendito sea Su nombre, a través de medios particulares que dispuso para este fin. Y cuando esta influencia llega a su mente, cierta información se fija en ella de forma clara, sin ninguna duda, sin ningún error, y conoce completamente la cosa, con todos sus antecedentes y resultados, cada cosa en su nivel apropiado y esto se llama: la inspiración divina (Ruaj HaKodesh).

Y he aquí de esta manera la persona puede comprender cosas que hubiera podido comprender a través de la comprensión natural, pero de una forma más clara como mencionamos; y además puede comprender cosas que no las hubiera podido comprender a través de la comprensión natural, entre ellas lo referente a eventos futuros y los secretos recónditos.

Sin embargo, esto tiene variados niveles ya sea con respecto al poder de la influencia que es enviada, al momento en que dicha influencia es otorgada, a la forma en que llega a la persona, y a la esencia de las cosas que se le revelan y comunican de este modo. Pero en todos los casos, la influencia se proyecta de tal forma que su receptor la capta con toda claridad.

No obstante, también es posible que se proyecte en el corazón de la persona una influencia que se le haga comprender algo, pero que la persona que la recibe no la sienta, sino que sienta como si se le hubiera ocurrido espontáneamente. Y esto también es llamado a veces por nuestros Sabios, de bendita memoria, con una connotación más amplia, “inspiración divina”, o también es llamado “influencia oculta”. De todos modos, la verdadera inspiración divina es percibida y experimentada en forma clara por quien la posee, como mencionamos.

Sin embargo, hay otro nivel que está por encima de todo esto y es el de la profecía. (Derej Hashem 3:1-4)

La profecía es un grado de inspiración en el cual un individuo llega a un nivel en el que literalmente se une a sí mismo con el Creador, bendito sea Su Nombre, de tal manera que de hecho puede sentir esa unión. Entonces puede comprender con claridad que Aquel a Quien está unido es Dios. Esto se siente con absoluta claridad, con una conciencia que no deja lugar a ninguna duda. La persona está tan segura de esto como si se tratara de un objeto físico que está observando con sus sentidos físicos.

Y he aquí, el principal concepto de la verdadera profecía es, por lo tanto, que una persona viva logra tal unión y apego con Dios, y esto es ciertamente un alto grado perfección. Y sin embargo a pesar de esto, a menudo está acompañado por cierta información o aclaración. A través de la profecía la persona puede acceder al conocimiento de muchas verdades elevadas que se encuentran entre los misterios ocultos de Hakadosh, baruj Hu, y los percibe claramente a través del camino del conocimiento influenciado que mencionamos…

El profeta es más grande que quien tiene inspiración divina, aun respecto al conocimiento obtenido, pues él comprende mediante una comprensión superior a toda comprensión que pueda obtener el hombre, y es una comprensión que se da como resultado de su conexión con su Creador, bendito sea su nombre (Derej Hashem 3:3:4:6).

Está escrito en la Torá:

Hashem les dijo entonces: “Oigan bien mis palabras: Si hay en medio de ustedes un profeta me manifiesto a él por medio de visiones y solo le hablo en sueños. Pero no ocurre lo mismo con mi servidor Moshé; Le he confiado toda mi casa y le hablo cara a cara, es una visión clara, no son enigmas; él contempla la imagen de Hashem. (Números 12:6-8).

Entonces podemos llegar a la conclusión que Moshé llegó a comprender la Torá completamente, aunque hay que decir que en vida Moshé tuvo acceso a las cuarenta y nueve puertas de la sabiduría solo le faltó la cincuenta (Rosh Hashana 21b). Ya mencionamos que logró el grado más elevado al morir porque en ese momento su alma se unifico por completo con Hakadosh baruj Hu.

Retomando lo que escribió el Rambam, veamos lo que escribe sobre Moshé:

El punto principal es saber es que Moisés es el nivel superior, el “maestro” de todos los profetas anteriores o posteriores a él, todos están por debajo de su nivel. Moisés fue el selecto de toda la humanidad que captó respecto al conocimiento de Di-s más de lo que cualquier otro, en el pasado o en el futuro percibió o percibirá. Moisés logró la superación humana hasta alcanzar el nivel celestial y mantenerse en la categoría de los ángeles.

No se le interpuso a Moisés ningún obstáculo o velo entre él y Di-s. Asimismo ningún impedimento físico ni carencia grande o pequeña. En él se anularon por completo la imaginación y desapareciendo los deseos, los impulsos y la voluntad, quedándole sólo la mente y al respecto fue dicho: “él hablaba con Di-s, no por medio de ángeles”.

En efecto Moshé Rabenu supero a los ángeles. De hecho, se menciona en la tradición judía que en el momento de subir al monte (Ex. 19:3) se presentó una batalla por la Torá entre Moshé y los ángeles, siendo Moshé el que obtuvo la victoria en la discusión (Shabat 86b, Midrash Raba 28:1).

Sigue el Rambam explicando:

La profecía de Moisés, nuestro maestro, se diferencia de las profecías de los demás profetas en cuatro aspectos:

1º diferencia: Cualquier otro profeta, no se comunica con Dios [directamente] sino por medio de un intermediario, en cambio Moisés, no precisaba de intermediarios, tal como dice: “boca a boca hablaré con él” (Números 12:8)

2º diferencia: Todo profeta no recibe la profecía sino cuando están durmiendo, como versa: “en sueños nocturnos” (Génesis 31:24) “en sueños o visión nocturna” (Job 23:15) y otros ejemplos. Es factible que le sobrevenga de día, pero luego que haya recaído sobre aquel hombre un profundo sopor, de forma tal que queden neutralizados todos sus sentidos y permanezca su mente libre, tal como ocurre al soñar. Esto es lo que se denomina “Visión” o “Percepción”, sobre esto fue dicho “con visiones Divinas” (Ezequiel 8:3), en cambio Moisés, venía a él la palabra de Di-s, aun en pleno día, (en estado lucido) mientras permanecía de pie (la voz surgía) por entre los dos Querubines (que estaban por sobre el arca sagrada), tal como dice: “Me revelaré a ti ahí, y hablaré contigo por sobre el arca” (Éxodo 25:22). Dijo el Altísimo: “Escuchad ahora Mis palabras: si surgiere vuestro profeta, Yo, el Eterno, en visión Me manifestaré a él, en sueño hablaré con él. No es así con Mi servidor Moisés… Boca a boca hablo con él” (Números 12:6-7-8).

3º diferencia: Todo profeta, al advenirle la profecía, aunque sea en “visión” y por medio de un ángel, se aflojarán sus fuerzas su cuerpo se debilitará y se apoderará de él un profundo pavor, hasta sentir que su alma está por salir de su cuerpo, tal como lo expresa Daniel cuando (el ángel) Gabriel habló con él en visón: “Y no quedaron en mí fuerzas pues la lozanía de mi semblante se convirtió en palidez de muerte y me faltaron las fuerzas” (Daniel 10: 8 y 9) y más aún: “caí en profundo sueño con mi rostro hacia el suelo” y dice: “por causa de la visión me han sobrevenido dolores y no me quedan fuerzas” (Daniel 10:16). No ocurría así con Moisés, sino que le sobrevenía la palabra de Di-s sin causarle temblor o debilitamiento de ningún tipo, tal como dice: “y habló el Eterno con Moisés frente a frente, tal como habla un hombre con su prójimo” (Éxodo 33:11) es decir, así como el hombre no se llena de pavor al hablar con su compañero, de la misma manera ocurría con Moisés, él no se estremecía cuando le sobrevenía la palabra de Dios, a pesar de estar Moisés en el grado supremo de cercanía a Di-s, como dice: “frente a frente, esto hace alusión al profundo nivel de percepción mental, como dejamos expresado.

4º diferencia: Los demás profetas no poseen la capacidad de profetizar en cualquier momento que lo desean, sino sólo cuando Di-s así lo dispone, pues es factible que pasen años sin que el profeta perciba ninguna profecía, o que el profeta pretenda saber algo por medio de la profecía y tenga que esperar días o meses hasta recibir la profecía o sencillamente no se le revele. Encontramos entre los profetas, quienes se prepararon (para alcanzar la profecía) tratando de lograr un ánimo alegre, tal como lo hizo Eliseo: “Y ahora, traedme un músico” y luego le sobrevino la profecía, mas es factible que no le sobrevenga visión alguna a pesar de predisponerse para ello. En cambio, Moisés, nuestro maestro, en todo momento que él quería lograba (comunicarse con Di-s) pues está dicho: “esperad aquí y habré de escuchar lo que el Eterno prescribirá para vosotros” (Números 9:8) y dice: “habla con Aarón, tu hermano, y que no se acerque al santuario en todo momento” (Levítico 16:2), explicaron los sabios: “Aarón está en el nivel de ‘no en todo momento’, empero Moisés, no está en el nivel de ‘no en todo momento’”.

Moshé no es parte de los profetas, él es el Profeta, que su recuerdo sea para bendición de todos nosotros.

Jazak jazak venitjazek

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