45 VaEtjanán

Parashat VaEtjanán

Por. Prof José Alberto Fuentes

Devarim (Deuteronomio) 3:23-7:11

Haftará: Yeshayahu (Isaías) 40:1-26

 

Esta parashá presenta uno de los textos más importantes de toda la Escritura. El famoso texto del “shemá Israel” – escucha Israel – de Deuteronomio 6:4. Tan importante ha sido este texto que incluso las últimas palabras que muchos hijos de Israel pronuncian antes de morir es este texto sagrado.

Y ¿por qué este texto es tan importante para el pueblo de Israel? Traigamos a un testigo textual por excelencia de la literatura judía para entenderlo.

Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Yeshúa le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. (Marcos 12:28-30)

El maestro judío más influyente en la historia de la humanidad, nuestro Mashíaj Yeshúa, dice claramente que en este texto se encuentra el mandamiento más grande de todos, esto es, saber que Dios es uno, y que hay que amarlo con todo nuestro ser. Esta es la razón por la que todo judío tiene gran respeto y estima por estas palabras.

Entendiendo un poco el texto que nos ocupa, recordemos el primer principio de fe según el Rambam.  

Yo creo con plena confianza.

Que el Creador, alabado su nombre, creó y dirige el mundo, El únicamente hizo, hace y hará todos los hechos.

El shemá es el principal mandamiento por cuanto nos muestra la soberanía de Dios, por lo tanto, el judío, al pronunciar y meditar en estas palabras, sabe quién es ese uno y único Dios, sabe y proclama que Él es Creador de todo, y Él que sostiene a todos, y sin Él, nada existiría.

En otro lugar Rambam comenta:

Es absolutamente uno y no compuesto de ninguna manera.

Sabemos que el mundo cristiano, con todos esos años de estudio e investigación, en su gran mayoría piensa contrario a lo que presenta Rambam basado en la Escritura. Y la Escritura calza totalmente con lo que él escribe como buen judío.

Y esto de alguna manera se entiende, porque al pueblo de Israel se le reveló este Dios único como ya vimos en el texto - Escucha Israel el Eterno nuestro Dios el Eterno uno es. Por esa razón si alguien realmente quiere conocer el concepto de ese Dios único, deberá acercarse al pueblo de Israel para aprender y no lo contrario. Por eso está escrito en nuestros libros sagrados:

Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, Porque la salvación viene de los judíos. (Juan 4:22)

Pues lo que vosotros adoráis sin conocer, Eso os anuncio yo. (Hechos 17:23)

En el contexto de estos dos textos, se presenta un dialogo entre dos judíos observantes de la Torá y los mandamientos -  Yeshúa y Pablo, con no judíos que, en ambos casos, desconocían el concepto de Dios, por el simple hecho que ya mencionamos. Esa revelación se le dio al pueblo de Israel. Por esa razón son llamados a ser luz para las naciones.

Regresando al punto del Rambam:

Es absolutamente uno y no compuesto de ninguna manera.

Evidentemente, ya había literatura que habla sobre esto, porque recordemos que el punto de partida es justo el texto que estamos estudiando.

 

Escucha, oh Israel, el Eterno es nuestro Dios, el Eterno uno es. (Deuteronomio 6:4)

Y el Eterno será rey sobre toda la tierra; aquel día el Eterno será uno, y uno su nombre. (Zacarías 14:9)

Como vemos en está escritura, el concepto de la unicidad de Dios no habla como tal de un número, como lo entienden nuestras mentes humanas, nos está hablando de la soberanía de Dios. Por eso dice: será rey sobre toda la tierra, es decir, todos como uno solo, se someterán a Dios. Entendámoslo bien, si yo me someto a Dios haciendo que su voluntad sea mi voluntad, entonces hay ejad, hay unidad, se hace presente el concepto de uno – Hashem ejad.

Rabí Yeshúa dijo:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.

Ahora bien, si queremos entenderlo desde la perspectiva numérica, porque así pensamos, veamos lo que dicen al respecto de ese Dios uno algunos sabios.

En su sentido simple, el concepto de la unidad Divina implica que no hay otro dios fuera del verdadero Di-s, o que no hay un poder independiente aparte de Él. Sólo Di-s es el Creador y no hay nadie fuera de Él.

 

Sin embargo, en un sentido profundo, la unidad de Di-s implica que no hay otra esencia fuera de Di-s. Sólo Di-s es la verdadera existencia, y para que cualquier cosa exista debe tener alguna participación en la verdadera existencia de Di-s. En este sentido, Di-s es Uno, y no hay nada fuera de Él.  (Morashá).

Entre las cosas que es necesario saber se encuentra el hecho de que Di-s debe ser absolutamente uno. Es imposible que exista más que un ser cuya existencia sea intrínsecamente imperativo. Sólo es posible que exista un Ser con esta esencia necesariamente perfecta, y por lo tanto la única razón por la cual todas las demás cosas tienen la posibilidad de existir es porque Di-s desea que existan. Por lo tanto, todas las demás cosas dependen de Él y por lo tanto no tienen existencia intrínseca.  (Ramjal).

¿Pero de dónde sacaron estas conclusiones?

Yo soy el primero y Yo soy el último, y fuera de Mí no hay Dios… No hay otro Dios aparte de Mí, no hay otro Creador. No hay fuerte, no conozco ninguno (Es decir, ningún otro poder independiente de Mí – Targum). (Isaías 44:6-8).

 

Hashem es Uno, Singular y Único

 

Enseña Rabí Ginsburgh que, a Dios, los sabios Lo describen como “Uno, Singular y Único”.

En hebreo, estas tres cualidades del Todopoderoso son expresadas como:

אחד יחיד ומיוחד

Ejad (uno), Yajid (singular), Umeiujad (y único).

Considerando a la primera letra alef א  como equivalente a 1000 (es una práctica común en el cálculo de la guematría que esta letra pueda ser leída como Elef, que significa “mil”), el valor numérico de esta frase es exactamente 1118, igual al de la frase que representa la máxima declaración de la unidad del Creador:

שׁמע ישׂראל יי אלהינו יי אחד

- Shema Israel Hashem  Eloheinu Hashem  Ejad -

- Oye Israel: Hashem nuestro Dios, Hashem es Uno -

No sólo eso, sino que esta frase contiene 13 letras, siendo el valor numérico de la palabra “Uno” Ejad אחד. Cabe mencionar que también el número 13 equivale a la palabra ahavá- amor- por eso texto dice: “Y amarás a Hashem tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

“Uno” implica que la esencia misma de Hashem permea completamente la realidad.

Singular, que también puede ser traducido como “sólo Uno”, implica que Su esencia es la única existencia verdadera. Citando a Maimonides: “Toda otra existencia es dependiente de su existencia”

Único, en relación a Hashem, significa que Él desafía a la lógica: “Él es la paradoja de las paradojas”; trasciende absolutamente cualquier polaridad u opuestos. En el contexto de la creación, la naturaleza y los milagros sobrenaturales son uno desde su perspectiva.

Esto lo explica Rab Yaakov Weinberg:

El primer principio describe la singularidad de Dios en cuanto que Él es absolutamente independiente de todo, en contraste con el hombre, que es absolutamente dependiente de Dios. El segundo principio enfatiza que todo lo que experimentamos, la miríada de fuerzas conflictivas en nuestro universo, reflejan una Unidad, una Singularidad que no tiene paralelo. El placer y el dolor, la alegría y la tristeza, todos tienen una misma Fuente. Las cosas buenas que les ocurren a las personas malas y las cosas malas que les suceden a las personas buenas tienen un único Origen.

El énfasis en la Unicidad de Dios que brinda este principio rechaza las influencias sutiles del politeísmo que pueden existir incluso en un sistema monoteísta. El hombre tiene una tendencia a identificar el bien y el mal, la felicidad y el sufrimiento, con causas separadas, lo cual crea la necesidad de este principio. Uno es testigo de las diversas y aparentemente contradictorias facetas de la providencia del Todopoderoso y se siente confundido.

Sería más sencillo resolver estos elementos contradictorios de la vida concluyendo que estas facetas representan a fuerzas o poderes separados y opuestos que controlan la realidad. Sin embargo, esta respuesta es lo que atrae del politeísmo. Viéndolo de manera más sutil, en un esfuerzo por entender la naturaleza de Dios, el hombre monoteísta se identifica erróneamente con un aspecto del Todopoderoso, tal como Su misericordia, fallando en apreciar Su unidad.

El hecho de que el Rambam haya dividido estos conceptos, la existencia de Dios y la unidad de Dios, en dos principios, implica que uno debe específicamente tener conciencia y articular ambos conceptos para poder servir a Dios de la manera adecuada. (Fundamentos y Fe, páginas 38-39)

 

Finalizo con unos conceptos interesantes que expone Rabí Ginsburgh sobre este texto:

Oye Israel, Dios es nuestro Dios, Dios es Uno

Aunque ejad expresa la unidad absoluta de Dios está compuesta por tres elementos, las letras alef, jet y dalet.

El Shulján Aruj, el Código Judío de Leyes dice:

La alef de ejad representa alufó (de la letra alef) shel olam, "el Amo del Universo". El valor numérico de la alef es 1 y representa a El Uno Esencial. 

La letra jet, de valor numérico 8.  Habla sobre el hecho que la unidad de Dios permea la realidad visible y la imaginable. Primero impregna los 7 niveles del firmamento arriba (7 cielos) y luego continúa descendiendo hasta el octavo nivel de la tierra, abajo.

Finalmente llegamos a la letra dalet, cuyo valor numérico es 4 y corresponde a las cuatro direcciones, la unidad de Dios se esparce hacia el este, el oeste, el norte y el sur.

La jasidut profundiza en ejad al nivel microcosmos, es decir seres humanos.

La jasidut agrega otra dimensión a la meditación en ejad. Toda alma judía es realmente una parte de Dios (en realidad todo ser humano – opinión personal basado en las Escrituras). Cuando aprendemos a reconocer su unicidad, tenemos que meditar simultáneamente en que Dios y la fuente de nuestras almas son uno (En ese sentido tiene razón la jasidut, porque si no hay relación y apego a su voluntad con Dios no hay esa unidad). El alma se origina en la unidad absoluta con Dios. Este es el punto de la alef.

Cuando se decreta Divinamente que el alma debe entrar al cuerpo, esta desciende a través de los siete firmamentos. Entonces el alma alcanza el octavo nivel, el cuerpo, que es llamado "tierra". Este descenso del alma al cuerpo es el nivel de jet.

Toda alma es un emisario de Di-s para diseminar la conciencia Divina hacia las cuatro direcciones de la tierra. Dalet es el nivel en el cual el alma "estalla" hacia todas las direcciones para cumplir su misión Divina.

 

Espero que este pequeño vistazo al texto principal de toda la Escritura, haya sido de edificación para el cuerpo de Mesías.

 

Shabat shalom

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