43 Masei

Parashat Matot/Masei

Por Prof. José Alberto Fuentes

Bamidbar (Números) 33:1-36:13

Haftará: Yirmeyahu (Jeremías) 2:2-28; 3:4

 

Por lo regular estas dos porciones de la Torá se leen para terminar el libro de Bamidbar, así que en esta ocasión presentaré enfoques de algunos versículos, con comentarios de los sabios.

Matot y Masei son dos Parashot que muchas veces van unidas, pero cuyos nombres significan lo contrario.

 

La palabra "maté", cuyo plural es "matot", significa una "vara". Una vara es algo inerte, que se corta del árbol donde creció. Dejó de tener el poder de seguir creciendo, y de crear nueva vida. Siempre permanecerá igual que ahora. Estática e invariable.

Masei (del verbo "viajar") es exactamente lo contrario. Es la esencia misma del dinamismo, del desarrollo, y del crecimiento. Porque los viajes son el paradigma del progreso...

En realidad, esta yuxtaposición de Matot y Masei es un símbolo de la Torá misma. La Torá tiene la capacidad de tomar lo inerte y darle vida: de tomar la vara de Aharón y hacer que florezca. De transformarla en una serpiente.

Una simple vara inerte se transforma en el instrumento de las grandes señales y maravillas que se obraron en Egipto, de la división del mar. Una simple vara inerte se transforma en el símbolo del comienzo de la vida para el pueblo judío. La transformación de la vara sin vida, el Maté, produce el progreso y el futuro eterno, los Masei, a los viajes de los israelitas a través de la historia. (Basado en Rabí Shlomo Yozef Zevin)

 

"Si un hombre hace un voto a Hashem o jura un juramento para establecer una prohibición para sí mismo" (Números 30:3)

 

Qué importante es cumplir con los votos y juramentos. Nuestro maestro dijo:

“Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” (Mateo 5:33-37)

Yeshúa no está en contra de la mitsvá, sino que nos muestra una gran lección. Cuando juramos poniendo a Dios de por medio y no cumplimos, provocamos un tremendo jilul Hashem (profanación del Eterno), ya que, las personas no religiosas (recordemos que en esos tiempos vivían rodeados de goyim) podrían argumentar lo siguiente: “Mira aquel no cumple lo que juramentó, por lo tanto, así como su juramento es falso, así su Dios es falso. En mi opinión, lo que hace Yeshúa es poner un cerca de protección alrededor de la Torá para evitar que el nombre de Hashem sea profanado.

 

“Entonces ellos vinieron a Moisés y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños” (Números 32:16)

¿Cuál era la prioridad de los hijos de Gad y Rubén? Al parecer los ganados, que representan el materialismo. Esto lo sabemos porque los mencionan en primer lugar, y en segundo lugar sus hijos, es decir, primero los negocios y luego los hijos. Desafortunadamente los padres, por el afán de tener más dinero o cuidar sus negocios, dejan en segundo término a sus hijos, que son mucho más preciados que todo el dinero del mundo. La decisión que tomaron estas tribus en aras del beneficio material, sin duda, perjudicó a sus hijos, ya que ellos permanecieron bastante tiempo fuera de su casa para cumplir con la parte militar que les correspondía, con tal de quedarse en esas tierras.

Tengamos mucha atención a estas pistas que nos deja la Torá para no caer en los mismos errores. Ocupémonos más del cuidado de nuestros hijos.

Por eso viene la corrección de Moshé rabenu cuando pone en primer lugar a los hijos.

“Edificaos ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha declarado vuestra boca.” (Ibíd. 32:24)

También aprendemos que si cometemos errores hay que rectificarlos. Para poder rectificar debemos aprender de nuestros maestros. El texto de la Torá nos enseña como ellos, después que Moshé muestra la prioridad, corrigen y declaran:

“Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias, estarán ahí en las ciudades de Galaad.” (Ibíd. 32:24)

 

"Estos son los viajes de los israelitas, que salieron de la tierra de Egipto... guiados por la mano de Moshé y Aharón." (Bamidbar 33:1)

Nada que haya sido creado por mano del hombre puede durar eternamente.

 
Las estatuas se derrumban; la poesía se olvida. No hay nada que dure por siempre. Por ese motivo, la redención de Egipto no fue algo definitivo, pues llegó "por la mano de Moshé y Aharón", y, a pesar de su elevadísimo nivel espiritual, no eran más que seres de carne y hueso.


Por eso, era inevitable que el pueblo judío fuera sometido a otros exilios, pues su Éxodo de Egipto fue mortal y terrenal, y, por lo tanto, incompleto.

"Estos son los viajes de los israelitas..."  Estos son los viajes del exilio que los israelitas realizaran en la larga noche de la historia, porque "salieron de la tierra de Egipto... guiados por la mano de Moshé y Aharón”. Sin embargo, cuando el Propio Hashem redima a Su pueblo, con toda Su Gloria y Su Majestad, la redención no contendrá ningún elemento de imperfección humana, y, por lo tanto, será absoluta y eterna. (Mayaná shel Torá).

Comentando sobre este enfoque, creo que esa es la razón por la que Mashíaj tuvo que padecer y morir, para después resucitar por la mano de Dios, y al ser un nuevo hombre y recibir el poder de una vida indestructible, entonces él puede redimir por completo y eternamente a Israel e incluso a toda la humanidad.

 

“Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Israel, y para el extranjero y el que more entre ellos” (Bamidbar 35:15).

Todos necesitamos de esas ciudades de refugio que no sólo son lugares físicos, como los describe el peshat (nivel simple, literal) de la Torá. A todos nos asecha un vengador que quiere exterminarnos, llámese nuestra mala inclinación, el satán, o cualquier adversario. Cuando alguien te busque para aniquilarte corre a las seis ciudades de refugio que están a tu alcance, cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.

1.     Shema

2.     Israel

3.     Hashem

4.     Elohenu

5.     Hashem

6.     Ejad

Ahí estarás totalmente protegido.

Shabat shalom

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