37 Shelaj Lejá

Parashat Shelaj lejá

Por Prof. José Alberto Fuentes

Bamidbar (Números) 13:1-15:41

Haftará: Yehoshúa (Josué) 2:1-24

Esta porción nos presenta el famoso caso de los doce espías - correspondientes a cada una de las tribus de Israel - que fueron enviados por Moshé para hacer un scouting de la tierra de Israel. Dicho episodio nos da varias enseñanzas. En esta ocasión veremos un Midrash en particular del por qué la gran mayoría dio un mal informe.

Hay que recordar que cuando estudiamos los Midrashim, debemos saber que el propósito principal de ellos es darnos un mensaje espiritual más allá de la historia que se presenta. De tal manera que los Midrashim no son necesariamente sucesos históricos.

Veamos algunos textos de la Torá para recordar el episodio.

Y Hashem habló a Moisés, diciendo:

Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Hashem.; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel. (Números 13:1-3)

Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. (Ibíd. 13:31-33).

Un Midrash dice que, aquellos que dieron un mal informe, lo hicieron intencionalmente, no necesariamente por lo que vieron, ya que ellos sabían que Hashem era Todopoderoso y que, sin ningún problema, podía darles la tierra en posesión.

Si esto es así, las preguntas obligadas son: ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué ganaban con dar un mal informe? 40 años en el desierto a consecuencia de su mal informe, ¿qué tiene de bueno esto?

Quizás podamos entenderlos un poco. Y en realidad muchos somos como ellos, aunque no nos hemos percatado.

Estos hombres eran tsadikim, por eso se menciona que eran príncipes, por lo tanto, sabían perfectamente como operaba el Eterno. Sabían de su mano poderosa, protectora y sustentadora. Además, sabían del calibre espiritual de los líderes que los guiaban, Moshé, Aharon, Miriam (caso mujeres). Por lo que su respuesta y mal informe fue en busca de un beneficio.

¿Te imaginas lo que vieron en el desierto, la cercanía que tuvieron con Dios? ¿Los milagros que día a día experimentaban? Se sentían en hotel de cinco estrellas, rodeados de nubes de gloria, maná, agua de la roca, sus vestimentas no envejecían, oír shiurim de la boca del más grande de los profetas, ¡wow qué maravilla! Pensándolo bien, yo no cambiaría eso por una tierra que hay que conquistar, que hay que trabajar, que hay que esforzarse, en dónde ya no se verán esos milagros sin que yo haga algo y ponga esfuerzo de mi parte, un lugar en dónde Moshé, Aharon y Míriam ya no estarán, etc.

Pensándolo bien, mejor nos quedamos con el todo incluido del hotel de cinco estrellas, llamado desierto.

El Midrash dice que, esa es la razón del mal informe. Se sentían en una zona de confort. En el momento que ellos tomarán la tierra, todo eso se les terminaría, ahora tendrían que trabajar y esforzarse, cómo se le dijo a Yehoshua Bin Nun antes de tomar posesión de la tierra.

Esto es muy parecido a las almas que no hacían nada por estar apegadas y recibir el favor de Dios, antes de bajar al mundo en el que hay que trabajar para estar apegado a Dios. (ver comentario Parashat Lej lejá). También es parecido a la parábola de los talentos en la que uno de los siervos sólo escondió el talento sin esforzarse.

Aunque sea breve el comentario, es de gran reflexión. Por mucho que estés muy cómodo, no te quedes ahí, tienes que avanzar, tienes que trabajar, tienes que esforzarte para conseguir tu meta en la vida. Por supuesto que Dios nos ayuda, pero quiere ver que tú como persona logres esos objetivos maravillosos que él tiene planeados para ti.

Recuerda, Hashem no quiere gente pasiva, sino activa en la redención.

Finalicemos con esta escritura que corrobora lo que mencionamos.

Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Hashem, que Hashem habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:

 

Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Hashem tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Hashem vuestro Dios os da en posesión. (Josué 1:1-11).

Shabat shalom

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