24 Vayikrá

Parashat Vayicrá

Por Prof. José Alberto Fuentes

VaYikrá (Levítico): 1:1-6:7

Haftará: Isaías 43:21-44:23

 

Concepto hebreo de Mashíaj

“Back to basics” - Volver a lo básico

 

Académicamente hablando, siempre que estudiemos las sagradas Escrituras y cualquier otro escrito, sean comentarios, tradiciones documentos históricos, etc., debemos hacerlo sin prejuicios, sin una postura definida, no importando qué aprendí o en qué creo. Rabí Shaúl decía en uno de sus escritos: “Examinadlo todo; retened lo bueno”.

La Biblia es un libro hebreo o judío en toda su esencia, tanto el llamado “Antiguo Testamento” como el “Nuevo Testamento”, y es por eso que siempre que estudiemos cualquier tema debemos hacerlo desde una perspectiva hebrea o judía, de lo contrario será muy difícil entender el mensaje original de los escritores. De no ser así, en el peor de los escenarios, podemos adulterar el mensaje y crear conceptos, teologías y dogmas errados.

Desafortunadamente creyentes de todo el mundo que ignoran las raíces hebreas de la Biblia, desconocen la esencia del término Mashíaj, conocido comúnmente como Cristo, y lo asocian inmediatamente con la figura histórica de Jesús de Nazaret. Consecuentemente, para “entender” dicho término se basan en los escritos neo testamentarios. En otras palabras, se dice: “aunque desde el AT se nos anuncia a Cristo lo entendemos con claridad en el NT “. Y aunque en parte tienen razón, desconocen aspectos que son sumamente importantes.

En otros casos, hablando de una minoría, el desconocimiento es tan grande que se llega a pensar que el concepto Mesías o Cristo es el apellido de Jesús.

Siendo el tema de Mashiaj uno de los más complejos en las Escrituras y con más riqueza en el judaísmo, este concepto es visto como la esencia de toda la Escritura como veremos más adelante. Por lo tanto, hay que ir al fundamento de este término para entenderlo de manera básica y poder más adelante profundizar en tan grande y bello concepto, presentado por primera vez en Parashat Vayicrá (Levítico 1:1 – 6:7 (5:26 heb)).

 

El fundamento

Hemos dicho que para entender este concepto muchos se basan en los escritos del llamado Nuevo Testamento, pero veamos primeramente cual era la fuente de los primeros alumnos de Yeshúa el Mesías para poder entender y transmitir su mensaje.

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo (Mashíaj) padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día. (Lucas 24:44-46. Énfasis añadido)

Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo (Mashíaj) padeciese, y resucitase de los muertos; y que Yeshúa, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo (Mashíaj). (Hechos 17:2-3)

Para los días de la época del segundo Templo cuando alguien se refería a las Escrituras o sagradas Escrituras era en referencia a los escritos de Moisés, los profetas y los salmos, lo que se conoce común y erróneamente como Antiguo Testamento. Esto es notorio cuando comparamos los dos textos anteriores en donde se expone el mismo tema, aunque explicado por dos rabinos, el primero Yeshúa que abiertamente menciona a Moisés y la Torá, los profetas y los salmos, y el segundo rabí Shaúl (Pablo) que sólo menciona las Escrituras, dando por hecho que los oyentes entendían perfectamente a qué se refería.

 

Más referencias

Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Yeshúa, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. (Hechos 28:23)

Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído (que Yeshúa es el Mesías); y todos son celosos por la ley. (Hechos 21:20. Énfasis añadido)

Visto brevemente esto, entendemos que la única manera de poder comprender el término Mashíaj es mirando su origen, en otras palabras, mirar en las Escrituras hebreas como lo hacían en los días de los apóstoles, donde nace este concepto.

 

Su esencia

Lo primero que debemos saber es que el término hebreo Mashíaj es un título, no un nombre propio. Este término nos habla principalmente de función, no de naturaleza.

La mejor traducción que se puede hacer del término Mashíaj es “Ungido” aunque, como veremos, esta traducción no alcanza la plenitud del término hebreo. Este término pasó al griego como Jristos y finalmente nos llegó a nosotros como Cristo. Jristos dicen algunos estudiosos que significa untado y viene de la época cuando los obreros finalizaban el día en su trabajo con los olivos, y quedaban untados o manchados de aceite. Otros dicen que tiene una procedencia pagana, relacionado con las deidades de la mitología griega, aunque no creo que sea el caso.

Entonces Mashíaj es un título que se la da a alguien consagrado, ungido para realizar una función especial dentro del plan de redención del Eterno, a nivel temporal, regional, universal y eterno, dependiendo del propósito específico de la unción. Sea temporal o permanente, se espera que el ungido (Mashíaj) introduzca un bien a favor de aquellos por los cuales se unge. En las Escrituras casi siempre está relacionado con el sacerdocio o con la monarquía.

Entonces la esencia del primer punto que vamos a tocar es que el concepto de Mashíaj o Cristo es muy diferente a cómo se entiende en el cristianismo pues este concepto no se estanca en una sola persona, sino que va más allá de un solo personaje, como lo veremos oportunamente y con la ayuda del cielo.

Partiendo del fundamento de los apóstoles y los profetas es decir la Torá, miremos la primera vez que aparece este término en las Escrituras.

Recordemos que en Éxodo capítulo nueve, Moshé por mandato del Eterno separa y consagra a Aharón y a su familia   para el oficio sacerdotal, y al momento que se hacía esa unción se estaba transmitiendo la investidura y la autoridad, para ejercer la avodat Hashem (servicio a Hashem).

“Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido – Mashíaj – trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a HaShem un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido (Levítico 4:3)

Un dato interesante es que cuando la Biblia se tradujo del hebreo al griego (Septuaginta) unos doscientos años antes de “Jesucristo”, cuando los sabios judíos se toparon con este versículo lo tradujeron como Jristos. Entonces Aharón fue el primer Cristo (Mashíaj) históricamente hablando.

 

Mashíaj según las Escrituras

 

1 - Los sacerdotes son vistos como “ungidos” (Jristos) por parte del Eterno.

Aharón y su descendencia fueron “ungidos” para garantizar su sacerdocio en el santuario terrenal y, por tanto, ofrecer sacrificios en nombre de y a favor de los hijos de Israel. (Ex. 29:29; 40:15; Lev: 16:32; Núm. 35:25).

“Y los ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones”.

“Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas”.

“Y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo”.

Todo sacerdote está para ofrecer sacrificios a favor del pueblo. Esta es su misión principal aun cuando tenga otras responsabilidades. Por otro lado, hay que recordar que el propósito principal de todos los sacrificios es poder acercarnos a Hashem y que Hashem se acerque a nosotros. Esa es la función más bella y noble del Mashíaj.

Ahora bien, la expresión HaMashíaj (El Mesías) aparece tres veces en Levítico capítulo cuatro, versos 3, 5 y 16. Es muy significativo que la primera vez que el concepto de Mashíaj es presentado en las Escrituras, es en relación con el sacrificio de pecado, en el contexto de la expiación y el perdón. Tenemos tres testigos firmes que muestran que la tarea primordial del Mashíaj (Ungido) es redimir a Israel por medio de un sacrificio de pecado. El que tenga ojos para ver que vea.

 

2 - Los profetas también son vistos como “ungidos de Hashem”. 1 Reyes 19:16 con 2 Reyes 2: 1-14 donde el espíritu profético de Eliyahu pasa a Elishá.

A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. (1 Reyes 19:16)

Aconteció que cuando quiso Hashem alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.  Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Hashem me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Hashem, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el.  Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Hashem te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.  Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Hashem me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Hashem, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.  Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Hashem te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad.  Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Hashem me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Hashem, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos.  Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán. Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.  Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.  Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.  Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.  Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.  Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Hashem, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.  Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él. (2 Reyes 2: 1-14)

De esto aprendemos algo muy importante; que la unción puede ser por medio del Espíritu, no necesariamente con un acto de óleo sagrado, como lo fue Aharón la primera vez.

El aceite realmente apunta a la obra del Espíritu apartando, consagrando y comisionando al receptor elegido para la misión asignada. Isaías 61:1ss explica más el concepto, cuando afirma que el Espíritu mismo, no el aceite que lo representa, completa la unción. “El Espíritu de Hashem está sobre mí, porque me ha ungido…”. Con esto se desmenuza el reclamo anti misionero en contra de la mesianidad de nuestro santo Maestro Yeshúa HaMashíaj.

 

3 - Los reyes son los “ungidos de Hashem” para realizar una misión en “su nombre” y, por tanto, vienen a ser “hijos de Dios”, término intercambiable con el concepto de Mashíaj.

David tiene temor por la forma como trató al “ungido (Mashíaj) de Hashem”

Y dijo a sus hombres: Hashem me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido (Mashiaj) de Hashem, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Hashem. Así reprimió David a sus hombres con palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino. (1 Samuel 24:6-7)

2 Samuel 23:1 presenta a David, el rey de Israel como el ungido:

“Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido (Mashíaj) del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel”

La “unción” significa que la persona ha sido “escogida” oficialmente por el Eterno y por tanto goza de una relación especial con Hashem por la cual posee una habilidad, poder y autoridad para gobernar en Nombre del Eterno y representarlo en el ejercicio de sus funciones.

El rey de Israel, como “ungido de Hashem” representa al Eterno en Israel y su trono es visto como el trono mismo de Hashem. El rey, por tanto, al ser ungido, se transforma en “hijo de Dios” y “agente” de la Divinidad, es decir, su rostro, su voz, su justicia son vistos como las de Hashem mismo que lo ungió y que se hace presente legalmente en el ungido.

He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. El edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. (1 Crónicas 22:9-10)

Y de entre todos mis hijos (porque Hashem me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Hashem sobre Israel. Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. (1 Crónicas 28:5-6)

Vemos la riqueza del concepto y concluimos diciendo que todos los sacerdotes, profetas y todos los reyes de la casa de David, son “ungidos” del Eterno. E incluso los patriarcas son llamados Mesías.

No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas. (Salmo 105:15)

 

¿Habrá un secreto escondido en todo esto que hemos visto?

Comencemos diciendo que la esencia, el ADN de toda la Escritura es Mashíaj.

El Talmud (Nedarim 39b, Pesajim 54a) menciona siete cosas que fueron creadas antes de la Creación del mundo:

1 - La Torá. 2 - El arrepentimiento. 3 - El huerto del Eden. 4 - El Gehinom. 5 - El trono de gloria. 6 - El Templo. 7 - El nombre de Mashíaj.

Con esto podemos entender que el mundo fue creado con relación a estas siete cosas.

Miremos con atención la primera mención y la última del orden del Talmud:

1 - La Torá es el plan arquitectónico de toda la Creación.

7 - Mashíaj es el propósito de lo creado, el que perfecciona la creación.

Es por eso que está escrito: La meta de la Torá es Mashíaj. (Rom 10:4) Y también está escrito: Mashíaj es la Cabeza del cuerpo (Col 1:18); el primogénito de la Creación (Col 1:15).

Y dice la tradición de Israel en Sanedrín 98a: Dios creo el Mundo considerando al Mashíaj como su redentor. Y también está escrito en Berajot 34b: Y También dijo Rabi Jiya   bar Aba en nombre de Rabi Yohanan: Todos los profetas profetizaron exclusivamente respecto a los días de Mashíaj.

Maimónides, uno de los más grandes sabios de Israel y posiblemente el de mayor influencia moderna con respecto al concepto Mashíaj, en su último capítulo de su monumental obra Mishné Torá, afirma: Cualquier judío que no crea en el Mashíaj y no espere con ansias su venida es un apóstata y ha negado la Torá completamente.

Reafirmamos que la esencia de toda la Escritura es Mashíaj.

Es por eso que nuestro Maestro Yeshúa HaMashíaj dijo: Si en realidad le creyeran a Moshé, me creerían a mí, porque de mí el escribió. Pero si no creen lo que él escribió, ¿cómo van a creer lo que yo digo? 

Hemos aprendido el secreto escondido en las Escrituras, que el Mashíaj representado en la persona de Yeshúa tiene que cumplir con varias funciones, como Profeta, Sacerdote y Rey.

Podemos decir confiadamente como lo dijeron los primeros alumnos de nuestro santo Maestro:

“Hemos encontrado a aquel del cual Moshé escribió en la Torá, y también los profetas; Yeshúa Ben Yosef de Nazaret.”

 

Shabat Shalom

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