22 VaYakhel y 23 Pekudei

Parashot Vayakhel / Pekudei

Por Prof. José Alberto Fuentes

Shemot (Éxodo) 35:1-38:20 / 38:21-40:38

Haftará: 1 Melajim (Reyes) 7:40-50 / 7:51-8:21

 

Con la ayuda de Dios, en esta ocasión, traeremos unos extractos de la magistral obra “Mijtav meEliyahu” de Rabí Eliyahu Desler zl, agregando algunos comentarios.

Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Hashem para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras. Vinieron así hombres como mujeres, todos los voluntarios de corazón (Éxodo 35:21-22)

Dice el rey David en el libro de los Salmos:

Y en cuanto a mí, que mi plegaría a Ti, Hashem, sea en un momento de voluntad (Salmos 69:13)

Voluntad en hebreo “ratsón” es aquello que proviene del servicio del corazón, del total auto sacrificio, del ofrecimiento de todo nuestro ser a Dios. Esto es lo que se necesita para construir el templo.

Cuando la persona se aleja en gran medida de sus deseos, finalmente llega a dejar de sentir interés por ellos, de tal modo que anula su voluntad ante la de Hashem (cf. Avot 2:4).

El dulce cantor de Israel, David hamelej, quiso decir que nuestro servicio a Dios debe ser cuando se tiene sólo el deseo de cumplir su voluntad.

¿Te imaginas el nivel espiritual de esa generación?

Para lograr este nivel, indudablemente se debe doblegar el ego, por eso la Torá también dice: “Tomen de ustedes” (Éxodo 35: 5). La Torá está diciendo a los miembros de esa gran generación: Busquen bien, en lo más recóndito de sus corazones, encuentren el punto sutil donde el yetser hará – mala inclinación – realmente se opone a que ustedes donen al mishcán, y desde ese punto “tomen de ustedes mismos”. Es decir, desde ese punto en donde no hay deseo de obedecer, en donde uno no quiere ceder a la voluntad divina, ahí está la joya más grande, porque cuando vences en ese lugar de oposición y ego, cuando anulas esa parte negativa, llevándola o entregándola a la voluntad de Dios, en ese momento se logró la ofrenda voluntaria, desde lo más profundo de tu corazón.

Este es el servicio a Dios que se necesitaba para la construcción del mishcán: el servicio desde lo más profundo del corazón. ¿Sabes que es lo más hermoso? Que justamente así se construyó el mishcán.

Recuerda que la construcción del templo interno es necesaria para la construcción del templo externo. Por eso cuando el templo interno del pueblo se rompió, el templo externo ya no tenía ninguna utilidad y fue destruido. Ahora conoces la clave para la reconstrucción del templo, que sea pronto y en nuestros días, junto con la llegada del Mashíaj.

También del siguiente versículo podemos aprender sobre el concepto de anular nuestro yetser hará para llegar a estos niveles.

También hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. (Ibíd. 38:8)

Encontramos esta idea de elevar las chispas de santidad atrapadas en la impureza espiritual está más explícita en la construcción del mishcán, donde se nos cuenta cómo Betsalel hizo el kior – fuente para el lavado ceremonial.

Rav Abraham Ibn Ezra comenta acerca del versículo:

Es normal que las mujeres se adornes y se miren el rostro en el espejo todas las mañanas… se arreglan los adornos de la cabeza… Pero hubo en Israel mujeres cuyo interés se centraba en el servicio a Hashem y quienes se alejaron de los deseos de este mundo; ellas donaron sus espejos como ofrenda voluntaria pues ya no tenían necesidad de embellecerse a sí mismas. En lugar de eso, ellas venían cada día a la entrada de la tienda de reunión, para rezar y escuchar las explicaciones de las mitsvot. Es por eso que le versículo dice: “las mujeres se amontonaban”, pues eran muchas.

Éste es un excelente ejemplo de la manera en que se entregaban los regalos para la construcción del mishcán: era una entrega de todo corazón, entregaban el corazón mismo junto con la donación.

Por su parte el Ramban dice:

En toda la obra del mishcán se aceptaron los adornos de las mujeres, tal como está escrito: los hombres “llegaron junto con las mujeres y trajeron pulseras, aros, anillos y cintos. Y de acuerdo con el midrash, los cintos eran más detestables debido a su uso; sin embargo, en esa oportunidad las donaciones fueron mezcladas todas juntas por lo tanto fueron aceptados. Pero hacer una fuente entera en base a elementos cuyo propósito principal era satisfacer el yetser hará era algo que Moshé no quería hacer. Hasta que recibió instrucciones específicas del Creador que los aceptara.”

Dios le dijo a Moshé: estos me son más preciados (espejos de las mujeres) que todo el resto de las donaciones, porque gracias a estas mujeres hicieron que haya multitudes de niños en Egipto.

Es decir, los espejos en primer lugar fueron objetos para embellecer externamente a las mujeres, para que estás sedujeran a sus maridos para tener una relación sexual. Lo cual implica una parte del yetser hará. Y aunque esto fue positivo, no dejaba de estar en plano material; finalmente estás mujeres se elevaron al punto de despojarse de ese instrumento y mejor dedicarlo para la obra divina, es decir se despojaron de su “yetser hará” por completo para servir a Dios en un nivel impresionante.

El Baal Haturim lo explica:

La palabra bemarot (que significa con los espejos) aparece cuatro veces en el Tanaj: una vez aquí y tres veces refiriéndose a visiones proféticas. Esto nos enseña que estas mujeres se alejaron de los deseos de este mundo y entregaron sus espejos como una ofrenda para el mishcán, y por eso el Espíritu de Dios se posó sobre ellas.

Así es como se debe fortalecer el corazón para que se convierta en un templo interno. Y así es como se logra construir la fuente, el mishcán y el templo externo aquí en la tierra.

Traigo a colación un comentario que me parece muy interesante del “Toldot Yaacov Yosef” que habla sobre la fuente de bronce:

Cuando miramos a alguien, ¿qué es lo que vemos?  Vemos todos los defectos de carácter que esa persona tanto se esfuerza por ocultar.  Cuando mires a otra persona, piensa que te estás mirando en un espejo. Así como el espejo nos revela nuestros rasgos físicos no tan favorecidos, cuando encontremos algún mal rasgo de carácter en otra persona, fijémonos si nosotros mismos no poseemos también ese defecto, para poder así tratar de erradicarlo.  Eso es lo que significa la frase: "¿Quién es sabio?  El que aprende de todas las personas" (Avot).

Cuando los cohanim (sacerdotes) se preparaban para el servicio de Hashem en el mishcán, se lavaban las manos y los pies. En un nivel místico, ese lavado tenía el propósito de lavar sus faltas espirituales, sus defectos, y sus prejuicios.  La jofaina en la que se lavaban estaba hecha completamente de espejos.  Eso servía para recordarles a los cohanim que, para poder distinguir sus propias imperfecciones, primero debían fijarse en el prójimo; que el prójimo debía ser su espejo espiritual. Debían buscar en sí mismos los defectos que percibían en los demás. Porque si sólo se miraban a sí mismos, les costaría mucho identificar sus propias faltas.

Finalmente, gracias a esta respuesta del pueblo, en ese nivel de voluntad de corazón, en parashat Pekudei que es la última del Sefer Shemot, se nos dice que la manifestación de la shejiná se hizo presente.

Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Hashem llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Hashem lo llenaba. (Éxodo 40:34-35)

Fue tan poderosa la voluntad de los corazones del pueblo que la manifestación de la shejiná fue tan fuerte que incluso Moshé no podía entrar en el tabernáculo. Aprendemos entonces, que desde lo más profundo de nuestros corazones podemos atraer toda la influencia divina a nuestras vidas y a lo que nos rodea, cuando eso sucede, como dijimos cuando iniciamos con este libro, llegamos a un estado de plenitud incomparable.

Shabat Shalom

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