18 Mishpatim

Parashat Mishpatim

Prof. José Alberto Fuentes

Shemot (Éxodo) 21:1-24:18

Haftará: Yirmeyahu (Jeremías) 34:8-22; 33:25-26

 

Y subió Moisés con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel, y debajo de sus pies había como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo.  Mas Él no extendió su mano contra los príncipes de los hijos de Israel; y ellos vieron a Dios y comieron y bebieron. (Éxodo 24:9-10. Énfasis añadido)

 

En este texto hay un mensaje muy importante de cómo debe vivirse una “experiencia religiosa”. La inmensa mayoría de las personas creen equivocadamente que el ser religioso implica alejarse totalmente de las cosas físicas y de algunos placeres que el mismísimo Dios ha creado para el goce de los seres humanos; este pensamiento ha orillado a miles de personas a rechazar todo lo que tenga que ver con el mundo religioso.

Veremos entonces, cómo la Torá deja claro que el mundo espiritual no está desconectado del físico, sino todo lo contrario se complementan, pues ese es el propósito de la creación, que estos estén unificados.

Veamos algunos ejemplos para entender lo que mencionamos.

Preguntémonos lo siguiente:

¿Cuál es el camino ideal para apegarnos al Creador, vivir en base a yom kipur o vivir en el modo shabbat? ¿En cuál de estas dos festividades me elevo más?

Muchos pensarán que yom kipur, ya que en esta festividad prácticamente uno se convierte en ángel. Conocemos las principales prohibiciones de kipur: no comer ningún tipo de alimento ni ingerir ningún tipo de bebida – entiéndase ayuno completo – abstenerse de tener relaciones sexuales, no asearse en el sentido más estricto de la palabra, y no calzar zapatos de cuero; sin duda estas prohibiciones hacen que se anule la dimensión física.

Por otro lado, es el único día en el que se reza más que ningún otro, cinco tefilot: arbit, shajarit, musaf, minja y neilá. Por lo tanto si hay un día en el cual el individuo está plenamente en la dimensión espiritual es justamente yom kipur.

¿Te imaginas a un ser humano sin comer, sin tener relaciones sexuales, sin bañarse? No es algo normal, no es algo que vaya con las reglas de este mundo. Sencillamente, si no comes te mueres. Por esa razón yom kipur sólo se experimenta una vez al año, eso es lo que necesitamos, un día en ese nivel, no más. Si se requiriera más la Torá lo hubiera transmitido.

Cabe mencionar que, cabalísticamente hablando, el quitarse el calzado tiene como significado salir de la condición física, ya que los zapatos tipifican al cuerpo, entonces es como quitarse el cuerpo, y en efecto en kipur éste se anula.

A modo de aclaración, la interpretación de que el cuerpo equivale a los zapatos, sale de los textos que hablan de la ley del levirato, específicamente cuando el cuñado no quiere tomar a la mujer de su hermano difunto. Por lo tanto, al negarse, la mujer tiene que quitarle el zapato como símbolo de no querer perpetuar el nombre y descendencia del hermano. A partir de ese momento el cuñado que se negó, el pueblo señalaba su hogar como: “la casa del descalzado” (Deuteronomio 25:5-10). Esto significa, que como no quiso que bajara un alma para perpetuar el nombre de su hermano, es como si la dejara sin cuerpo; el alma está ahí aguardando en el cielo que se cree la vasija en donde posará, pero si no tiene un cuerpo (vasija) en donde estar, ¿cómo puede hacerse presente en el mundo físico? Por ese motivo se descalzaba, como diciéndole: el que no debería tener cuerpo eres tú por egoísta.

Queda entonces claro que en kipur dejamos de ser humanos.

Ahora hablemos un poco de shabat, en primer lugar, según los sabios, el shabat es la celebración más importante de todas. Pero ¿por qué? ¿Qué peculiaridad tiene? La gran diferencia es que en shabat se une el cielo con la tierra que es justamente lo más importante, y de hecho esa es la tarea que el ser humano tiene desde que fue creado.

En shabat, se comen los mejores platillos de la semana, se bebe vino que alegra el corazón, se duerme un poco más, no se trabaja, etc. Por lo tanto, parece que es lo contrario a kipur, además el shabat es una vez por semana, con esto notamos su importancia. 

Pero ¿qué hay de la espiritualidad en shabat? ¿Por qué dar lugar a los placeres físicos? Parece que no hay comparación con kipur.

En síntesis, en kipur somos como ángeles, y en shabat somos más humanos.

Entonces, ¿qué es más profundo? ¿Qué quiere Dios de mí, una vida aislada y privada de lo que Dios puso en nuestras manos, o una vida terrenal con santidad? Ahí está el gran mensaje y preferencia por el shabat, ya que el shabat hace de este mundo terrenal un mundo de santidad, la idea es “meter” a Dios en tu cuerpo y en lo que te rodea, sin necesidad de anular la dimensión física, por eso dice el texto que estamos estudiando: “y ellos vieron a Dios y comieron y bebieron”. Es decir, experimentaron a Dios acompañados de una necesidad y placer físico, de ahí aprendemos que una cosa no está peleada con la otra, sino como dijimos se complementan.

En ocasión de matan Torá, el Midrash cuenta que hubo una discusión entre los malajim (ángeles) y Moshé rabenu. Los malajim estaban de lado de kipur por así decirlo, y Moshé del lado de shabat. Por eso decían los malajim a Hashem: “deja tu Torá en el cielo”, pues es para entes espirituales desconectados de la materia, y Moshé decía: no, la grandeza es que la espiritualidad baje a la materia. Por ahí escuche de un sabio decir que Dios no quiere ángeles porque ya tiene muchos, quiere hombres de carne y hueso que revelen a Dios en los mundos bajos.

¿Entonces de nada sirve kipur? Claro que es importante y necesario. En kipur me elevo, pero después dejo kipur y bajo al mundo físico, y lo elevo. Así nos enseñó Moshé rabenu y el Mashíaj Yeshúa.

Escuché de un rabino: “mete a Dios en tu taza de café” ¿Qué es esto? Que en todo lo que haces debes tener presente a Dios, hasta en algo tan monótono como tomar una taza de café -para muchos un gran placer-. Y ¿cómo se logra? Muy simple, cuando haces la bendición correspondiente antes de beber.  

El primer mandato que se le dio a la humanidad fue: “fructificad y multiplicaos”. Para ello Dios creo el deseo sexual, la relación sexual es uno de los placeros más profundos que hombre y mujer pueden experimentar. Y también en algo que parece tan carnal puede estar el Creador en medio de una relación, esto cuando lo hacemos en un marco de santidad, por ejemplo, cuando la pareja está debidamente casada, cuando se respetan las leyes de pureza, cuando uno se aleja de la inmoralidad sexual, etc. Dios no dice que no tengamos relaciones sexuales, sino todo lo contrario, Dios no dice que no disfrutemos nuestra vida sexual. Lo importante es que en todo lo que hagamos tengamos presente la voluntad del Creador.

Un ejemplo más, el nazareo, que tenía varios rasgos de ascetismo, éste se privaba de placeres físicos como el vino (Números 6). La Torá nos cuenta de la santidad que tenía, sin embargo, al cumplir el tiempo de su consagración, tenía que presentar un sacrificio expiatorio; por eso los sabios se preguntan: Si estaba apartado para Hashem, ¿qué hizo mal o en qué transgredió para tener que presentar un sacrificio de expiación? Los sabios dicen: el problema es que se abstuvo de beber vino, de un placer físico, esa es la razón.

Finalmente, el ejemplo de cómo se santifica el shabat, se hace con una copa de vino, ¿no había algo más espiritual? El mensaje es el mismo, eleva la dimensión física hacia la santidad, no la anules, espiritualízala, como esos hombres; Moshé, Aharón, Nadav y Avihú, y los setenta ancianos que experimentaron una comida con el Dios Eterno.

Entendamos bien el mensaje, no pretendo dar una licencia para disfrutar desmedidamente de los placeres físicos, sino que en cada acto por muy mundano que parezca tengamos presente a Dios, que Él sea el motivo principal de todo lo que hagamos, tratando siempre que sea de su agrado, haciendo su voluntad.

¡Hagamos de este mundo y de nuestros cuerpos una casa para Dios!

Shabat Shalom

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