17 Itró

Parashat Yitró

Por Prof. José Alberto Fuentes

Shemot (Éxodo) 18:1-20:23

Haftará: Yeshayahu (Isaías) 6:1-7:6; 9:5-6

 

Siendo que en parashat Yitró se relata la entrega de la Torá, hablaremos en esta ocasión de la festividad de shavuot, época de la entrega de “nuestra Torá”;  además, veremos el enfoque mesiánico de la festividad.

Comencemos diciendo que la festividad de shavuot recibe muchos nombres tanto en la Torá como en la tradición judía:

·      Jag shavuot - Fiesta de las semanas. (Éxodo 34:22. Deuteronomio 16:10)

Este nombre, se debe a las siete semanas (shavuot) que se cuentan previo a la celebración (las siete semanas de la cuenta del omer). Al concluir este periodo, en el quincuagésimo (pentecostés en griego) día, se realiza día festivo por el Eterno y la Torá que legó al pueblo de Israel.

·      Yom habikurím – El día de los primeros frutos. (Números 28:26)

Este nombre, se debe a la ofrenda de la nueva cosecha, consistente en dos panes de trigo que se presentaban en el Templo Sagrado. A partir de esta ofrenda quedaba permitido ofrecer en el Templo Sagrado presentes provenientes de la nueva cosecha, y traer frutos de la nueva producción.

Respecto a esto último que se dijo, uno podría preguntar: ¿acaso no fue ya presentada la ofrenda de la nueva cosecha, cuando se trajo el omer en pesaj? La respuesta es, que esa ofrenda -el omer- difiere de todas las demás, pues es de cebada. (Rashí en Levítico 23:16)

En el día de la presentación de los dos panes de trigo, comienza además el periodo de las primicias. Por eso, cada uno toma las primicias de los frutos de su tierra, con los cuales fue alabada la tierra de Israel, los coloca en una canasta, y los trae a la casa de El Eterno. Entonces el sacerdote  toma la canasta de su mano, y la coloca frente al altar del Eterno.

·      Jag hakatsir – La fiesta de la siega. (Éxodo 23:16)

Este nombre, se debe a que esa es la época de la siega del trigo, que es el último grano en madurar. En ese momento, tras la recolección del trigo, concluye el periodo anual de la cosecha de cereales. Por eso se realiza una fiesta en la que se trae la nueva ofrenda a la Casa del Eterno.

·      Atseret o Atseret shel pesaj – Conclusión de pesaj. (Pesikta 30:193)

Este nombre, es de origen rabínico. En Levítico 23:15-21 vemos que el versículo indica, que luego de contabilizar los 49 días solicitados, al llegar al día 50, se celebra de shavuot y se presenta la nueva ofrenda, consistente en dos panes elaborados con trigo nuevo. Asimismo, apreciamos que la cuenta de los 49 días, entre pesaj y shavuot, enlaza a estas dos festividades, siendo shavuot el final de pesaj. Y como pesaj dura siete días, y shavuot sólo uno, los sabios vieron a esta festividad como el octavo día de pesaj, es decir, como si fuera atseret (conclusión) de pesaj. Y los 49 días de la cuenta del omer no se consideran una interrupción. Por eso se llamó a shavuot, por el nombre de Atseret (Sefer Hatodá, véase Yalkut).

·      Zmán matán toraténu – Época de la entrega o, mejor dicho, regalo de nuestra Torá. (Shabat 86)

En el sexto día del mes de siván del año 2448 desde la creación (1313 antes de la era común), todo el pueblo de Israel estuvo parado al pie del monte Sinai. Allí, Dios Se reveló y dio la Torá, Su "plan maestro para la creación" y Carta Magna para Israel como "nación santa" y "luz para las naciones". Desde entonces, el día ha sido marcado como la festividad de shavuot. 

Es importante saber, que nada en el Tanaj específicamente identifica a shavuot como el día en que Moshé rabenu recibió la Torá, la tradición ha escogido este día como un tiempo especial para celebrar la recepción de la Torá. Esta tradición comenzó debido principalmente a la destrucción del segundo Templo, y el exilio forzado de los hijos de Israel desde Jerusalém. Después del sofocamiento de la rebelión de Bar Kojba el año 135 de la era común el pueblo judío en su mayor parte fue dispersado, quedando sin Templo, sacerdocio y hogar. Sin el Templo estaba siendo imposible guardar la Torá como la recibió Moshé rabenu. Por lo tanto, en el año 140 de la era común el Sanedrín se reunió en la villa de Usha (Haifá en la actualidad) y decidió cambiar el tema central de pentecostés de su base agrícola a la celebración de la recepción de la Torá en el monte Sinai que ocurrió en el tercer mes del año. En mi opinión los rabinos siempre supieron que la fecha coincidía con la entrega de la Torá y lo recordaban, pero por las mitsvot que implicaban el servicio en el Templo no era el enfoque principal.

 

Ahora bien, concentrándonos en este último nombre “Zmán matán Toraténu”, podemos ver en los Escritos Apostólicos que hay una fuerte conexión entre la entrega Torá y la festividad de shavuot, evento descrito en el libro de los Hechos capítulo 2; esta relación refuerza sin duda la enseñanza de los rabinos, por lo tanto, aunque shavuot en la Torá es presentado con carácter agrícola, no podemos dejar pasar esta tremenda relación.

Vayamos desmenuzando el texto de Éxodo capítulo 19 primeramente, a la par del libro de los Hechos capítulo 2 y otros textos de los Escritos Mesiánicos.

 

Éxodo 19

En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.

 

Nótese como el texto pasa del plural llegaron, acamparon, al singular acampo Israel. De ahí que los sabios digan que en ese momento Israel era uno, no había divisiones ni contiendas, sino un mismo pensar, un mismo sentir. 

 

Hechos 2

Cuando llegó el día de Pentecostés (shavuot), estaban todos unánimes juntos.

 

Recordemos con esto lo que Rabí Yeshúa esperaba de sus discípulos cuando dice: “Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Juan 17:21)

La unidad entre hermanos, nos lleva a la unidad con Hashem. Además, es la herramienta que desata las más grandes bendiciones. Sólo porque Israel estaba unido es que fue meritorio para recibir la Torá, e incluso podemos decir que es un requisito indispensable para ello. De igual manera los doce emisarios del Mashíaj que representaban a toda la nación de Israel, al estar unidos lograron recibir la Torá grabada en su interior como veremos.

De hecho, en el mismo documento vemos lo que implica recibir la Torá y las consecuencias de vivir en el espíritu.

 

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. (Hechos 2:42-47. Énfasis añadido)

 

Por supuesto que esta unidad también implica estar unificados con la voluntad de Hashem. Y también unir nuestras almas con las de sus emisarios, en estos casos Moshé y Mashíaj.

El Pirkei Avot dice:

"Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya. Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad". (Pirkei Avot 2:4)

Así que vemos una fuerte relación entre estos dos textos, Éxodo 19 y Hechos 2. Sigamos leyendo.

 

Exodo 19

3 Y Moisés subió a Dios; y Hashem lo llamó desde el monte.

9 Entonces Hashem dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.

 

Antes de la entrega de la Torá, Moshé ascendió a la montaña lo cual tipifica el ascenso del Mashíaj en cuerpo y alma, esto también sucedió días antes de la entrega de la Torá interna en Hechos 2, como está escrito:

 

Hechos 1

9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Yeshúa, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

 

Lucas 24

50 Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 51 Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. 52 Ellos, después de haberle rendido honores, volvieron a Jerusalén con gran gozo; 53 y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.

El termino cielo en los Escritos Apostólicos es un eufemismo para referirse a Dios.

Vemos también que no todos creían en Moshé, de la misma manera aun los discípulos dudaron de Yeshúa, al ver esta manifestación los discípulos creyeron en definitiva que Yeshúa era el Mashíaj.

 

Exodo19

5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Estas frases que remarcamos son muy importantes. Dios le comunica a Moshé que el pueblo de Israel será el elegido de entre todas las naciones del mundo para ser su embajador, portando su Palabra para ser luz a todos los demás. Desde Adam harishon (el primero), Dios le dio oportunidad al ser humano para rectificar y volver al estado de Adam antes de pecar. Sin embargo, el ser humano empeoró y no retornó. No fue hasta que apareció Abraham que esto cambio, y él logró encontrar a Dios en medio de una generación que se había olvidado del Creador. La fidelidad de Abraham lo llevó a pactar con Dios y consecuentemente, su descendencia fue elegida para recibir esta gran responsabilidad. De ahí que este escrito:

Y Hashem dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?  Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Hashem, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Hashem sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. (Génesis 18:17-19)

Cuando leemos el libro de los Hechos capítulo 2, debemos saber que todo lo que Israel recibió aún está vigente. Ese magnífico evento debemos entender como una renovación y confirmación de lo que ya había sido decretado en el Monte Sinaí. Por eso, Rabí Shaúl escribió: Los dones y llamamiento de Dios son irrevocables. (Romanos 11:29)

La religión cristiana se ha encargado de borrar al pueblo judío como la nación escogida por Dios, substituyéndola por la llamada Iglesia. Precisamente shavuot – o “pentecostés” para ellos – es el día en que nació la iglesia, “el nuevo Israel de Dios”. Entonces ya no hablamos de confirmación y renovación sino de transferencia y remplazo, de un pueblo elegido a todos los pueblos, lo cual contradice la Escritura.

Sería bueno mencionar que el concepto de iglesia viene del llamado “Antiguo Testamento” y no del Nuevo, si miramos bien encontramos en el mismo libro de los Hechos la evidencia necesaria para mostrar que la llamada iglesia nació en Sinai unos 1300 años antes del famoso día de pentecostés de hechos 2.

Hechos 7

"Shabat Shalom"

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