11 VaYigash

Parashat Vayigash

Por Prof. José Alberto Fuentes

 

Bereshit (Génesis) 44:18-47:27

Haftará: Ezequiel 37:15-28

 

Después de toda una dramática historia que nos ha presentado la Torá sobre Yosef, sus hermanos y su padre Yaacov, que conmueve a cualquier individuo, llegamos a un clímax sin igual… esto es cuando Yosef se revela después de varios años de estar sin comunicación con sus hermanos y muerto ante los ojos de su amado Padre, la Torá nos cuenta:

No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. (Génesis 45:1-4, énfasis añadido)

Esta peculiar revelación no es una simple historia, ni un melodrama más, es algo incluyente para todo ser humano, pues la Torá, como hemos dicho en otras ocasiones, es un concepto espiritual que no se limita a un tiempo ni a un personaje específico en la historia. La Torá pretende tocar el corazón de cada persona que conecta con ella. De tal manera que esta confrontación de la realidad de la revelación de Yosef, que deja mudos y turbados, a sus hermanos, será la historia de cada ser humano cuando se presente delante de su Hacedor, Hashem, bendito sea.

Y así lo dijeron los sabios, se cuenta de Rabí Elazar que lloraba impresionantemente cada vez que llegaba a este pasaje: “Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él”.

No es de sorprenderse ya que en esta porción el tema del llanto es especial, el concepto “y lloró” aparece siete veces, de manera que espiritualmente la lectura tiene el poder para quebrantar a las personas, pero, ¿cuál es ese llanto tan peculiar de Rabí Elazar? Rabí Elazar decía:

"Si la reprimenda de un hombre de carne y hueso (Yosef) es tan poderosa que causa tanta consternación, cuanto más la reprimenda de Dios (cuando estemos delante de Él) será mucho mayor y causará mucha más vergüenza."

Por su parte en el Midrash dijo Rabí Cohen Bardelá:

¡Ay de nosotros el día de la verdad! Cuando se nos presente el mismo Dios y nos diga: ¡Yo soy Hashem…! ¿Cómo vamos a responderle? También nosotros hemos de quedar mudos de sorpresa y vergüenza. Si Yosef que era el menor de los hermanos, no obtuvo respuesta a su revelación, ¿Qué ha de ocurrir con nosotros cuando el Rey de reyes, el Todopoderoso se nos revele? (Tzafnat Panéaj, pág. 247-248)

Ahora entendemos las lágrimas de culpa y el temor de los sabios, pues nuestros muchos pecados nos llenan de vergüenza ante HaKadosh, baruj Hu (el Santo, bendito sea), ¿Qué justificación tendremos en el día del juicio ante Él, la perfección absoluta, cuando cada “secreto” de nuestra vida salga a la luz? ¿Qué podremos argumentar? Y más cuando hemos dañado al padre (símbolo de Dios) con nuestras transgresiones, como los hermanos de Yosef dañaron por veintidós años a su padre Yaacov con la mentira de la supuesta muerte del hijo amado.

En esos segundos de silencio, pasa toda nuestra vida delante de nosotros (ver Taanit 11a) y nos vemos en condición de culpables, sin merecer la vida en el mundo venidero.

Es muy importante que este sentir de los sabios también se manifieste en nosotros, de tal manera que siempre estemos alerta al llamado de Dios para enmendar nuestros caminos. Por eso el Pirkei Avot anima a hacer teshuvá en todo momento, pues nadie sabe el día y la hora de su muerte, que puede ocurrir en cualquier momento. 

De cualquier manera, delante del Juez Supremo ¿qué somos y qué son nuestros actos de justicia? Dijo el profeta:

Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. (Isaías 64:6)

De tal manera que al estar delante de Aquel que escudriña el corazón y lo más íntimo de nuestros pensamientos todo parece indicar que no tenemos salvación aun por muy justos que hayamos sido.

Pero la porción no se queda ahí, se rompe el silencio y hay esperanza, bendito sea, pues se muestra la compasión y amor de Dios a través de Yosef, como está escrito:

Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros… Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. (Génesis 45:5, 7)

Es el mismo Yosef el vehículo que Hashem usa para darte amor y esperanza en el momento más complicado de tu existencia, cuando crees que todo ha terminado para ti. Por eso la Escritura dice:

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Mashíaj (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Mashíaj Yeshúa, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Mashíaj Yeshúa. (Efesios 2:4-7)

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Mashíaj murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Romanos 5:8-9)

Si miremos toda la historia de Yosef, versículo por versículo, podemos ver insinuado al Mesías Yeshúa y como Dios bendito, lo usa como un instrumento para traer gran salvación, una salvación eterna. Todos los padecimientos de Yosef hablan del Mesías sufriente manifestado en la persona de Yeshúa. Por lo tanto, aferrarnos a sus méritos es necesario en aquel día del juicio cuando nos quedemos callados ante el Todopoderoso.

¿Y cómo es posible que un hombre pueda salvar a gente pecadora? La historia de Yosef es un claro ejemplo de ello, como lo hemos visto. Pero para aquellos que creen que este concepto es desconocido y ajeno en el judaísmo tradicional, traeré a un testigo muy fuerte de la literatura judía, que corrobora nuestra postura.

Uno de los más ilustres rabinos en la historia del judaísmo, Rabí Moshé Jaim Luzzato (Ramjal) escribió en su magna obra “Derej HaShem” considerado uno de los libros más destacados del pensamiento y filosofía judía, acerca del papel que juega un hombre piadoso en la redención. Ramjal zl dice que Dios manda sufrimientos a ciertos hombres piadosos para expiar por su generación.

Comparto extractos de sus escritos para ver como un Rabino de esta estatura escribe sobre un tema no desconocido para los primeros alumnos de Rabí Yeshúa al igual que para nosotros seguidores del Mesías sufriente:

 Extractos capítulo 3 parte II sección 8

La Sabiduría Suprema consideró todo lo que se necesita que haya para la reparación del género humano y formar la reunión de los íntegros, como dijimos anteriormente, y vio que era muy propicio para ellos que algunos tengan el poder de ayudar y beneficiar a otros (“ayudar”: sacarlos del Gehinom, y “beneficiar”: hacer que entren al Gan Éden – Maré Derej – y esto es a través de que algunos del grupo purifican a otros – Dérej Lajaim).

Y para que esta gran reparación sea posible, Él hizo originalmente que todos los hombres estén vinculados unos con otros, como dijeron nuestros Sabios: “Todos los judíos son responsables unos por otros” (Shevuot 39a), pues a través de esto los individuos están vinculados unos con otros y ningún hombre es considerado por separado. Y he aquí, el atributo de la bondad siempre prevalece; y si alguien comete un pecado es posible que los demás sean considerados responsables de ello, con más razón aun cuando se refiere al mérito, es seguro que un hombre puede beneficiar a otro.

En las notas del libro se menciona algo que me llamo la atención y lo relaciono con los acontecimientos de la historia de Yosef.  Se menciona que toda la humanidad no es sólo una suma de individuos sino un conjunto, un grupo donde cada uno de sus componentes está relacionado y vinculado con el otro, así como en el cuerpo humano todos los miembros están interrelacionados. Esta idea es muy parecida a lo que presenta el rabino Pablo en sus cartas, cuando dice:

Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Mashíaj… Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Mashíaj, y miembros cada uno en particular. (1 Corintios 12:1,; 20-27)

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12)

Porque así como en Adam todos mueren, también en Mashíaj todos serán vivificados. (1 Corintios 15:22)

Continúa la nota diciendo en nombre de otro ilustre rabino, Rabenu Bejayé en Vayikrá 18:29, que aquellos que no tienen parte una propia, igualmente “se benefician y se nutren de varios ‘tesoros de caridad’…, como un pobre que no tiene qué comer y se sienta en la mesa de su prójimo.

La Torá nos relata cómo Yosef invitó a su mesa a sus hermanos en tiempos de hambruna, no solo eso más adelante se ve como Yosef los sostiene trayendo aún a su padre a Egipto, lo cual alude proféticamente a lo que menciona Rabenu Bejayé, como está escrito:

Y se sentaron delante de él, el mayor conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro. Y José tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él. (Génesis 43:33-34)

Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón. Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos. (Ibíd. 47:11-12)

Recordemos que los hijos deshonraron al padre (símbolo de Hashem) y traicionaron y vendieron a su hermano (símbolo del Mashíaj) pero aun así él sufre para preservar sus vidas, cuando ellos no merecían misericordia, es como si el justo dijera: te comparto mi mundo venidero.

Continuemos con los escritos del Ramjal en donde explica de qué manera el hombre justo puede beneficiar a otros:

No obstante, como resultado de este principio fue establecido que se le pueden llegar a enviar calamidades y sufrimientos a un justo, y que la razón sea para expiar por su generación. Y he aquí, la obligación de los justos es aceptar con amor los sufrimientos que se le envíen en beneficio de su generación…

Sin embargo, esto mismo que dijimos tiene una derivación adicional, más elevada que la que acabamos de mencionar, pues nosotros mencionamos que el justo puede llegar a ser castigado a causa de las personas de su generación que merecían un gran castigo y estaban por ser eliminados o destruidos (“eliminados”: en este mundo, y “destruidos”: en el Guehinom), y a través de su sufrimiento expía por ellos y los salva en este mundo y los beneficia también para el mundo venidero…

El Señor, bendito sea, dispuso que los hombres íntegros y los hombres dignos puedan reparar   cosas por los otros, como dijimos, y que atributo de justicia acomete contra ellos en lugar de acometer contra el mundo en general…

Y no sólo eso, sino que su mérito y su fuerza se incrementan, y esto les otorga más capacidad aun para reparar lo que otros deterioraron. Esto quiere decir que ellos no sólo pueden reparar a su propia generación, sino que también pueden corregir todo el deterioro del mundo desde que comenzaron a haber pecados hasta ahora. Y es obvio que individuos como estos serán los más destacados y sobresalientes, y los que estarán más cerca de Él, bendito sea su Nombre, en la reunión de los íntegros (Muy parecido a Yosef que era el más cercano a Faraón. Énfasis añadido).

Me atrevo a decir independiente de todos los estudios cabalísticos de Ramjal, que él saca toda esta enseñanza justamente de la historia de Yosef. Cuando leí este libro por primera vez quedé sorprendido, y dije: cómo es que el judaísmo no reconoce a Yeshúa cómo el Mashíaj teniendo tanta erudición a la mano de hombres divinamente inspirados, concluí como Rabí Shaúl que todo es un misterio de Hashem. Que por el mérito de está parashá Israel reviva como está escrito:

Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía. Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. (Génesis 45:26-27)

Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?  Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Romanos 11:11-12; 15)

Esta parashá nos deja muchos mensajes. Una reflexión es: debes estar muy pendiente de tu vida espiritual, no defraudando a tu padre ni vendiendo a tu hermano (Éxodo 20:1-17; Marcos 12: 28:31; Lucas 15:21), sabiendo que algún día te presentaras ante el Juez Supremo.

Otro mensaje es que debes apégate al medio que Dios nos ha dado para poder disfrutar del mundo venidero, ese medio es el Mesías Yeshúa, que dio la vida en favor de sus hermanos la casa de Israel y el mundo entero, trayendo una gran liberación.

Shabat shalom

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