02 Noaj

Parashat Noaj

Bereshit (Génesis) 6:9-11:32

Haftará: Yeshayahu (Isaías) 54:1-55:5

Por prof. José Alberto Fuentes

 

 

Continuamos con la serie de comentarios y reflexiones sobre  la parashá semanal, nuevamente lo haremos con la ayuda de Dios a la luz de los Escritos de los primeros discípulos de Rabenu Yeshúa.

 

Como es evidente, Noaj es el personaje central de esta porción, sin duda un personaje emblemático en la historia bíblica. En resumidas cuentas a Noaj se le dio el anuncio del “juicio de Dios” sobre la humanidad, se le dijo que construyera un arca para salvarse de aquel decreto divino que condenaba el mal proceder de los hombres sobre la tierra (Génesis 6:12-17).

 

Como mencionamos en el comentario pasado, Adam descendió y con él todos sus hijos, el descenso se agudizó y ahora había rebasado la medida de misericordia, y el uso de la medida de rigor se hacía presente.

 

 Las preguntas surgen:

 

¿Qué hará Noaj, hombre justo e íntegro, ante este decreto de Elohim?

 

¿Se quedará de brazos cruzados o evitará la destrucción de la humanidad?

 

¿Cómo actúa un tsadik (justo) ante estas circunstancias?

 

¿Qué haría yo al respecto?

 

Noaj es presentado en la Torá con varios títulos honoríficos, único sin duda en su generación, de hecho es de los pocos personajes bíblicos en recibir tantos honores.

 

Génesis 6:9

 

                  Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

 

Estos títulos sin duda le garantizaron el boleto de salvación, pero los sabios se preguntan ¿ese es el fin de un hombre justo e íntegro, salvarse a sí mismo y ver cómo los malos desaparecen?

 

En efecto, la historia nos cuenta que Noaj se salvó a sí mismo y a su casa, ah… y también a ciertos animales. ¿Y las demás personas? Quizás no eran dignas de ser salvadas del decreto divino.

 

Aunque esta es una interpretación válida, los sabios dicen que no es del todo correcta pues Noaj fracasó al no completar o descifrar su misión en la vida, salvar a su generación de la muerte.

 

Antes de continuar, es necesario recordar que los sabios acostumbran a analizar de maneras diversas las historias bíblicas, sus lados positivos y negativos, a veces esto podría generar “contradicciones” entre un comentario y otro, todo esto en realidad es con el fin de dejarnos un profundo mensaje más allá de la realidad de la historia. Por ejemplo en los Escritos Apostólicos se le llama a Noaj pregonero de justicia (2 Pedro 2:5) conrtrario a la opinión de varios rabinos, pero esto no significa que por ese hecho vamos a desechar la enseñanza de otros puntos de vista ya que de ambos aprendemos bastantes cosas.

 

Así que en esta ocasión veremos el lado negativo de la historia de Noaj para llegar a una reflexión.

 

Encontramos en el Tanaj que el diluvio se le atribuye a Noaj, está escrito:

 

Isaías 54:9

 

Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.

 

Notemos que el profeta dice: las aguas de Noaj, ¿por qué de Noaj? Porque se cruzó de brazos y no hizo nada o no puso el esfuerzo suficiente para salvar a su generación.

 

El mismo nombre de Noaj y la parashá que lleva su nombre nos revelan la actitud de Noaj ante tal situación de vida o muerte. Noaj significa: descanso y tranquilidad. Noaj estuvo tranquilo y descansó, no trabajó para evitar el juicio. Se preguntan los sabios ¿Cómo es posible que la parashá lleve este nombre cuando todo lo que en ella aparece es lo contrario al descanso y tranquilidad? Además el profeta describe a las aguas del diluvio como mei Noaj (aguas de Noaj), ¿acaso fueron aguas de tranquilidad y paz? ¡Fueron las que borraron todo vestigio de vida de la faz de la tierra!

 

No hay contradicción, lo que nos viene a enseñar la Torá es que Dios quería a través de Noaj traer el descanso y la tranquilidad para esa generación. Noaj tenía el potencial de aplacar el atributo de severidad y rigor pero como vemos no lo hizo. Aún más, si leemos el nombre de Noaj al revés tenemos la palabra jen que significa gracia, es decir Dios a través del vehículo llamado Noaj quería mostrar su gracia ante aquella humanidad. Esto también lo corroboramos cuando la Torá dice “con Dios camino Noaj”. Los sabios enseñan que el nombre de Elohim implica juicio, rigor, disciplina etc. así que podemos entender el versículo de la siguiente manera: “con gracia (Noaj al revés) caminó Dios”, es decir que a pesar del atributo de rigor Dios estaba dispuesto a revelar su gracia.

 

Por otro lado, si prestamos atención al relato de la Torá los títulos honoríficos de Noaj van disminuyendo, en Génesis 7:1 la Torá sólo lo llama justo, en el 7:23 la Torá dice que Noaj se quedó solo lo cual implica, según los sabios, que se quedó sin títulos positivos al punto que termina con el título despreciable de "hombre de la tierra" (9:20), indicando sin duda la decadencia espiritual de Noaj.

 

Podríamos decir que tal fue el impacto de Noaj al ver la destrucción que quedó devastado y se embriagó para olvidar su pesar, ya que sabía que pudo haber hecho más por salvar a aquellas personas.

 

¿Y qué tiene que ver todo esto con nuestro maestro Yeshúa el Mashíaj? Está escrito en nuestros documentos:

 

 

Marcos 2:13-17

 

Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió. Aconteció que estando Yeshúa a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Yeshúa y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Yeshúa, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

 

“Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba.”

 

En nuestro contexto, el mar se relaciona con la generación pecadora de tiempos de Noaj que quedó bajo las aguas del diluvio. Contrario a Noaj el Mashíaj anunció las buenas nuevas de salvación y llamó a personas pecadoras a volverse de sus malos caminos.

 

“Aconteció que estando Yeshúa a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Yeshúa y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido”.

 

Esta es la actitud de un verdadero tsadik (justo), no rechazar a los pecadores sino ayudarlos e instruirlos en los caminos de Dios. Así lo expresó el dulce cantor de Israel, David HaMelej (el rey):

 

Salmos 51:9-13

 

Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.

 

Cuando alguien reconoce la gracia de HaShem en su vida se convierte en un emisario de gracia y bondad para con su prójimo.

 

“Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?”

 

Quizás Noaj sintió que los pecadores no eran dignos de relacionarse con él.

 

Un dato interesante es que la palabra arca en hebreo es tevá y según el Baal Shem Tov uno de sus  significados es palabra, lo que tenía que hacer Noaj era meterlos en la palabra, es decir en  la Torá. Si los animales obedecieron a la Torá (instrucción) de Noaj cuanto más los seres humanos, corona de la creación, podrían haberlo oído.

 

Finalmente las palabras de nuestro Maestro lo explican todo:

 

“Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

 

Para el Maestro esto fue vital en su servicio.

 

Con estas palabras de Rabenu Yeshúa aprendemos que el llamado no era en sí para Noaj sino para que él anunciara a los pecadores, agotando todos los recursos para salvar a su generación.

 

Para evitar el juicio Divino hubiera sido bueno que Noaj usara los recursos de salvación de varios personajes importantes en la Escritura:

 

·       Los recursos de Avraham avinu cuando intercedió por Sodoma y Gomorra, sabiendo que la oración del justo puede mucho (Génesis 18:23-32).

 

·       Los recursos de Moshé Rabenu cuando prefirió ser borrado del libro, no aceptando que Dios hiciera un nuevo pueblo de él (como lo hizo con Noaj, de ahí el concepto benei Noaj), cuando los hijos de Israel iban a ser destruidos por el pecado del becerro de oro. (Éxodo 32:10, 30-32). O bien ante el mar “rojo” en vez de dejar morir al pueblo en las aguas, las partió abriendo un camino de vida para los hijos de Israel (Éxodo 14).

 

·       Los recursos de Yoná, ser lanzado por cuenta propia al mar y tragado por un pez, es decir morir, con tal de salvar a su pueblo (Libro de Jonás). Los sabios explican que Yoná se negó a ir a Ninivé porque era contraproducente para su pueblo, Israel. Sabía que, si un pueblo gentil, idólatra y alejado de Dios se arrepentía de sus malos caminos, el pueblo de Israel ahora estaba obligado a retornar a su Dios, pues si los paganos lo hicieron, cuanto más ellos, el pueblo escogido, ahora no tendría excusa alguna. De ahí que Yoná prefiere morir en favor de su pueblo.

 

·       Los recursos de la reina Ester, que ayunó con tal de aplacar la ira divina, además de estar dispuesta a entregar su vida por salvar al pueblo, “y si perezco que perezca” (Ester 4:16).

 

·       El recurso de Yojanan el “bautista”, en vez de aguas del diluvio y destrucción, “bautizo de arrepentimiento para el perdón de pecados”, (Marcos 1:4-5). Ser sumergidos en agua para vida y no para muerte.

 

Nuestro maestro Yeshúa entendió esto de manera tan profunda y usó cada uno de estos recursos hasta llegar al punto de llevar por cuenta propia nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. Porque esa es la voluntad de Dios, que nadie se pierda, sino que tengamos vida eterna.

 

Que Dios nos ayude a entender el llamado tan grande que tenemos del cual Mashíaj nos ha hecho partícipes, ser emisarios de luz y declarar las buenas nuevas de salvación aún en los lugares en donde pareciera que no hay esperanza.

 

Y esto concuerda con la enseñanza de los sabios que nos dicen que aún en los lugares más bajos hay luz divina escondida que debemos liberar y elevar, retornarla a su fuente. El Rav Yitsjak Ginsburg comentando el versículo de Isaías 52:13 “Vean, mi siervo (Mashíaj) triunfará (yaskil)”, dice que el “triunfo” inicial de Mashíaj es su capacidad para redimir las chispas de divinidad caídas (las almas exiliadas y las chispas que se relacionan con la realidad mundana) y las elevará a un estado de conciencia divina total.

 

Así pues, pongamos manos a la obra, orando con fervor por los que se están perdiendo, ayunando para cambiar decretos duros y nefastos sobre la humanidad, enseñando Torá para acercar a la gente a Dios, ayudando al prójimo en su necesidad, sentir una carga fuerte por todo el mundo al punto del Mashíaj, dispuestos a dar la vida misma.

 

Con amor y deseando shabat shalom.

© 2016 Comunidades Unidas en el Mesías - Messianictorah - Mikdash Meat - Rosh Pina - Koltorah