20 Tetsavé

Parashá Tetsavé
Por Isaac Bonilla Castellanos


Shemot (Éxodo) 27:20-30:10
Haftará: Ezequiel 43:10-27


¿Dos sacerdocios, dos templos y dos esferas de servicio?
En la parashá de esta semana encontramos diversas instrucciones sobre el mishkán (tabernáculo) que Moisés tendría que levantar en el desierto para que Hashem morara en medio de su pueblo. En el comentario de la parashá pasada, vimos como los instrumentos del mishkán, y el orden en cómo fueron enumerados, tienen un gran mensaje para nuestras vidas. La parashá de este shabat no es la excepción pues contiene temas muy interesantes para comprender la Torá y gran parte de los Escritos Apostólicos y la relación entre ambos.
En este estudio, hablaremos sobre el sacerdocio aharónico, su institución, naturaleza y diversos malentendidos en torno a él. En las siguientes parashot continuaremos comentando los aspectos más importantes del tabernáculo y del sacerdocio aharónico; ciertamente, el comentario a esta parashá pretende ser el marco de referencia de los próximos comentarios.
Un gran número de interpretaciones forzadas, malos entendidos, exageraciones y explicaciones superficiales, se han dado en torno al sacerdocio eterno que Aharón y sus hijos heredaron directamente de parte de Hashem.
A menudo oímos cosas como: “Cuando Jesús vino, él abolió todo el sacerdocio levítico.”, “Desde el año setenta, no hay ninguna expiación posible para el pueblo judío pues el templo fue destruido.”, “El sacerdocio aarónico fue instituido a Israel como castigo después del becerro de oro, pero nunca fue la intención original.”, “Los primeros discípulos dejaron de ofrecer ofrendas o participar en los sacrificios después de la muerte de Jesús.”
Muchos de estos enunciados expresan interpretaciones convencionales del sacerdocio aharónico provenientes de grupos del cristianismo. ¿Son todos ciertos? ¿Son algunos ciertos?
¿Habrá una interpretación alternativa de esto?
La institución del sacerdocio aharónico previa al becerro de oro Sería bueno comenzar echando un vistazo a la institución misma del sacerdocio aharónico, para ello debemos de leer en la Torá, donde se dice lo siguiente:
“Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.
Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.” (Shemot [Éxodo] 28:1-3)
Claramente esto fue acontecido en la cumbre del monte donde Hashem estaba hablando con Moshé antes del pecado del becerro de oro en Éxodo 32. Si bien es cierto, hay partes de la Torá que no están en un estricto sentido cronológico como se ha demostrado claramente por los sabios; sin embargo, no hay ninguna razón, ni implícita o explícita, para dudar de la cronología de las órdenes recibidas por Moshé en los 40 días y 40 noches que estuvo en el monte.
En otras palabras, no hay ninguna razón para creer que la institución del sacerdocio aharónico (Éxodo 28) haya sucedido después del pecado del becerro de oro (Éxodo 32). Lo contrario es cierto: hay todas las razones para creer que ocurrió antes, y que Hashem lo había designado como cohén (sacerdote) antes del pecado del becerro de oro.
La noción de que el sacerdocio aharónico viene después del becerro de oro, se debe muchas veces a una confusión entre el sacerdocio aharónico y el servicio de los levitas en lugar de los primogénitos de Israel.
Claramente podemos ver la diferencia entre el sacerdocio, que pertenecía a aharón y sus hijos, y el servicio en el tabernáculo de reunión que obtuvo la tribu de Leví. No todo levita podía ser sacerdote, sino únicamente los levitas que eran descendientes de Aharón; los levitas por su parte, tenían asignadas otras tareas que originalmente estaban destinadas para los primogénitos de Israel.
Leemos en el incidente del becerro de oro lo siguiente:
“Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por el Eterno?
Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví…Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado al Eterno, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros.” (Shemot [Éxodo] 32:26-29)
Luego leemos:
“Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí. Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel. Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel”. (Bamidbar [Números] 8:17-19)
En estos versos claramente se puede apreciar la diferencia entre el servicio de los levitas y el sacerdocio aharónico. Claramente los levitas tenían la labor de ayudar a los hijos de Aharón y no la de ser sacerdotes y ofrecer incienso y otras tareas sacerdotales.
Es muy probable que la decisión de tomar a los levitas en lugar de los primogénitos, fue provocada por el incidente del becerro de oro y que de no haber sido por ello, los primogénitos hubieran sido los ayudantes de Aharón. Sin embargo, esto en nada afecta a la intención original de tomar a Aharón como sacerdote. De esta manera vemos que la posición que indica, que Aharón fue tomado como sacerdote posterior al becerro de oro, no tiene una base solida en la Escritura ni en la lógica.
Las funciones de Aharón y su sacerdocio – mal entendidos Otra de las cosas más malinterpretadas en torno al sacerdocio aharónico es en lo que respecta a sus funciones y al objetivo de las mismas. Una opinión muy popular es la que va de la siguiente manera: “Cuando un Israelita pecaba antes que Jesús viniera, él tenía que ir al templo y presentar un sacrificio por sus pecados y alcanzar vida eterna; una vez venido Jesús, eso ya no es necesario pues él se ofreció por nosotros para siempre.”
Según esta noción, antes de venir nuestro Maestro, la vida eterna se obtenía ofreciendo sacrificios que expiaban eternamente por el pecado de cada israelita (claro está, acompañando esto con arrepentimiento). El conjunto de sacrificios se ofrecía para este fin. Toros, machos cabríos, vacas, cabras y demás tenían que morir por el hombre, antes de la venida de Yeshúa, para que este fuese salvo en el juicio final.
Venido el Mesías ya no hay más necesidad de ningún sacrificio. El sacerdocio aharónico ha quedado obsoleto y ahora el servicio del templo es totalmente innecesario. Según esta postura, los sacrificios ofrecidos por Aharón eran la condición, o incluso la causa instrumental para la salvación eterna.
Hay varios problemas con esta posición:
• Si Yeshúa vino a abolir el sacerdocio aharónico, entonces se contradijo a sí mismo cuando dijo: “No penséis que he venido para abrogar la Torá o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una yod ni una tilde pasará de la Torá, hasta que todo se haya cumplido.” (Mateo 5:17-18) Las palabras de Yeshúa son claras: ningún mandamiento de la Torá pasará mientras hayan cielo y tierra, esto incluye al sacerdocio aharónico.
• Esta postura ignora el hecho de que una de las promesas del “nuevo pacto” incluye el servicio de los cohanim y los levitas. Leemos en Jeremías lo siguiente: "Porque así ha dicho el Eterno: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel; Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días." (Yirmeyahu 33:17-18) En la misma promesa, Hashem anuncia que no faltará a David un varón que se siente en su trono, ni a los sacerdotes un varón que ofrezca holocausto. Ezequiel visualiza el templo que será construido en la era mesiánica, con todas las ofrendas siendo llevadas a cabo por sacerdotes hijos de Aharón (Ezequiel 40-46). Claramente, Jeremías y Ezequiel, ven a un sacerdocio aharónico en funciones en la era mesiánica cuando hablan de esos días y del Nuevo Pacto. ¿Cómo se podría decir que está abolido entonces?
• Esta postura tiene una falla lógica y basta con un nombre para hacerla colapsar: Daniel.
El profeta Daniel estuvo la mayor parte de su vida en Babilonia y murió sin ver el templo construido nuevamente por Zorobabel. Si los sacrificios eran el medio de expiación eterna ¿Cómo fue posible la salvación de Daniel quien salió en el 606 AEC, siendo un muchacho para Babilonia, exiliado por Nabucodonosor?
• Un verso de los registros apostólicos cuestiona seriamente esta postura. Leemos en el libro de Hechos: “Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar sacrificios (gr. prosphora). Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron PURIFICADO en el templo". (Hechos 24:17-18. énfasis y paréntesis añadidos)
Para algunos la noción de Pablo ofreciendo un sacrificio cumpliendo un voto de Nazareo y diciendo que se estaba purificando es completamente confusa e inaceptable. Si los discípulos mismos no renunciaron a la vida del templo sino que siguieron participando activamente ¿Cómo entonces se podría decir que ellos vieron cancelado el sacerdocio aharónico?
Estas cuatro razones hacen imposible la postura convencional en torno al sacerdocio aharónico. Sin embargo, hacen que surjan nuevas preguntas como las siguientes: “¿No era el sacerdocio aharónico un medio de expiación eterna de pecados?”, “¿Cómo es posible que los apóstoles siguieran participando de estas ofrendas después de la muerte de Yeshúa?”, “¿No son acaso redundantes y hasta ofensivas a la sangre del Mesías?”, “¿Hay alguna manera de buscar una reconciliación entre estas dos cosas?”, “¿Se puede reconciliar la expiación eterna y única de la muerte del Maestro y el sacerdocio aharónico?”. Veamos la respuesta a estas preguntas inmediatamente.
Aarón y su sacerdocio - purificación ritual para la presencia del Eterno La razón primordial – pero no la única – del sacerdocio aharónico era mantener la purificación ritual tanto en el tabernáculo/templo, como en los hijos de Israel, para que la presencia de Hashem continuara morando en medio de su pueblo. Los sacrificios que hablan de expiación se refieren primariamente a purificación ritual o ceremonial y protección para estar en la presencia del Eterno y no profanar el lugar de su habitación. Sin todos estos sacrificios, se corría el riesgo de impurificar demasiado el lugar santo y hacer que la presencia del Eterno abandonara el lugar.
En esta misma parashá podemos ver el concepto de expiación, no como perdón de pecados, sino como protección y purificación ritual. Está escrito lo siguiente:
“Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo:
cualquier cosa que tocare el altar, será santificada.” (Éxodo 29:36-37 énfasis añadido) Ciertamente el altar no tiene ningún pecado ni falta para hacer expiación por él. Aún así, la Torá nos dice que se haría expiación por él durante siete días. ¿Cómo debemos entender esto?
La respuesta es que la palabra “capará” (expiación) que viene de la raíz “capar” que significa “cubrir”. Por ejemplo, esta palabra se encuentra en la narración del arca de Noé, donde el Eterno le dice:
“Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la cubrirás (vecafartá) con brea por dentro y por fuera.” (Génesis 6:14)
Vemos como la raíz de la palabra “capará”, no significa únicamente remoción de culpa o perdón de pecados, sino que tiene un significado primario en su etimología: cobertura para protección. Es en este sentido, que se tiene que entender la expiación en el sacerdocio aharónico: Cobertura, purificación ritual para poder estar delante de la presencia del Eterno y no impurificar el lugar o algo peor (por ejemplo el caso de Nadab y Avihu).
El escritor de la carta a los Hebreos nos dice claramente que las ofrendas hechas por los cohanim hijos de Aharón, no pueden quitar los pecados en el sentido de salvación eterna; lo que ellas proveían era purificación física y ritual/ceremonial de pecado e impurezas físicas. Las ofrendas de animales nunca fracasaron para dar vida eterna, nunca fue su intención hacerlo, su esfera de expiación y purificación era la esfera física y ritual. En síntesis, jamás tuvieron la intención de ser medios de vida eterna. Leemos por ejemplo:
“Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Elohim (Dios) vivo?” (Hebreos 9:13-14)
“porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” (Hebreos 10:4)
Es aquí donde encontramos la clave de nuestras preguntas pasadas: El sacerdocio aharónico es un sacerdocio terrenal, en el santuario terrenal que provee purificación ritual y física del cuerpo y a los diversos utensilios del templo. El sacerdocio de Yeshúa, según el orden de Melquisedec, es un sacerdocio celestial en el tabernáculo celestial, con su propia sangre, que provee salvación eterna y purificación de nuestra alma y conciencia.
Para ser sacerdote según el orden aharónico se debe tener una ascendencia específica, esto es, ser hijo de Aharón. El sacerdote según Melquisedec debe de tener un requisito según la escritura: tener vida eterna. Esta escrito: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”. En otras palabras, Yeshúa fue declarado sacerdote según el orden de Melquisedec, para servir en el tabernáculo celestial, por su resurrección pues se debe cumplir:
“eres sacerdote para siempre”.
Estos dos tipos de sacerdocio no son excluyentes sino complementarios. El escritor de Hebreos indica que el tabernáculo terrenal es una réplica del tabernáculo celestial y que si Yeshúa estuviera en la tierra, no sería sacerdote en absoluto. Leemos lo siguiente:
“Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la Torá; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.” (Hebreos 8:4-5)
Es debido a esto, que los discípulos no vieron ninguna contradicción entre la muerte de Yeshúa y el sacerdocio aharónico: Ambos se mueven en esferas diferentes, uno en purificación física y ritual del pecado e impurezas, y el otro en purificación y salvación eterna del alma.
Veamos el cuadro donde se ve resumido lo que venimos tratando Sacerdocio aharónico Sacerdocio según el orden de Melquisedec Se hereda por linaje y descendencia Se debe tener vida eterna Tabernáculo terrenal Tabernáculo celestial Sangre de toros y machos cabríos Sangre del Mesías de Israel Purificación ritual del cuerpo y mobiliario del templo Purificación del alma Por esta razón, Pablo pudo purificarse ritual o ceremonialmente en el templo sin que esto significase ninguna negación de la obra redentora de nuestro santo Maestro, Señor y Salvador Yeshúa el Mesías. El punto del escritor de Hebreos no es: “El sacerdocio aharónico es malo y el de Yeshúa es bueno”; sino: “El sacerdocio aharónico es bueno pero el de nuestro Adón Yeshúa es mejor pues provee algo superior – salvación eterna a todos los que creen en su sacrificio”.
¡Bendito sea el Eterno por su salvación!
Como veremos en las siguientes parashot, la gloria de Hashem habitaba en el tabernáculo con una intensidad sin igual, y se debía de tener una purificación ritual y física para poder estar en semejante lugar para estar seguro y que la gloria del Eterno siguiera habitando ahí. Veremos el concepto del tabernáculo terrenal siendo una copia y réplica del tabernáculo celestial en la tradición judía. Profundizaremos en el concepto de la expiación que proveían los sacrificios,
como purificación ritual o ceremonial. También veremos en el comentario de Levítico, las distintas clases de sacrificios para comprenderlos apropiadamente y tener una visión libre de desarrollos teológicos posteriores que prueban ser inadecuados para entender la Torá.
Conclusión
Después de ver una introducción al sacerdocio aharónico, sus funciones, los principales malentendidos en torno a él y su verdadero objetivo primordial, podemos ver claramente la correspondencia entre el sacerdocio de Aharón y el sacerdocio eterno de Yeshúa nuestro Sacerdote según el orden de Melquisedec. Los machos cabríos nunca podrán dar vida eterna, únicamente aquel que fue precursor nuestro a los cielos, puede hacernos partícipes de la naturaleza divina. Las ofrendas que proveen purificación ritual, física son buenas; sin embargo,
la ofrenda de Yeshúa es muy superior. Por esa ofrenda fuimos todos santificados y se nos dio vida eterna en su nombre, se nos dio el Espíritu santo de la promesa y podemos tener acceso al trono de Hashem, confiados y en certidumbre, tal como está escrito:
“porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”
(Hebreos 10:14)
“acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los
corazones de mala conciencia”. (Hebreos 10:22)
שבת שלום
¡Shabat shalom!

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