Vezot haberajá 54-5

Vezot haberajá 54-5

Y esta es la bendición

Deuteronomio 33:22-26

Por Dr. K. Blad

Nadie hay como el Dios de Jesurún, que cabalga los cielos para venir en tu ayuda, y las nubes, en su majestad. 

(Deut. 33:26 LBLA)

¿Quién es Yeshurún?

Hay tres nombres en las Escrituras para el pueblo del Eterno, Yaakov, Israel y Yeshurún. Los tres representan tres niveles de espiritualidad. Yaakov es el más bajo y Yeshurún es el más alto. Yaakov representa el pueblo terrenal, Israel representa el pueblo espiritual y Yeshurún representa el pueblo celestial. La palabra Yeshurún aparece sólo cuatro veces en las Escrituras, tres en la Torá de Moshé y una entre los profetas.

En Isaías 44:1-2 está escrito: “Mas ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo he escogido. Así dice el SEÑOR que te creó, que te formó desde el seno materno, y que te ayudará: "No temas, Jacob, siervo mío, ni tú, Jesurún, a quien he escogido.” (LBLA)

El profeta habla aquí de estos tres grupos del pueblo del pacto. Yaakov es el que ha sido designado para servir al Eterno y cumplir sus propósitos en la tierra. Él no recibió ninguna promesa de tener una descendencia como las estrellas, como Avraham e Yitsjak, sólo como la arena y el polvo. De ese modo el nombre Yaakov representa el pueblo del pacto que vive en el mundo natural y tiene su parte y función en esta edad presente.

El nombre Israel representa la descendencia de Yaakov espiritual, que ha tenido la experiencia de un quebranto en sí mismo y que reconoce su urgente necesidad de ayuda del cielo para poder vivir. Es el pueblo del pacto que lucha junto con el Eterno y vence sobre las fuerzas del mal tanto interiores como exteriores en el mundo físico y en el mundo espiritual.

El nombre Yeshurún viene de la raíz ישר, yashar, que significa recto, justo. Representa el pueblo del pacto que ha llegado a un nivel de obediencia donde no se puede encontrar motivos para reprocharlo. Es el pueblo justo y celestial que conoce a su Elokim y camina con él en el Espíritu.

El texto del profeta Isaías habla de dos pueblos escogidos, Israel y Yeshurún. De esa manera Israel puede representar los justos que están dentro del pueblo del pacto y Yeshurún puede ser entendido como los que han sido escogidos de entre los de Israel para llegar a un nivel más alto de justicia, los que han recibido la justicia del Eterno por la fe prometida a los antiguos y cumplida por medio de la muerte expiatoria y resurrección de Yeshúa. Los que alcanzan este tercer nivel de santidad son las estrellas del cielo, los que tienen una ciudadanía celestial y los que habitarán la Yerushalayim celestial futura que vendrá a la tierra. Son los que han experimentado los poderes de la resurrección y recibido el don del Espíritu del Santo por medio de la glorificación de Yeshúa en el cielo (Juan 7:37-39; Hech. 2).

Como la oferta de salvación ha llegado también a los gentiles, los que de entre ellos responden al llamado al arrepentimiento y abandono de la idolatría para volverse al Elokim de Israel y creer en Su testimonio acerca de la resurrección de Yeshúa recibirán el mismo Espíritu que los judíos que han llegado a ese nivel y también serán contados entre los rectos y podrán ser llamados Yeshurún.

De esa manera hay una puerta abierta para los no judíos a ser parte del pueblo celestial, el pueblo escogido entre los hijos de Israel y también entre las naciones.

¡Qué grande es poder ser parte del pueblo Yeshurún!

El texto de la Torá de hoy nos enseña que los que son de Yeshurún tienen un Elokim que está por encima de todo y muestra su poder en este mundo desde el cielo. Los que han aprendido a confiar en él y no en sus propias obras ni en su propia justicia son el pueblo escogido celestial – Yeshurún.

Pueblo de Yeshurún entre judíos y noajitas – ¡regocíjate en tu Dios que viene en tu ayuda!

Bendiciones,

Ketriel

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