Ki Tetsé 49-2

Ki Tetsé 49-2

Cuando salgas

Deuteronomio 21:22 – 22:7

Por Dr. K. Blad

Si encuentras un nido de pájaros por el camino, en un árbol o en la tierra, con polluelos o con huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos; sin falta dejarás ir a la madre, mas a los hijos los puedes tomar para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días. 

(Deut. 22:6-7 LBLA)

¿Por qué hay una promesa tan grande en un mandamiento tan pequeño?

El Eterno promete una vida prosperada y larga a todo aquel que no coge la madre con los huevos o polluelos de un nido de pájaros. Es una promesa muy grande, semejante a la promesa conectada con el mandamiento de honrar al padre y a la madre (Deut. 5:16). Con otras palabras, al que honra a sus padres le irá bien y tendrá una larga vida y al que no coge la madre con los hijos de un nido de pájaros le irá bien y tendrá una larga vida.

¿No es el mandamiento de honrar a los padres mucho más importante que dejar ir a un pájaro a la hora de coger sus polluelos o sus huevos en el caso de necesidad? ¿Por qué entonces el Eterno da la misma promesa para el cumplimiento tanto del uno como del otro?

Esto nos enseña que no es seguro que la recompensa por cumplir un mandamiento que consideramos grande sea mayor que la recompensa por cumplir un mandamiento que consideramos pequeño. Si son mandamientos del Eterno son importantes, independientemente si son “significativos” o “insignificantes”. Por eso no hay que menospreciar ninguno de los mandamientos.

Otra cosa que aprendemos de esto es que la crueldad contra los animales impide la bendición del Eterno e incluso acorta la vida. La creación de los animales es maravillosa y la relación y amor que hay entre las parejas de los pájaros cuando se entregan el uno al otro y se esfuerzan para crear un nido para sus hijos y la entrega que las criaturas tienen por sus hijos nos habla del amor del Eterno. Sólo el hecho de ver cómo una madre pájaro se sacrifica por sus hijos merece nuestro respeto. El que es insensible y no tiene límites a la hora de explotar el mundo animal en los momentos de necesidad tiene un carácter cruel. Aunque el Eterno permita que el hombre saque provecho de los polluelos o los huevos no le permite ir más allá por respeto a la madre. Tiene que dejar libre a la madre para que pueda tener más hijos.

 

Este procedimiento es una muestra de respeto tanto a los mismo pájaros, como al Eterno como al ecosistema natural de la creación. Al acabar cruelmente con la madre y los hijos se crea un desequilibrio ecológico que no sólo afecta la tierra sino también la vida del hombre.

Así que, por un lado el hombre que respeta este mandamiento tendrá un carácter más dulce y menos cruel, lo cual le traerá bendición y larga vida, y por el otro lado aprenderá a cuidar la naturaleza de manera que no altere el equilibrio ecológico que a la larga también influenciaría de manera negativa sobre las condiciones de vida del hombre. El hombre fue creado para interactuar en la naturaleza de manera responsable y no explotarla de manera irresponsable. Al poner un límite a la explotación para que la vida vegetal y animal puedan seguir reproduciéndose de manera natural, el hombre será más próspero y tendrá una vida más larga.

A pesar de que este mandamiento parezca insignificante contiene un principio importantísimo para que el hombre aprenda a ser responsable y cuidadoso en su trato con todas las cosas creadas, principalmente los seres y las plantas vivas pero también con los materiales que no tienen vida.

No desprecies ninguno de los mandamientos. Todos son para el beneficio del hombre. Aprende bien y enseña a tus hijos a ser responsables con la naturaleza en los detalles pequeños y así tendremos un mundo mejor también en lo grande. Pon un límite a la hora de aprovecharte de los recursos naturales para que no dañes al ecosistema que el Eterno ha creado. Respeta la vida y los sentimientos de los animales y tendrás prosperidad y larga vida.

Bendiciones,

Ketriel

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