Emor 31-4

Emor 31-4

Di

Levítico 23:1-22

Por Dr. K. Blad

Habla a los hijos de Israel y diles: "Las fiestas señaladas del SEÑOR, que vosotros habréis de proclamar como santas convocaciones, son éstas:  "Seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santa convocación en que no haréis trabajo alguno; es día de reposo al SEÑOR dondequiera que habitéis. "Estas son las fiestas señaladas por el SEÑOR, santas convocaciones que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas: 

(Lev. 23:2-4 LBLA)

¿De quién son las fiestas señaladas?

El Eterno reveló a los hijos de Israel cuáles eran sus fiestas señaladas. La palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es moadim – מועדים, en singular moed – מועד. Esta palabra tiene el doble significado de tiempo y lugar fijado. La idea principal con el término es tener un encuentro en un tiempo específico y en un lugar específico.

Estas son las fiestas del Eterno en primer lugar, no de Israel. El Eterno reveló a Israel cuáles son Sus fiestas y dio a los hijos de Israel el derecho y la responsabilidad de proclamarlas en sus tiempos marcados por la Torá en este capítulo y tener santas convocaciones – en hebreo mikraei kodesh,מקראי קדש  – en cada una de ellas.

En este capítulo hay dos tipos de tiempos señalados, el shabat semanal y las fiestas anuales, todas son del Eterno. El shabat es el día del Señor. Los moadim encierran secretos muy grandes espirituales y eternos. El que los celebra, guarda y estudia podrá recibir revelaciones profundas sobre el plan de redención mediante el Mesías del Eterno. Todas estas fiestas son mesiánicas en su esencia, incluido el shabat.

Si estas fiestas señaladas son del Eterno, todos los que son del Eterno, judíos y no judíos, podrán celebrarlas cada grupo en su nivel. Los hijos de Israel tienen la autoridad para proclamarlas y los demás tendrán que respetar esa proclamación. Esto quiere decir que cuando los rabinos establecen los días y los horarios para estas fiestas será respetado en el cielo y los que han sido redimidos de entre las naciones e injertados en el olivo celestial tendrán que celebrarlas en el tiempo establecido por Yehudá, que todavía tiene el cetro para gobernar (Gén. 49:10).

Los hijos de la circuncisión están obligados a celebrar estas fiestas y los redimidos de entre las naciones están invitados a celebrarlas de forma similar, pero no necesitan ni deben hacerlo exactamente igual.

En 1 Corintios 5:7-8 Pablo escribe a los santos de Corinto que no eran judíos: “Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun el Mesías, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.” (LBLA revisada) Los de Corinto fueron invitados a celebrar la fiesta de los panes sin levadura, pero no podía comer la Pascua en el sentido de cordero asado, por dos razones; no estaban dentro del pacto de la circuncisión en la carne (Éx. 12:43, 48-49) y no estaban en Yerushalayim donde estaba el templo, el único lugar donde se podía sacrificar los corderos de Pesaj.

Si los injertados de las naciones, discípulos del Mesías, están invitados a celebrar el sacrificio de la Pascua celestial (el Mesías) durante la fiesta de los panes sin levadura, ¿cuánto más no deberían celebrar las otras fiestas? Si Pesaj y Jag HaMatsot (la fiesta de los panes sin levadura), que es llamada “la fiesta de los judíos” de manea exclusiva (Juan 5:1) y es sólo es para los circuncisos, puede ser celebrada en Corinto por los incircuncisos en la carne pero circuncidados en el Mesías, entonces no solamente podrán, sino además deberán los gentiles circuncidados de corazón celebrar también el resto de las fiestas del Eterno y del Mesías.

Aún que sea así, los gentiles santos no tienen la misma obligación que los judíos. La pena por quebrantar el shabat para un judío es la muerte, pero no lo es para un injertado, porque el shabat no constituye una señal del pacto para él (Éx. 31:13), sino un recuerdo de la creación y el reconocimiento de la soberanía del Creador sobre su vida y tiempo (Éx. 20:8-11).

El no judío santo que no celebra las fiestas no es castigado por ello, pero pierde una cantidad de bendiciones que si las conociera no hubiera querido perderlas por nada en la vida.

Bendiciones,

Ketriel

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