Vayikrá 24-7

VaYikrá 24-7

Y llamó

Levítico 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea)

Por Dr. K. Blad

Cuando alguien peque y cometa una falta contra el SEÑOR, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo, o ha encontrado lo que estaba perdido y ha mentido acerca de ello, y ha jurado falsamente, de manera que peca en cualquiera de las cosas que suele hacer el hombre, será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa. Entonces traerá al sacerdote su ofrenda por la culpa para el SEÑOR, un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valuación como ofrenda por la culpa, y el sacerdote hará expiación por él delante del SEÑOR, y le será perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable. (Lev. 6:2-7 LBLA)

¿Hay alguna condición para poder obtener el perdón?

El pecado contra el prójimo no es solamente un pecado contra el hombre sino también contra el Eterno. Para poder obtener el perdón del Eterno por los pecados de robo cometidos contra el prójimo es necesario devolver lo que se ha robado añadiendo la quinta parte de su valor. No está permitido demorar la devolución al prójimo, tiene que ser hecha en el mismo día cuando se presenta la ofrenda por la culpa delante del Eterno. Así se puede recibir el perdón del Eterno por la culpa contra Él.

El Eterno no puede perdonar la culpa que tenemos con el prójimo, sólo el prójimo puede perdonar esa culpa. Si no arreglamos las cuentas con el prójimo, en todo lo que nos sea posible hacer, el Eterno no nos puede perdonar tampoco.

De esto enseña también nuestro Rabino en Mateo 5:23-24: “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” (LBLA) Y en 1 Juan 4:20 está escrito: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.” (LBLA)

Ahora, si hemos hecho nuestra parte con el prójimo, según todo lo que está a nuestro alcance, entonces podemos estar seguros que el Eterno nos perdona y nos recibe en el tabernáculo celestial donde hay un sacrificio eterno que habla favor de todo pecador arrepentido.

Querido discípulo del Mesías, cree en el perdón que el Eterno da, según lo que está escrito. Cree en el sacrificio del Mesías Yeshúa. Cree que por medio del sacrificio y obra del Sacerdote celestial, el Eterno te recibe con los brazos abiertos, porque está escrito: “y el sacerdote hará expiación por él delante del SEÑOR, y le será perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable.”

¡Bendito sea el Eterno por el perdón de nuestros pecados en Yeshúa el Mesías! ¡Somos libres de culpa, haleluyá!

Shabat shalom,

          Ketriel

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