Mishpatim 18-4

Mishpatim 18-4

Decretos

Éxodo 22:28 – 23:5 (22:27-23:5 heb.)

Por Dr. K. Blad

No demorarás la ofrenda de tu cosecha ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. Y seréis para mí hombres santos. (Éx. 22:29-31a LBLA)

¿Qué es lo que produce santidad?

HaShem ordena a Israel entregarle a Él la primera parte de los productos del campo y del aumento del ganado. La Torá dice que no se puede demorar la entrega de la primicia de estos productos que le pertenecen al Eterno. La demora de la entrega es señal de que uno no está poniendo al Eterno en primer lugar en su vida.

Cuando el Eterno es el primero en todo, estamos muy interesados en honrarle primero con lo que recibimos de su mano antes de sacar provecho personal de ello.

En Proverbios 3:9-10 está escrito: “Honra al SEÑOR con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.” (LBLA) Esto nos enseña que al dar primero al Eterno una parte de lo que recibimos, le estamos honrando. Por lo contrario, si demoramos la entrega de lo que le pertenece, le estamos poniendo en segundo lugar con nuestros hechos y nosotros mismos en primer lugar, y así estamos deshonrándole.

No sólo damos honra al Eterno al entregarle primero lo que le pertenece de nuestros ingresos, sino esto también produce santidad en nosotros. El texto que hemos resaltado nos enseña que si no demoramos la ofrenda de los ingresos seremos hombres santos, apartados para el Eterno.

Así que la santidad es producida en primer lugar por la actitud del corazón de que el Eterno es el primero en nuestras vida. En segundo lugar hay que mostrar esta actitud de manera práctica en la vida diaria con la entrega de lo que le pertenece al Eterno, lo cual incluye el diezmo de todos los ingresos. La entrega de las primicias y el diezmo crea santidad en nuestras vidas. En tercer lugar, cuando no demoramos esta entrega seremos hombres santos y damos honra al Eterno. La santidad tiene que ver con la entrega y la cercanía del corazón al Eterno y sus consecuencias prácticas en nuestras vidas diarias.

No demores la entrega del diezmo. Entrégala antes de disfrutar de tus ingresos, así serás santo, y tus almacenes se llenarán con abundancia por la bendición del Eterno. El resultado de la santidad no es solamente la intimidad con el Eterno, sino también la abundancia material.

¡Bendito sea el Eterno por sus principios que nos elevan y nos bendicen!

Ketriel

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