VaYejí 12-6

Y se acercó

Génesis 49:27 – 50:20

Por Dr. K. Blad

Cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama y expiró, y se reunió con sus padres.

(Gén. 49:33 RV1995)

¿Qué es un mandamiento?

La Torá dice que Yaakov terminó de mandar a sus hijos y luego recogió sus piernas en la cama y expiró. La palabra que fue traducida como “dar mandamientos” es letsavot –לצות  – que tiene la misma raíz que mitsvá –מצוה  –mandamiento, en singular, y mitsvot -מצות  – mandamientos, en plural. El significado de la raíz tsavá – צוה – es constituir, mandar, ordenar, encargar.

Esto nos enseña que cuando Yaakov pronunció todas esas maravillosas bendiciones sobre sus hijos lo hizo con autoridad y con el poder del Espíritu del Eterno. Las palabras que salieron de su boca tenían, y siguen teniendo, poder para marcar el destino de cada una de las doce tribus.

También nos enseña que no hay que entender los mandamientos del Eterno como órdenes obligantes imposibles de cumplir. Cuando el Eterno da el mandamiento también envía su Espíritu para que el hombre pueda recibir fuerzas para vivirlo correctamente. Dentro de cada uno de los 613 mandamientos está el poder del soplo divino para asistir al hombre que está dispuesto a obedecerlos.

También hay que ver los mandamientos como encargos. El que recibe un mandamiento tiene un encargo importante. Cuanto más mandamientos uno tenga, más importante es el encargo. De esa manera el hombre podrá sentirse realizado al tener una tarea en la vida.

El que sabe relacionarse con los mandamientos de manera correcta, no entrará en la esclavitud del legalismo, sino podrá vivir en la libertad de la obediencia por amor y con gozo. Para este fin nos fue enviado el Mesías.

Que el Eterno nos revele bien la diferencia entre encargo y legalismo,

          Ketriel

 

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