VaYejí 12-4

Y se acercó

Génesis 49:1-18

Por Dr. K. Blad

Yisajar es un burro… Sea Dan una serpiente… 

(Gén. 49:14a, 17a traducción propia)

¿Quién entiende bien las palabras?

Yaakov bendijo a cada uno de sus hijos con una bendición particular. Cuando llegó a Yisajar y Dan les llamó burro y serpiente. ¿Cómo reaccionarías tú si tu padre te dijera: “Burro, que seas una serpiente.”? ¿Te ofenderías? ¿Por qué te ofenderías? ¿Porque tu padre te llamó burro y serpiente? Y en el caso de la bendición de Yaakov fueron palabras proféticas traídas del cielo. Así que ¿cómo te sentirías si el Cielo te dijera burro y serpiente? ¿Qué clase de bendición sería eso?

Si uno sería ofendido por eso es porque estaría dando un sentido negativo y ofensivo a las palabras burro y serpiente. Muchas personas usan nombres de animales para ofender a otras. Palabras como “cochino”, “burro”, “lobo”, “mono”, “perro”, “cerdo” etc. son utilizadas para ofender. En ese caso se está haciendo una comparación entre la conducta del hombre con la de cierto animal, y entonces se fija en lo negativo, aplicándolo a una persona, para hacerle daño. Si la persona que recibe la ofensa es sensible o si tiene un complejo de rechazo o de inferioridad será muy dañada por tales palabras. Es como echar sal en sus heridas emocionales.

Sin embargo, la comparación podría ser positiva en lugar de negativa. Todo depende del sentido que se da a las palabras. Me acuerdo que una vez dije a una mujer muy hacendosa y fuerte que era como una india, porque considero que las mujeres indias son dignas de elogiar por su fuerza y por ser hacendosas. La comparación que hice fue con el fin de elogiarla. Luego me enteré que en su lenguaje era muy ofensivo llamar a alguien así. Cuando le pedí disculpa por haberle ofendido me dijo que había entendido que yo no lo dije con mala intención, ¡menos mal!

El burro era el animal que se utilizaba en la época de los patriarcas como el medio de transporte y de carga. Era un animal muy útil para todo tipo de quehaceres. El burro es uno de los mejores siervos que el hombre ha tenido a lo largo de su historia.

En cuanto a la serpiente era algo muy positivo para la defensa contra los enemigos. Así que las palabras de nuestro padre Yaakov a sus hijos eran solamente positivas y constituyen grandes bendiciones.

Esto nos enseña que las palabras pueden tener diferentes significados en diferentes personas, culturas, tiempos y contextos. Por lo tanto, cuando leemos las Escrituras es muy importante que no intentemos entender las palabras hebreas según el contexto moderno ajeno a la cultura hebrea antigua.

La mayoría de las falsas doctrinas y las malas interpretaciones de las Escrituras dependen de la falta de conocimiento del significado de las palabras en su contexto.

Aunque los traductores de las Escrituras han intentado, con toda su buena intención, traspasar a otro idioma y cultura conceptos que fueron escritos y entendidos en culturas e idiomas muy diferentes, siempre se introducen errores y malos entendidos en las traducciones. Esto es inevitable.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la plataforma teológica desde la cual se lee, interpreta y traduce las palabras divinas. Un traductor no judío nunca podrá entender las Escrituras hebreas de manera correcta, porque su mente está formada por conceptos teológicos que contrastan con la idiosincrasia bíblica-hebrea. Si le es difícil entender las Escrituras para uno que tiene el hebreo como su lengua materna, ¡cuánto más difícil no será para un extranjero!  

Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de sacar doctrinas desde las traducciones de las Escrituras. Al leer una traducción no solamente se lee la traducción de las palabras originales, sino también lo que el traductor piensa que quiere decir lo que se escribió en el original y eso no siempre concuerda con la verdad, simplemente porque el traductor le da otro sentido a los términos que el que tenían cuando fueron escritos, no porque no haya querido entenderlos correctamente, sino porque su mente ha sido formada de manera diferente y su entendimiento de los términos es diferente al original.

Lo mismo sucede cuando se lee las Escrituras directamente en su idioma original hebreo, arameo y posiblemente griego. Hay que tener cuidado de no introducir en las palabras los significados modernos o greco-romanos porque en tal caso vamos a entenderlas mal y sacar conclusiones muchas veces dañinas para nuestra fe y conducta.

Que el Eterno nos dé humildad para prestar atención a lo que enseñan los judíos que conocen al Eterno y las Escrituras y, ante todo, que nos dé un espíritu de revelación y sabiduría de lo Alto a la hora de escudriñar las Escrituras para que las podamos entender correctamente para nuestra correcta formación.

          Kol tuv,

          Ketriel

 

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