VaYigash 11-5

Y se acercó

Génesis 45:28 – 46:27

Por Dr. K. Blad

Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y El dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, yo también te haré volver; y José cerrará tus ojos. 

(Gén. 46:2-4 LBLA)

¿Cómo Yaakov se atrevió a bajar a Egipto?

Cuando el Eterno hizo el pacto entre las partes con Avram, el abuelo de Yaakov, le reveló que sus descendientes serían esclavizados y oprimidos en una nación extranjera durante cuatrocientos años (15:13). Y cuando Yitsjak, el padre de Yaakov, quiso ir a Egipto para sobrevivir la sequía, el Eterno se lo prohibió y le dijo que se quedara en la tierra (26:1-2). Ahora Yaakov había recibido la invitación de Yosef para descender con toda su familia a Egipto. Pero dentro de Yaakov tenía que haber habido grandes dudas y temores; ¿Seremos esclavizados en Egipto? ¿Será que estoy haciendo lo correcto al dejar la tierra de la promesa cuando el Eterno no permitió a mi padre hacerlo?

Yaakov necesitaba saber si el Eterno estaba detrás de su plan de bajar a Egipto y por eso hizo una parada en Beer-Sheva para presentar sacrificios al Elokim de su padre Yitsjak. Como hemos dicho antes, los sacrificios representan la entrega del hombre al Todopoderoso. Yaakov quiso mostrar una vez más de manera práctica su devoción y así renovar su entrega al Eterno. No deseaba hacer con su vida y familia nada que no fuera parte del plan y la voluntad del Eterno. Todo el plan futuro de la redención del mundo estaba en juego en ese momento y Yaakov no quería tomar una decisión sin estar seguro de que el Eterno estaba de acuerdo con ella.

La visión nocturna que Yaakov recibió fue más que suficiente para que él pudiera seguir el camino hacia abajo. El Todopoderoso le dijo que no temiera descender a Egipto y que El descendería con él. ¿Qué más necesitaba Yaakov para estar seguro de su decisión?

Querido discípulo del Mesías, asegúrate de que el Eterno está contigo en las decisiones de tu vida. No tomes decisiones a la ligera. Tu futuro depende de las decisiones que tomes hoy. Piénsalo bien, medítalo con calma, y asegúrate de tener al Eterno contigo en lo que vas a hacer. Entonces prosperarás y te irá bien. Y ya sabes el camino para saber… el sacrificio.

          Que el Eterno te bendiga y te guarde,

          Ketriel

 

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