VaYeshev 9-5

Y se asentó

Génesis 39:1-6

Por Dr. K. Blad

Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el SEÑOR bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del SEÑOR estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo. (Gén. 39:5 LBLA)

¿Cómo reaccionó Yosef en su nueva situación lejos de casa?

 

Yosef tenía todas las razones para estar amargado durante el resto de su vida. Lo que le hicieron sus hermanos tenía que haber dañado muchísimo el corazón de este joven. Sin embargo, a pesar de todas las emociones negativas que querían invadir su alma y ocupar su mente, él no pensó demasiado en su propia situación penosa y empezó a servir a los demás. Y no sólo servía, sino lo hacía con ganas, gozo y con una fidelidad total.

La Torá dice que el Eterno estaba con él y le hizo prosperar en su servicio. Esto es una señal de que Josef pudo recibir la ayuda del cielo para superar la crisis profunda en su alma y empezar a ser una bendición para los que le rodeaban. Él tenía al Eterno delante de sus ojos siempre y esto le hizo prosperar.

Lo importante no es lo que haces, sino por qué lo haces y en qué manera lo estás haciendo. Yosef era un esclavo, sin derecho de decidir sobre su vida. Estaba obligado a hacer lo que su dueño le mandaba. En esa situación tuvo que elegir entre dos formas de servir, por obligación o por deseo propio.

Si uno sirve por obligación, nunca podrá hacerlo con alegría, especialmente si no recibe ningún beneficio económico propio por ello, lo cual es el caso de un esclavo. Pero si uno sirve por propia voluntad y con un corazón de amor y con alegría, recibirá una recompensa desde el cielo. La presencia del Eterno estará con la persona que sirve de esa manera, y esto producirá bendición a su alrededor. De esta manera, el Espíritu del Mesías que estaba operando en Yosef, podía ejercer una influencia notable en la casa de Potifar.

 

El resultado de la actitud de Yosef fue impresionante. Por la fidelidad y la alegría en el trabajo de esclavo, Yosef ganó la confianza total de su dueño, el cual le dejó todo en sus manos.

El que es fiel en lo poco será exaltado para recibir más y más.

Guarda tu corazón de toda clase de amargura y pídele al Eterno poder servir a los que te rodean con alegría y serás una gran bendición.

 

Shalom uvrajá,

 

Ketriel

 

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