Purim

Entendiendo Purim

Introducción de la Meguilat de Esther:

Sucedió en los días de Ajashverosh, aquel Ajashverosh que reinó desde Hodu hasta Kush, sobre ciento veintisiete provincias, el rey Ajashverosh se sentó en el trono real, el cual se encontraba en la capital de Shushán, en el tercer año de su reinado ofreció un banquete para todos los oficiales y sus siervos, el ejército de Persia y Media, con los nobles y oficiales de las provincias presentes.

Esto fue un gran espectáculo, una gran exhibición de las riquezas de su glorioso reino y del esplendor de su excelsa majestuosidad durante muchos días, nada más y nada menos que ciento ochenta días.

Al cabo de estos días, el rey hizo para toda la ciudadanía de la capital Shushán, en el tercer año de su reinado ofreció un banquete para todos sus oficiales y sus siervos, el ejército de Persia y Media.

La bebida era acorde a la ley, sin restricción, pues así había dado orden el rey a todos los oficiales de su casa: debía actuar acorde a la voluntad de cada hombre.

También la reina Vashtí realizó un banquete para las mujeres en la casa real del rey Ajashverosh. En el séptimo día, cuando el corazón del rey estaba alegre por el vino, le ordenó a Mehumán, Biztá, Jarboná, Bigtá y Abagtá, Zetár y Jarkás, que eran sus siete chambelanes que servías al rey Ajashverosh, esto fue con la finalidad de hacer traer a la reina Vashtí delante del rey, vestida de la corona real y para mostrar al pueblo y a los oficiales su belleza, pues era de muy bella apariencia. Pero la reina Vashtí se rehusó a ir como el rey había ordenado, por lo que se enfureció el rey y su ira ardió en él.

Entonces el rey consultó con los expertos, los conocedores de los tiempos, de los cuales lo más cercanos al rey eran Karshená, Admatá, Tarshish, Meres, Marsená y Memuján, estos eran los siete ministros más importantes de Persia y Media y los que tenían acceso directo al rey. Esto fue con el objetivo de que debería hacerse en términos legales respecto a la reina Vashtí y por lo sucedido con la reina será ejemplo para todas las mujeres, haciendo que sus maridos sean desdeñables ante sus ojos , pues dirán: "El rey Ajashverosh ordenó traer a la reina Vashtí delante suyo, ¡y ella no acudió!.

Salió un edicto real del rey que dice que sea inscrito en la ley de los persas y medos , de modo irrevocable, que Vashtí no vuelva a comparecer ante el rey Ajashverosh, y que su reinado sea transferido a otra mejor que ella. Entonces cuando se escuche este edicto real todas las mujeres profesaran respeto por su marido, sea grande o pequeño. Esta propuesta fue del agrado del rey y de los oficiales e hizo el rey según las palabras de Memuján.

Después de estos sucesos, cuando cedió la ira del rey Ajashverosh, dijeron los criados del rey, sus servidores: "Búsquense para el rey doncellas vírgenes, de bello aspecto y el rey designo comisarios en todas las provincias de su reino, que reúnan a toda doncella virgen de bello aspecto en la capital de Shushán, en el harén, bajo el cargo de Haga.

Había un hombre judío en la capital Shushán cuyo nombre era Bordeja, hijo de Iría, hijo de Simí, hijo de Kiss, hombre de la tribu de Benjamín; que había sido exiliado de Jerusalén junto con los desterrados que habían exiliado con Lejanía, rey de Deuda, a quien había expatriado Nebujadnetzar. El criaba a Hadasá, es decir Esther, hija de su tío, pues no tenía ni padre ni madre; y la joven era bella de figura y bella de aspecto y, al morir su padre y madre, Mordejai la tomo como hija.

Y se sucedió que después cuando se publicó el decreto del rey y muchas doncellas fueron reunidas hacia la capital de Shushán, a manos de Hegai, que fue llevada Esther a la casa de Hegai, guardián de las mujeres. Esther no menciono acerca de su pueblo o su procedencia, pues Mordejai le había instruido no decirlo. Cada día Mordejai caminaba por enfrente del patio del harén para averiguar por el bienestar de Esther y que se haría con ella.

Cuando llegaba el turno de cada doncella de presentarse ante el rey Ajashverosh, después de ser tratada acorde a la forma prescrita para las mujeres por doce meses ( pues así era el tiempo prescrito: seis meses con aceite de mirra y seis meses con perfumes y cosméticos femeninos), entonces se presentaba la doncella ante el rey; todo lo que ella solicitaba le era otorgado, para acompañarla en su camino desde el harén hasta el palacio y así era el proceso con cada una de las candidatas.

Cuando llego el turno de Esther, hija de Avijail, tío de Mordejai ( quien había adoptado como su propia hija ), de presentarse ante el rey, no solicito nada adicional a lo que le había dicho Hegai. Fue llevada Esther donde el rey Ajashverosh, a su palacio real, en el mes decimo de Tevet, en el séptimo mes de su reinado. Amo el rey a Esther más que a todas las mujeres y hallo más gracia y favor ante sus ojos que todas las vírgenes; coloco la corona real en su cabeza y la hizo reina en lugar de Vashtí. Entonces el rey ofreció un gran banquete a todos para todos sus oficiales y sus siervos.

En aquellos días, Mordejai estaba sentado a la puerta del rey, cuando se enfurecieron Bigtán y Téresh, dos de los chambelanes del rey, de los guardianes del tesoro, y conspiraron para echar mano sobre el rey. Llego la conspiración a conocimiento de Mordejai, quien se lo comunicó a Esther, y Esther lo informo al rey en nombre de Mordejai. Fue investigado el asunto y corroborado; y colgaron a los dos en una horca. Fue escrito esto en el libro de crónicas, delante del rey.

​Después de estos sucesos, el rey Ajashverosh ascendió a Hamán, hijo de Hamdata, el agaguita, y lo elevo; coloco su sillón por encima del de los demás ministros que estaban con él. Todos los siervos del rey se prosternaban y lo reverenciaban delante de Hamán, excepto Mordejai no lo hizo ni se reverencio y se prosterno. Después de todo esto al saber la nacionalidad de Mordejai, que era judío se colmó de ira e indignación. Entonces por este hecho Hamán pretendió aniquilar a todos los judíos que se encontrasen dentro de los límites del reinado del rey Ajashverosh, al pueblo de Mordejai el judío.

Dijo entonces Hamán al rey Ajashverosh: “Existe un pueblo disperso y separado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino. Sus leyes son diferentes a las de todos los demás pueblos: las leyes del rey no observan y por lo tanto no es conveniente para el rey tolerarlos. Con su astucia Hamán le planteo un plan de exterminio para los judíos y con sagacidad le planteo al rey lo siguiente: si es del agrado del rey, que se emita un edicto para que sean destruidos; ofreciendo diez mil talentos de plata en las manos de aquellos que lleven a cabo la tarea, para ser llevados a los tesoros del rey. El rey convencido de esto quito de su mano el sello y se lo entrego a Hamán, hijo de Hamdata, el agaguita, enemigo de los judíos.

Fueron convocados los asistentes del rey, en el decimotercer día del primer mes, y se escribió todo tal como había dictado Hamán a los sátrapas del rey, a los gobernadores de cada provincia y a los oficiales de cada pueblo , a cada provincia según su escritura y a cada pueblo según su idioma; en nombre del rey Ajashverosh fue escrito, y firmado con el sello del anillo del rey. Se enviaron cartas con mensajeros a todas las provincias del rey, a efectos de destruir. Asesinar y exterminar a todos los judíos. Desde el joven hasta el anciano, infantes y mujeres, en un solo día, el decimotercer día del duodécimo mes, en el mes de Adar.

Mordejai se enteró de los hechos; y rasgó Mordejai sus ropas y se vistió con sayales y cenizas, se dirigió al centro de la ciudad y lloro con intensidad y amargura. Se acercó hasta el frente de la puerta del rey, pues estaba prohibido ingresar por la puerta del rey con vestimenta de sayales.

Vinieron las doncellas de Esther y sus chambelanes y se lo informaron; y la reina se afligió sobremanera. Envió prendas para vestir a Mordejai, para que se quite los sayales, más el no acepto. Salió Hataj hacia Mordejai, a la plaza de la ciudad que se encontraba frente a la puerta del rey, y le relato Mordejai todo lo ocurrido y además le dio una copia del edicto del rey para que fuese entregado a la reina Esther de la orden y aniquilación del pueblo judío en todas las provincias del reino del rey Ajashverosh.

Esther ordeno a Hataj dirigirse a Mordejai con el siguiente mensaje: “Todos los siervos del rey y todo el pueblo de las provincias del rey saben que si alguien, sea hombre o mujer, ingresa donde el rey, al patio interno, sin ser convocado, pesa sobre él una sola ley posible: la pena de muerte. Solamente aquel a quien el rey extienda su cetro de oro, él puede vivir. Y Esther dijo yo no he sido convocada para presentarme delante del rey hace ya treinta días.

Entonces Esther bajo estas circunstancias ordeno que se le respondiera a Mordejai lo siguiente: “Ve reúne a todos los judíos que se encuentren en la capital de Shushan y que ayunen por mí. No coman ni beban durante tres días, noches y día; también yo y mis doncellas ayunaremos así.

Sucedió que al tercer día, que Esther se vistió con atavíos de realeza y se paró en el patio interno; el rey estaba sentado en el trono.

Cuando el rey percibió a la reina Esther parada en el patio, ella obtuvo favor ante sus ojos. Extendió el rey a Esther el cetro de oro que tenía en su mano; se acercó Esther y toco el cetro. Le dijo a ella el rey: “¿Qué hay contigo, reina Esther? ¿Cuál es tu petición? Aunque sea la mitad del reino te lo otorgaría. Dijo Esther: “Si es del agrado del rey, que vengan el rey y Hamán hoy al banquete que le he preparado”. Dijo el rey: “Apresuren a Hamán al banquete que preparo Esther. Respondiendo la reina al rey lo siguiente: “Mi deseo y mi petición son: si he hallado gracia ante los ojos del rey y si es del agrado del rey otorgar mi deseo y cumplir mi petición, es que acuda el rey y Hamán al banquete que habré de preparar para ustedes; mañana hare lo que el rey ordena”.

Después de escuchar todas estas cosas Hamán estaba muy alegre y con un corazón contento por el privilegio que la reina Esther le había concedido como invitado al banquete con el rey Ajashverosh. Sin embargo Hamán no disimulaba el odio que sentía hacia Mordejai cada vez que lo veía sentado en la puerta del rey. Le dijeron Zeresh, su esposa, y todos sus amigos: Que se erija una horca de cincuenta codos de alto; dile mañana al rey y que cuelguen a Mordejai en ella. Entonces ve con el rey al banquete de buen ánimo”.

Esto fue del agrado de Hamán por el consejo de su esposa y erigió la horca.

Aquella noche el sueño eludio al rey; ordeno entonces que le fuera traído el libro de los anales, las crónicas y que fuera leído ante el rey. Y se encontró escrito la denuncia de Mordejai sobre Bigtana y Téresh, guardianes del tesoro que habían conspirado contra el rey.

Pregunto el rey: “¿Que honor o reconocimientos se le ha manifestado a Mordejai por esto?”. “No se ha hecho con el nada”, repondieron los criados del rey. El rey hizo una pregunta ¿quién está en el patio? En ese instante Hamán estaba en el patio esperando para conversar con el rey acerca de colgar a Mordejai en la horca que le había preparado. Los criados le informaron al rey que Hamán estaba en el patio el rey expreso “¡que venga!” por lo que inmediatamente Hamán se dirigió hacia el rey y le dijo el rey: “¿Qué ha de hacerse para el hombre a quien el rey desea honrar, aparte de mí?”. Dijo Hamán al rey: “Al hombre a quien desea honrar, ha de traérsele una vestidura real que el rey haya vestido, y un caballo sobre el cual el rey haya montado, con la corona real sobre su cabeza.

Respondió el rey, que se le entreguen las vestiduras y el caballo a uno de los más nobles oficiales del rey, que con ellos sea vestido el hombre a quien el rey desea honrar, y que se haga desfilar sobre el caballo a través de la plaza de la ciudad. Y todo esto se hizo tal y cual el rey así lo ordeno a Hamán.

Días después vinieron el rey y Hamán a beber con la reina Esther. Dijo el rey a Esther también en el segundo día, en el banquete del vino: “¿Cuál es tu deseo reina Esther? Te será concedido. ¿Cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino, será cumplida. Respondió la reina Esther y dijo: “Si he hallado gracia ante los ojos de su majestad y si es del agrado del rey, que sea mi vida concedida como mi deseo y mi pueblo como mi petición. Pues hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, asesinados y exterminados.

Antes estos hechos, el rey Ajashverosh exclamo y le dijo a la reina: “¿Quién es? ¿Dónde está el que se atrevió a hacer semejante cosa?”. Dijo la reina Esther: “Adversario y enemigo es: ¡este perverso Hamán”. Hamán se estremeció de terror delante del rey y la reina. Se levantó el rey furioso del banquete del vino y se dirigió al jardín del palacio, y Hamán permaneció rogándole a la reina Esther por su vida, pues vio que la mala disposición por parte del rey hacia él era definitiva. Cuando el rey regreso del jardín al banquete del vino, he aquí que Hamán estaba caído sobre la cama en la que se encontraba Esther; dijo el rey: “¿Acaso pretendes ultrajar a la reina estando yo en casa?” uno de los chambelanes del rey, llamado Jarvoná se encontraba ahí le dijo al rey: “He aquí que incluso la horca que preparo Hamán para colgar a Mordejai quien hablo favorablemente delante del rey esta erigido en la casa de Hamán”. El rey exclamo: “Cuélguenlo allí”. Colgaron a Hamán sobre la horca que preparo para colgar a Mordejai. Y en ese instante la furia del rey se aplaco.

Pasado estos hechos el rey Ajashverosh entrego la propiedad de Hamán el enemigo de los judíos a la reina Esther. Mordejai se presentó ante el rey, pues Esther le había revelado su relación con ella. Se quieto el rey su sello, que había sacado de Hamán, y se lo dio a Mordejai; y designo Esther a Mordejai a cargo la propiedad de Hamán.

Volvió la reina Esther hablar delante del rey; cayo a sus pies, lloro y le rogo impedir las malas intenciones de Hamán de exterminar al pueblo judío, enseguida el rey Ajashverosh accedió a la petición de la reina y de Mordejai, el judío diciendo: “He aquí que he entregado los bienes de Hamán a Esther, y a él han colgado en la horca por haber planeado echar mano sobre los judíos; escriban ustedes acerca de los judíos lo que sea que deseen en nombre del rey y fírmenlo con el sello del rey, pues lo escrito en nombre del rey y lo firmado con el sello del rey no pude ser revocado”.

Salió Mordejai de ante la presencia del rey ataviado con vestimentas reales de turquesa y blanco, con una gran corona de oro y una túnica de lino fino purpura; y la ciudad de Shushán está jovial y alegre. Los judíos tuvieron luz, alegría, júbilo y honor.

y en el duodécimo mes el mes de Adar en el decimotercer día del mes, cuando la palabra del rey, el edicto estaba por cobrar vigor, en el mismo día en que los enemigos de los judíos anticipaban dominarlos, ello se invirtió: los judíos dominaron a los enemigos. Pues Mordejai era preeminente en el palacio del rey y su fama se estaba difundiendo por las provincias, pues el hombre, Mordejai, se hacía cada vez más celebre. Atacaron los judíos a sus enemigos con la espada, matando y aniquilando; hicieron con sus enemigos a su antojo. En la capital de Shushán mataron los judíos y aniquilaron a quinientos hombres, incluyendo a los diez hijos de Hamán, hijo de Handata, el agaguita, enemigo de los judíos, mataron mas no echaron mano sobre sus riquezas.

Escribió Mordejai estos sucesos y envió cartas a todos los judíos alrededor de las provincias del rey Ajashverosh, tanto a los cercanos como a los lejanos, encargándoles que observen anualmente el demicuarto y decimoquinto del mes de Adar. Pues Hamán, hijo de Hamdata, el agaguita, enemigo de los judíos, tramo exterminar a los judíos y para ello echo un Pur, es decir un sorteo. Para atérralos y destruirlos, por eso nombraron a estos días “Purim” que proviene de la palabra “Pur”. Estos días habrán de ser recordados y celebrados por cada generación, cada familia y cada provincia y ciudad. Estos días de Purim nunca habrán de apartarse de su descendencia.

Escribió Esther, hija de Avijail, y Mordejai, el judío, con plena autoridad, ratificando esta segunda carta de Purim. Finalmente gravo entonces el rey Ajashverosh impuestos, tanto en la tierra firme como en las islas. Todo su poder y sus poderosos actos y el cabal relato de la grandeza de Mordejai, a quien el rey había ascendido, están registrados en el libro de las crónicas de los reyes de Media y Persia.

Pues Mordejai, el judío, fue virrey del rey Ajashverosh; era grande entre los judíos, querido por la multitud de sus hermanos; busco el bien de su pueblo y se preocupó por la paz de toda su descendencia.

 

 ¡ Purim Sameaj !

 

 

 Una reflexion mas de "Purim"

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Eterno, y su salvación de mí vendrá, dijo El Eterno” (Isaías 54:17)

Mark Twain escribió: "Todas las cosas son mortales, menos el judío; todas las fuerzas pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?". La fiesta de Purim es un recuerdo de esa preservación sobrenatural del pueblo judío.

Purim es un día de fiesta y regocijo en donde todo el pueblo judío celebra la victoria contra los enemigos y en donde el Eterno libró a Israel de las manos del malvado Amán (Hamán). El día festivo es el catorce del doceavo mes del calendario judío (en una ciudad amurallada se celebra el día 15), se acostumbra ir a la comunidad o sinagoga, para oír la lectura del libro de Ester (Meguilát Ester) y en el día catorce también se lee junto con la Avodá (oración litúrgica). “Purim” es el plural de la palabra “pur” que significa “suerte”, método utilizado por Hamán para seleccionar el día del exterminio de los judíos dentro del imperio persa.

 La historia de Purim la podemos resumir así: Cuando el rey Ajashverosh hace una enorme fiesta de seis meses y la reina se rehúsa a seguir sus órdenes, ella es reemplazada por una nueva reina – Ester, la judía. El tío de Ester, Mordejai, el líder de los judíos, revela un complot que algunos individuos planeaban para asesinar al rey – poniéndolo a él también en una posición favorable más adelante. Un funcionario del rey llamado Amán de origen Agageo odia a Mordejai porque no se postra ante él. Aman hace una estratagema para eliminar a todos los judíos dentro del imperio persa. Él obtiene el permiso del rey para hacerlo y fija la fecha para la destrucción de los judíos: 13 de mes de Adar. Hay un gran duelo en los judíos, y Mordejai convence a Ester de hablar con el Rey para tratar de revertir esto; Ester ayuna y aún a riesgo de su vida entra sin ser llamada delante del Rey. Ester logra hacer que el Rey dé un decreto diciendo que los judíos se defiendan del mal que les harían y manda a colgar al malvado Hamán en una serie de eventos desafortunados para él.

Hamán es colgado en la horca, los judíos logran vencer a sus enemigos y Mordejai se convierte en una especie de primer ministro. Mordejai instituye que todos los judíos y los allegados a ellos celebren Purim para recordar la gran liberación del pueblo y las bondades del Eterno.

Leemos en el libro de Ester sobre el decreto de Mardoqueo (Mordejai) lo siguiente:

“Y escribió Mardoqueo estas cosas, y envió cartas a todos los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes, ordenándoles que celebrasen el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, cada año, como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres. Y los judíos aceptaron hacer, según habían comenzado, lo que les escribió Mardoqueo. Porque Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de todos los judíos, había ideado contra los judíos un plan para destruirlos, y había echado Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos. Mas cuando Ester vino a la presencia del rey, él ordenó por carta que el perverso designio que aquél trazó contra los judíos recayera sobre su cabeza; y que colgaran a él y a sus hijos en la horca. Por esto llamaron a estos días Purim, por el nombre Pur. Y debido a las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que llevó a su conocimiento, los judíos establecieron y tomaron sobre sí, sobre su descendencia y sobre todos los allegados a ellos, que no dejarían de celebrar estos dos días según está escrito tocante a ellos, conforme a su tiempo cada año; y que estos días serían recordados y celebrados por todas las generaciones, familias, provincias y ciudades; que estos días de Purim no dejarían de ser guardados por los judíos, y que su descendencia jamás dejaría de recordarlos.” (Ester 9:20-28)

Cuatro costumbres en Purim se extraen de este texto:

  • Leer la Meguilá (Rollo de Ester): Se lee todo el libro de Ester en la sinagoga, se tiene la costumbre de hacer ruido (algo muy disfrutado por los niños) cada vez que se lee el nombre de Hamán ya que es considerado “el Innombrable” por lo que intentó hacer.

  • Enviar comida a amigos (Mishloaj manot): se envía una comida a una persona para cumplir con lo establecido por Mordejai:

  • Dar regalos a los pobres (Matanot la-evionim): Se acostumbra dar dos regalos a personas pobres para cumplir con lo escrito:

  • Celebración y Regocijo (la comida festiva de Purim): Se acostumbra tener una cena con comida muy buena y vino según la posibilidad de cada uno, tal como está escrito: Como discípulos del Maestro podemos participar de vino pero con la moderación necesaria para no cometer borrachera y transgredir lo que se nos fue ordenado:

Rab. Shraga Simmons comenta: “El nombre Meguilat Ester (Rollo de Ester) realmente significa "revelando lo oculto". A diferencia de todos los otros libros de la Biblia, en la Meguilat Ester no se menciona el nombre de Dios, ni siquiera una sola vez. La mano escondida de Dios es revelada a través del laberinto de eventos. No hay coincidencias. La Meguilat Ester nos enseña que los desafíos de la vida son siempre para mejor, porque los obstáculos son realmente oportunidades para crecer. Todo proviene de la mano invisible de Dios que guía nuestro destino, en cada paso del camino.”

Purim es la fiesta en donde celebramos los milagros “escondidos de Dios”. En Pesaj celebramos los increíbles portentos que el Eterno hizo delante de todo Israel y de los egipcios, en Shavuot recordamos los grandes eventos en el monte Sinaí cuando el Eterno apareció en una revelación nacional a Israel. Pudiéramos pensar que en estas festividades los rabinos insertarían una bendición especial por los milagros debido a que recuerdan el despliegue de milagros más grandes a los ojos de todo Israel. Sin embargo, esto no es así, es en Purim donde hay una bendición especial en la “Amidá” (oración que se dice de pie en la comunidad) llamada “Al ha-nisim” (por los milagros). Quizá no hayamos contemplado los grandes portentos como en los días de la liberación de Egipto, pero de seguro hemos observado la mano del Eterno actuando providencialmente tras bambalinas. Purim es la oportunidad para recordarnos de la increíble providencia de nuestro Padre quien nos ama y tiene cuidado de nosotros.

 ¡Bendito sea su nombre por su cuidado por nosotros!

Bajo las Alas del Dios de Israel

Francisco E. Hidalgo

 

¡ Purim Sameaj !

 

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