Pinjás 41-1

Pinjás 41-1

Boca de serpiente

Números 25:10 – 26:4

Por Dr. K. Blad

Hostigad a los madianitas y heridlos; pues ellos os han sido hostiles con sus engaños, con los que os engañaron en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madián, su hermana, que fue muerta el día de la plaga por causa de Peor.

(Núm. 25:17-18 LBLA)

¿Por qué tanta radicalidad?

Los midianitas habían cometido un pecado más grave que el de los moavitas porque vivían más lejos y no tenían una razón lógica para meterse en el asunto. El hecho de que los moavitas habían intentado de dañar al pueblo de Israel es entendible por el temor que les tenían (22:3). Por eso el Eterno no ordenó a los hijos de Israel atacar a los moavitas. Pero los midianitas habían dañado al pueblo de Israel sin razón. Por eso vino esta venganza del Eterno sobre ellos por medio de su pueblo.

No sabemos cuántos de los hijos de Israel que habían fornicado con las hijas de Moav y de Midyán. Sabemos que 24 000 murieron por la plaga del Eterno, pero esto no significa que todos ellos habían pecado directamente. No es solamente el hecho de pecar lo que produce el juicio del Eterno sobre el pueblo, sino también el silencio y la pasividad de los demás. La pasividad ante el pecado de los hermanos es una de las cosas más dañinas para el pueblo. Si no reprendemos a los que se empeñan a pecar vamos a ser considerados como cómplices con ellos y el juicio también nos alcanzará por nuestro silencio. Con los que defienden su pecado hay que ser muy severo, pero con los que se arrepienten hay que ser muy misericordioso.

No podemos tomar a la ligera el pecado de la fornicación. Está prohibido tener relaciones íntimas fuera del pacto matrimonial. El que comete esos pecados no tiene herencia en el Reino venidero. Si permitimos en nuestras comunidades personas que viven en fornicación también seremos juzgados por nuestra pasividad ante el pecado.

En 1 Corintios 10:8 está escrito que 23 000 cayeron en un día por causa de la fornicación. Pablo no menciona el pecado de la idolatría en su advertencia, sólo la fornicación. Obviamente el pecado de la fornicación fue más extendida que la misma idolatría.

El pueblo de Israel vivía en una moral muy alta. La pureza familiar era muy importante y no se cometían actos de fornicación ni de adulterio en el pueblo. Eso no se hace en Israel (Gén. 34:7). Las mentes y las conciencias de los Israelitas estaban programadas para rechazar la fornicación. Por eso cuando un jefe viene y presenta una mujer extranjera idólatra en público y la introduce en su tienda para fornicar con ella delante de todo el pueblo, era algo sumamente muy grave. Eso no se hace en Israel ni entre los escogidos de entre las naciones.

Si uno se acostumbra de la fornicación y no la considera un pecado grave, es porque su mente y su conciencia han sido pervertidas por el espíritu de este mundo maligno. ¿Cómo vas a permitir que tu hija se acueste con su novio antes de casarse con ella? Y si en algún momento piensas que se puede vivir juntos sin estar casados, necesitas arrepentirte por haber aceptado algo que el Eterno no acepta. ¡No está permitido tener relaciones íntimas sin un pacto matrimonial entre hombre y mujer!

Si no consideramos bueno, justo y correcto lo que hizo Pinjás cuando atravesó a Zimrí y Cozbi con una lanza, entonces nuestras mentes no han sido renovadas según la Torá y pensamos lo contrario de lo que piensa el Eterno. Lo que hizo Pinjás fue bueno en los ojos del Eterno y él fue grandemente recompensado por su acto de haber ejecutado a los fornicarios idólatras con el celo del Cielo.

¿Por qué tanta radicalidad? Para salvar al pueblo de la destrucción. Un poco de levadura leuda toda la masa y hay que cortar con estas cosas para que los justos no desaparezcan del mundo.

Estamos hablando de cómo se debe tratar con el pecador que se empeña en su rebeldía. Otra cosa es cuando uno cae por debilidad y luego aborrece el pecado y se arrepiente. El Eterno es muy misericordioso con los débiles y perdona a los que se arrepienten. Aunque caigamos muchas veces y nos arrepintamos de nuevo, él nos perdona.

Sin embargo, si caemos en fornicación normalmente es porque no entendemos la gravedad del pecado. Si tú supieras que obtendrías SIDA a la hora de cometer fornicación, ¿lo harías? Vemos que el temor a las consecuencias evita el pecado. Si no hay temor, el pecador sigue cayendo y cayendo pensando que su pecado no es tan grave. ¡La fornicación es grave!

El severo juicio viene sobre los que no se arrepienten de verdad de su fornicación, como está escrito en Colosenses 3:5-7: “Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.” (LBLA) En Efesios 5:3-7 está escrito: “Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos.” (LBLA revisada) En 1 Corintios 6:9-11 está escrito: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Yeshúa el Mesías y en el Espíritu de nuestro Dios.” (LBLA revisada)

¡Bendito sea el Eterno por su justicia y su misericordia!

Ketriel

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