Vayetsé 7-2

Y salió

Génesis 29:1-17

Por Dr. K. Blad

Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. (Gén. 29:9 LBLA)

 

¿Por qué Rajel era pastora?

 La Torá menciona de una manera específica que Rajel era pastora. Es la única ocasión en la que las Escrituras hablan de una mujer pastora. ¿Qué motivo hay detrás de mencionar este hecho?

Por supuesto, no fue para dar apoyo a los que consideran que las mujeres tienen el mismo derecho que los varones para ser dirigentes de congregaciones de creyentes. Hay otros motivos por las que la Torá dice esto.

El trabajo de pastor fue considerado como una de las ocupaciones más bajas en la sociedad del tiempo de los patriarcas. Si una familia tenía siervos, ellos se ocupaban de ese trabajo. Si no disponía de dinero para tener siervos, normalmente dejaba a los hijos menores con esa tarea y muchas veces las hijas. El rey David era el hijo menor de la casa y él fue encargado a trabajar como el pastor de las ovejas de su padre (1 Sam. 16:14).

Entonces podemos sacar la conclusión de que cuando la Torá menciona que Rajel, la hija menor de Laván, era pastora, era para indicar que Laván no era rico. No tenía siervos que se pudieran dedicar a esa tarea. Más adelante Yaakov confirma que Laván no tenía mucho cuando él vino (30:30).

Laván estaba muy interesado en los bienes materiales, era un ocultista que amaba las ganancias deshonestas. Yaakov era un hombre muy responsable que cuidaba muy bien la diferencia entre las cosas del uno y del otro. Él no se aprovechaba en ningún momento de la libertad que Laván le había dado como empleado. No comió del rebaño que no era suyo y se responsabilizó por todo daño que se había hecho al rebaño de su patrón, pagando por lo robado (31:38,39). Cuando Laván revisó todo el equipaje de Yaakov y sus familiares no pudo encontrar nada que fuese robado (31:37).

Laván, por lo contrario, quería aprovecharse de los demás a lo máximo. La diferencia de actitud entre el uno y el otro es abismal.

Laván tenía la oportunidad de su vida para ser bendecido permanentemente con la presencia y el ejemplo de Yaakov en su casa. Cuando Yaakov trabajaba para él, sus bienes aumentaron considerablemente (30:30). Laván podía haberse quedado rico si se hubiera arrepentido de su avaricia y deshonestidad. Pero el Eterno no quiso bendecir a Laván mientras seguía siendo tan avaricioso. Él ha creado una ley espiritual para los avariciosos, según está escrito en Proverbios 28:22: “El hombre avaro corre tras la riqueza, y no sabe que la miseria vendrá sobre él.”

El Eterno finalmente enseñó a Yaakov un método profético para que se hicieran milagros con el ganado de Laván para que los más robustos se pasaran a su propia posesión. El Eterno no quiso enriquecer a Laván en su estado de pecado y por eso le ayudó a Yaakov a quitar toda su riqueza de manera honesta.

Laván era pobre cuando Yaakov vino, y volvió a ser pobre cuando Yaakov se fue. Qué triste es ver la maldición que viene sobre una persona avariciosa. Qué diferente sería el mundo si no hubiera avaricia. Todos podrían ser ricos.

Querido discípulo, huye de la avaricia, que es una forma de idolatría, y sé fiel en el cuidado de los bienes de los demás. Así estarás en condiciones para recibir muchas riquezas.

          Que el Eterno te bendiga y te guarde,

Ketriel

 

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