52 VaYelej

Parashá 52 VaYelej

Deuteronomio 31:1-30

Por Dr. K. Blad©

Segunda edición 2013-14 (5774)

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (los años que se lee por separado):

 

1.   31:1-3

2.   31:4-6

3.   31:7-9

4.   31:10-13

5.   31:14-19

6.   31:20-24

7.   31:25-30

8.   Maftir: 31:28-30

Haftará: Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20; Joel 2:15-27

Los Escritos Mesiánicos para yom teruá: Revelación 19:1 – 20:10

 

VaYelej

 

Significa “y fue”.

 

Comentarios

 

Primera aliyá, 31:1-3

 

31:2 “Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo ir ni venir, y HaShem me ha dicho: "No pasarás este Yardén.” (LBLA revisada)” – Según el Talmud,[1] este fue el 7 de adar, el día del cumpleaños de Moshé. Ahora había llegado el momento de su muerte. Por eso primero se despide del pueblo, cf. v. 1-6, después les presenta a Yehoshúa, su sucesor, cf. v. 7-8, y finalmente, les ordena hacer una lectura pública, de la Torá, cada año sabático, cf. v. 9-13.

 

31:3a “HaShem tu Dios pasará delante de ti; Él destruirá estas naciones delante de ti y las desalojarás.” (LBLA revisada) – Según los descubrimientos arqueológicos en Yerijó (Jericó), de los años alrededor de 1400 a.EC, había habido plagas en la tierra de Kenáan que causaron que la población fuese diezmada. Esto sucedió justo antes de la conquista de los hijos de Israel. De esta manera vemos como el Eterno pasó delante de ellos, destruyendo gran parte de la población de las siete naciones.

 

Segunda aliyá, 31:4-6

 

31:6 “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque HaShem tu Dios es el que va contigo; no dejará que te sueltes ni te desamparará.” (LBLA revisada) – El temor es eliminado por la certeza de que el Eterno está conmigo, como está escrito en el Salmo 23:4a:

 

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

 

Tercera aliyá, 31:7-9

 

31:6-7 “Sed firmes… sé firme” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “firme” es jazak,[2] que significa “fuerte”, “firme”, “duro”, “violento”, “poderoso”. La firmeza es una fuerza de resistencia interior que permite al hombre no desanimarse y echarse para atrás en los momentos de crisis. La firmeza es necesaria para poder cumplir los mandamientos en momentos de oposición. La firmeza es necesaria para poder vencer en los momentos de ataque. Cuando hay tentación para sentirse desanimado es importante mantener la firmeza para poder seguir adelante y ver la mano sobrenatural del Eterno.

 

En 1 Corintios 15:58 está escrito:

 

“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (LBLA revisada)

 

En Efesios 6:10-18 está escrito:

 

“Por lo demás, fortaleceos en HaShem y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, CEÑIDA VUESTRA CINTURA CON LA VERDAD, REVESTIDOS CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA, y calzados LOS PIES CON EL APRESTO DE LAS BUENAS NUEVAS DE LA PAZ; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el YELMO DE LA SALVACIÓN, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (LBLA revisada)

 

En Mateo 10:22 está escrito:

 

“Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

 

En Mateo 24:13 está escrito:

 

“Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

 

En Marcos 13:13 está escrito:

 

“Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

 

Firmeza, valentía, resistencia, perseverancia, constancia, paciencia y fidelidad son ingredientes que tienen que estar presentes en un líder y en un pueblo que van a cumplir los mandamientos del Eterno en un mundo lleno de oposición.

 

En Hebreos 10:35-39 está escrito:

 

“Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ. MAS MI JUSTO VIVIRÁ POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERÁ EN ÉL. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.” (LBLA)

 

Lo contrario de tener fe es retroceder. El que retrocede pierde su alma.

 

En Lucas 9:62 está escrito:

 

“Pero Yeshúa le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.” (LBLA revisada)

 

31:8  “HaShem irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.” (LBLA revisada) – Yehoshúa necesitaba ser afirmado para que tuviera plena convicción de la presencia e intervención divina en su misión. Su confianza no podía estar puesta en sí mismo, sino en el Eterno.

 

31:9 “Y escribió Moshé esta Torá y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de HaShem, y a todos los ancianos de Israel.” (LBLA revisada) – El midrash[3] cuenta:

 

“La víspera del siete de adar, día de la muerte de Moshé, éste escuchó una voz celestial anunciándole su próxima muerte. De inmediato se puso a escribir trece copias de las Torá de forma milagrosa; escribió doce para las doce tribus, y una que depositó en el Arca Sagrada, para que si alguno se tomaba la libertad de falsificarla se pudiera siempre consultar, y que permanecería intacta. Moshé pensó además: si yo me ocupo todo el día de la Torá, el ángel de la muerte no tendrá poder sobre mí. Pero el sol resplandeció hasta que Moshé hubo terminado su trabajo.”

 

Lo más probable que esto sea una exageración, como en muchos de los midrashim, pero esto nos muestra el concepto de que la Torá fue entregada a las doce tribus de Israel, para que nadie dijera que sólo tiene que ser cumplida por la tribu de Leví. La Torá no fue dada para ser escondida en el arca solamente, o solamente para los hijos de Leví, sino para ser usada y leída todos los días y aplicada en la vida diaria de todo Israel. Querido lector, ¿estás leyendo la Torá todos los días?

 

“la dio a los sacerdotes… y a todos los ancianos de Israel” – La Torá no está en el cielo, cf. 30:12, está en las manos de los hombres. Ya no se puede añadir ni quitar nada. Los sacerdotes-levitas tienen la mayor responsabilidad de guardar y enseñar la Torá al pueblo. Luego cae la responsabilidad sobre los ancianos de todo Israel. Esto nos enseña también que la interpretación de la Torá no es un asunto privado, sino es importante consultar y escuchar la interpretación que los sabios de Israel han hecho a lo largo de la historia, cf. 2 Pedro 1:20.

 

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

 

“Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví -dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera Torá estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.” (LBLA revisada)

 

Cuarta aliyá, 31:10-13

 

31:10-11 “Entonces Moshé les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de las cabañas, cuando todo Israel venga a presentarse delante de HaShem tu Dios en el lugar que Él escoja, leerás esta Torá delante de todo Israel, a oídos de ellos.” (LBLA revisada) – Rashí, enseña que el rey tenía que leer ante el pueblo desde el principio del libro de Devarim, Deuteronomio. El Talmud[4] dice que no se leía todo el libro, sino sólo extractos seleccionados, los textos 1:1 – 6:9; 11:13-21 y 14:22 – 28:69. El tema central de estos textos es el compromiso con el Eterno para cumplir sus mandamientos y mantenerse fiel al pacto y aceptar la recompensa y el castigo divinos.

 

La fiesta de las cabañas es una sombra profética del tiempo del reinado mesiánico, el milenio. En ese tiempo la Torá saldrá desde Yerushalayim no sólo a todo Israel, sino para todas las naciones, como está escrito en Isaías 2:2-4:

 

“Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa de HaShem será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de HaShem, a la casa del Dios de Yaakov; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Tsión saldrá la ley, y de Yerushalayim la palabra de HaShem. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” (LBLA revisada) cf. Miqueas 1:1-4.

En Isaías 42:4 está escrito:

 

“No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su Torá esperarán las costas.” (LBLA revisada)

 

Estas enseñanzas de la Torá se harán a los líderes de todas las naciones en la fiesta de sucot, cuando estarán obligados a estar presentes en Yerushalayim de año en año, como está escrito en Zacarías 14:16-17:

 

“Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Cabañas. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.” (LBLA revisada)

 

Aquí se refiere a la lluvia física, pero también de manera alegórica. La lluvia simboliza la Torá, cf. Deuteronomio 32:2. Durante la fiesta de sucot el Mesías dará un seminario de Torá anual para todo Israel y los gobernantes de los gentiles. Entonces será muy diferente a lo que se ve hoy en día, cuando los líderes políticos más grandes del mundo se reúnen para intentar de poner orden en el mundo y resolver sus problemas sin someterse al Dios de Israel, su Mesías y su Libro de instrucciones. Hasta que el Mesías no establezca la Torá entre todas las naciones no habrá paz en el mundo.

 

31:12 “Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer HaShem tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá.” (LBLA revisada) – También las mujeres y los niños necesita oír y ser instruidos en la Torá.

 

“tu forastero… y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá” – Estos forasteros son los prosélitos, los que han hecho una conversión para ser judíos. Ellos tienen la obligación de vivir como judíos, cumpliendo todos los mandamientos de la Torá, como está escrito en Gálatas 5:3:

 

“Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la Torá.” (LBLA revisada)

 

Los gentiles que han hecho la conversión por medio de Yeshúa el Mesías no tienen el mismo deber para cumplir todos los mandamientos de la Torá.

 

31:13 “Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a HaShem vuestro Dios, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Yardén para poseerla.” (LBLA revisada) – El temor de HaShem es uno de los ingredientes más importantes en nuestra relación con Él. Ese temor es producido por la lectura de la Torá. Los hijos que escuchan cuando sus padres leen la Torá en su casa aprenderán a temer al Eterno, como también está escrito en el Salmo 78:5-7:

 

“Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una Torá en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos.” (LBLA revisada)

 

Quinta aliyá, 31:14-19

 

31:14, 16 “tu muerte… vas a acostarte… y se levantará” – La muerte de un justo es vista como un sueño. El hecho de que la Torá use la expresión “y se levantará” justamente después del anuncio de la muerte de Moshé, es interpretado en el Talmud[5] como una referencia a la resurrección. Este es uno de los lugares donde la Torá habla de la resurrección de los muertos, cf. 32:39. Con la segunda venida del Mesías Yeshúa, Moshé rabenu será despertado.

 

En Daniel 12:2 está escrito:

 

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.” (LBLA revisada)

 

31:17 “Y se encenderá mi ira contra él en aquel día; los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Será consumido, y muchos males y tribulaciones vendrán sobre él, por lo que dirá en aquel día: "¿No será porque mi Dios no está en medio de mí que me han alcanzado estos males?"” (LBLA) – Esto se refiere al exilio babilónico.

 

31:18 “Pero ciertamente esconderé mi rostro en aquel día por todo el mal que habrá hecho, pues se volverá a otros dioses.” (LBLA) – Esto se refiere al exilio romano (edomita).

 

31:19 “Ahora pues, escribid este cántico para vosotros, y tú, enséñaselo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.” (LBLA) – Este cántico fue escrito como un testimonio contra los hijos de Israel para enseñarles la gravedad de la apostasía y la idolatría. Se encuentra en el capítulo 32. Es un cántico profético que revela la historia futura de Israel. El final es glorioso, con una victoria completa sobre los enemigos.

 

Sexta aliyá, 31:20-24

 

31:21 “Sucederá entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cántico declarará contra ellos como testigo (pues no lo olvidarán los labios de sus descendientes); porque yo conozco el plan que ahora están urdiendo antes de que los traiga a la tierra que juré.” (LBLA) – Rashí interpreta esta palabra en referencia a toda la Torá, no sólo al cántico de Moshé. Según él, la Torá no será olvidada completamente de la descendencia de Israel.

 

Es posible que Moshé haya cantado esta canción basándose en la escala hebrea, y de esa manera esa escala fue enseñada a Israel para nunca más ser olvidada. Esta escala no ha sido olvidada por los descendientes de Israel. Por lo tanto, los que cantan las canciones de Tsión, deben aprender a utilizar la escala hebrea, que suena de la siguiente manera:

 

La canción popular Hava Naguila está construida a base de esta escala.

 

31:24 “Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un libro, hasta su conclusión” (LBLA revisada) – Esto nos enseña que Moshé, ningún otro, escribió todo el texto de los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco. En el Talmud[6] hay una discusión acerca de la última parte de la Torá que habla de la muerte y entierro de Moshé. ¿Verdaderamente fue escrita por él? Algunos dicen que Yehoshúa escribió esa parte, pero otros piensan que HaShem dictó todo para que Moshé de esta manera escribiera esta última parte de antemano.

 

Séptima aliyá, 31:25-30

 

31:26 “Tomad este rollo de la Torá y colocadlo junto al arca del pacto de HaShem vuestro Dios, para que permanezca allí como testigo contra vosotros.” (LBLA revisada) – El Talmud[7] relata la discusión que hubo entre los sabios de Israel sobre si el arca tenía una plancha que sobresalía por fuera sobre la cual fue colocado el Sefer Torá, el rollo de la Torá, o si la Torá fue colocada dentro del arca. El texto dice literalmente: “al lado del arca”.

 

Mashíaj en esta parashá

 

31:2-3 “no pasarás este Yardén… Yehoshúa es el que pasará” (LBLA revisada) – Tanto Moshé como Yehoshúa son sombras proféticas del Mesías. Así que la muerte de Moshé y la sucesión de Yehoshúa son una figura de la muerte y resurrección del Mesías.

 

Moshé podría ser también un cuadro del primer hombre y Yehoshúa del segundo hombre. El primer hombre murió y el segundo hombre recibió una vida indestructible.

 

En 1 Corintios 15:22, 47-50 está escrito:

 

“Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados… El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.” (LBLA revisada)

 

En Romanos 6:5-11 está escrito:

 

“Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en el Mesías Yeshúa.” (LBLA revisada)

 

31:7 “Entonces llamó Moshé a Yehoshúa y le dijo en presencia de todo Israel: Sé firme y valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra que HaShem ha jurado a sus padres que les daría, y se la darás en heredad.” (LBLA revisada) – Yehoshúa, que tiene el mismo nombre que Yeshúa de forma extendida, es el que introducirá las 12 tribus en la tierra prometida. Este es también el trabajo del Mesías Yeshúa, introducir todas las tribus de Israel en la tierra y en las promesas dadas a los padres.

 

En Isaías 49:6 está escrito:

 

“dice Él: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

 

Desde que el Mesías Yeshúa nació en Beit Lejem, conforme al testimonio de las Escrituras, hasta el día de hoy, él ha estado trabajando en su misión de buscar y restaurar a las doce tribus.  Muchísimos, quizás todos, de los que han nacido de nuevo espiritualmente entre los gentiles son descendientes físicos de las tribus perdidas de Israel. Por medio del nuevo nacimiento han obtenido el contacto espiritual con Israel, y en ese nivel esta profecía se ha cumplido en todo el mundo.

 

Sin embargo, en el nivel físico también habrá una restauración de las doce tribus. Cuando Yeshúa regrese, él revelará a cada uno a qué nación y tribu pertenece, y luego restaurará las doce tribus en la tierra fue que prometida a la descendencia física de Avraham para siempre. Esta será el cumplimiento físico de esta profecía.

 

Para entrar en la nueva Yerushalayim, hay que pasar por una de las doce puertas. Cada puerta tiene uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Así que las tribus son puertas para poder entrar en la ciudad celestial, como está escrito en Revelación 21:10-13:

 

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Yerushalayim, que descendía del cielo, de Dios, y tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino. Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles; y en ellas había nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Había tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste.” (LBLA revisada)

 

La única manera de entrar en la ciudad es pasar por una de las tribus de Israel.

 

En esta parashá se encuentran los mandamientos 612 y 613 de los 613:

 

612. Precepto de congregar a todo el pueblo para hacer que escuche la Torá (hakhel), Deuteronomio 31:12.

613. Precepto de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá), Deuteronomio 31:19.

[1]     Sotá 13b, Kidushín 38a.

[2]     Strong H2388 châzaq, khaw-zak', A primitive root; to fasten upon; hence to seize, be strong (figuratively courageous, causatively strengthen, cure, help, repair, fortify), obstinate; to bind, restrain, conquer: - aid, amend, X calker, catch, cleave, confirm, be constant, constrain, continue, be of good (take) courage (-ous, -ly), encourage (self), be established, fasten, force, fortify, make hard, harden, help, (lay) hold (fast), lean, maintain, play the man, mend, become (wax) mighty, prevail, be recovered, repair, retain, seize, be (wax) sore, strengten (self), be stout, be (make, shew, wax) strong (-er), be sure, take (hold), be urgent, behave self valiantly, withstand.

[3]     Devarim Rabá.

[4]     Sotá 7:8.

[5]     Yomá 52a-b; Sanedrín 90b.

[6]     Babá Batrá 15a.

[7]     Babá Batrá 14a-b.

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