HAFTARÁ BeJukotai

 

Jabad, Sefaradim y Ashkenazim: Irmeiá (Jeremías) 16:19 - 17:14

 

Los pueblos de la tierra reconocerán a Hashem

Jer 16:19  ¡Oh SEÑOR, fuerza mía y fortaleza mía, refugio mío en el día de angustia! A ti vendrán las naciones desde los términos de la tierra y dirán: Nuestros padres heredaron sólo mentira, vanidad y cosas sin provecho. 

Jer 16:20  ¿Puede hacer el hombre dioses para sí? ¡Pero no son dioses! 

Jer 16:21  Por tanto, he aquí, voy a darles a conocer, esta vez les haré conocer mi mano y mi poder; y sabrán que mi nombre es el SEÑOR.

La maldición de la idolatría

Jer 17:1 El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro, con punta de diamante está grabado sobre la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares. 

Jer 17:2  Como ellos se acuerdan de sus hijos, así se acuerdande sus altares y de sus Aseras junto a los árboles frondosos, en las altas colinas. 

Jer 17:3  Oh montaña mía en el campo, tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo, a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio. 

Jer 17:4  Y por tu causa harás que se pierda la heredad que yo te di; te haré servir a tus enemigos en una tierra que no conoces; porque habéis prendido un fuego en mi ira que arderá para siempre. 

Jer 17:5  Así dice el SEÑOR: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del SEÑOR se aparta su corazón. 

Jer 17:6  Será como arbusto en el yermo y no verá el bien cuando venga; habitará en pedregales en el desierto, tierra salada y sin habitantes. 

Jer 17:7  Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR, cuya confianza es el SEÑOR. 

Jer 17:8  Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto. 

Jer 17:9  Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá? 

Jer 17:10  Yo, el SEÑOR, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras. 

Jer 17:11  Como perdiz que incuba lo que no ha puesto, es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia, en la mitad de sus días lo abandonará, y al final será un insensato. 

Jer 17:12  Trono de gloria, enaltecido desde el principio es el lugar de nuestro santuario. 

Jer 17:13  Oh SEÑOR, esperanza de Israel, todos los que te abandonan serán avergonzados. Los que se apartan de ti serán escritos en el polvo, porque abandonaron al SEÑOR, fuente de aguas vivas.

Iermeiá ora para ver el final del suplicio

Jer 17:14  Sáname, oh SEÑOR, y seré sanado; sálvame y seré salvo, porque tú eres mi alabanza.

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