17 Yitró

Parashá 17 Yitró

Éxodo 18:1 – 20:26 (23 heb.)

Por Dr. K. Blad©

Segunda edición 2013-14 (5774)

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

 

1. 18:1-12

2. 18:13-23

3. 18:24-27

4. 19:1-6

5. 19:7-19

6. 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

7. 20:18-26 (15-23 heb.)

8. Maftir: 20:22-26 (19-23 heb.)

Haftará: Isaías 6:1-13 (tradición sefardí); 6:1 – 7:6; 9:6-7 (5-6 heb.) (tradición ashkenazí)

 

Los Escritos Mesiánicos: Lucas 10:1 – 11:54

 

Primera aliyá, 18:1-12

 

El suegro de Moshé, Yitró, oye de todo lo que Dios ha hecho. Viene con la mujer y los hijos de Moshé al campamento junto al monte de Dios. Moshé sale a recibir a su suegro haciéndole reverencia y saludándole. Le invita a su tienda y le cuenta todo lo que HaShem ha hecho por causa de Israel. Yitró se alegra y bendice al Eterno reconociéndole como mayor que los dioses. Ofrece sacrificios a Dios e invita a Aharón y todos los ancianos a comer delante de Dios.

 

Segunda aliyá, 18:13-23

 

El día siguiente Moshé se sienta a juzgar al pueblo todo el día. Yitró ve que es demasiado trabajo para él solo y le aconseja a seguir siendo el mediador entre el pueblo y Dios, pero al mismo tiempo delegar a hombres capaces y temerosos de Dios la tarea de ser jueces sobre el pueblo y juzgar en todos los asuntos leves. Los asuntos graves tendrán que llevar a Moshé.

 

Tercera aliyá, 18:24-27

 

Moshé hace caso a su suegro y pone jefes sobre el pueblo que van a juzgar en todo pleito sencillo, algunos sobre mil, otros sobre cien, cincuenta y diez. Yitró se va a tu tierra.

 

Cuarta aliyá, 19:1-6

 

El tercer mes llega el pueblo al desierto de Sinaí y acampa enfrente del monte. Moshé sube a Dios y HaShem le llama desde el monte y le ordena decir a la casa de Yaakov y a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí. Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

 

Quinta aliyá, 19:7-19

 

Moshé expone delante de los ancianos lo que el Eterno ha dicho. Todo el pueblo responde que harán todo lo que el Eterno ha dicho. Moshé lleva las palabras del pueblo a HaShem. El Eterno dice que va a venir a hablar con Moshé en una densa nube para que el pueblo oiga y crean para siempre. Moshé comunica las palabras del Eterno al pueblo. Moshé tiene que hacer que el pueblo se consagre durante dos días lavando sus vestidos y así estar preparados para el tercer día. Entonces el Eterno descenderá a la vista de todos sobre el monte. Moshé tiene que poner límites alrededor del monte y decir al pueblo que se guarde de subir al monte o tocar el límite. Cualquier animal u hombre que toque el límite será ejecutado. Cuando suene largamente el shofar podrán subir.

Moshé baja del monte y santifica al pueblo. Lavan sus vestidos y se preparan para el tercer día. No pueden llegar a sus mujeres. Por la mañana el tercer día hay truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte junto con un fuerte sonido de shofar. Todo el pueblo tiembla. Moshé saca al pueblo del campamento para que se encuentre con Dios al pie del monte. Todo el monte humea y se estremece con violencia porque el Eterno ha bajado en fuego. El sonido del shofar aumenta más y más. Moshé habla y HaShem le responde audiblemente.

 

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

 

HaShem desciende al monte Sinai y llama a Moshé a la cumbre, y él sube. HaShem le ordena descender y advertir al pueblo que no traspasen los límites para ver a HaShem, para que no mueran muchos de ellos. Los sacerdotes tendrán que santificarse para que no mueran. Moshé dice que el pueblo no puede subir por causa de los límites. Pero HaShem le dice que baje de nuevo y suba con Aharón y que advierta al pueblo. Moshé baja y advierte al pueblo.

HaShem habla diez palabras desde el monte: “Yo soy HaShem... No tengas otros dioses... No tomes el nombre de HaShem en vano... Acuérdate del shabat... Honra a tu padre y madre... No asesines... No adulteres... No hurtes... No testifiques falsamente... No codicies...”

 

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

 

Todo el pueblo ve las voces y las antorchas, el sonido del shofar y el monte que humea. Entonces tiemblan y se mantienen a distancia. Piden a Moshé que sólo él hable con ellos, no Dios, para que no mueran. Moshé les dice que no teman. Dios ha venido para elevarlos y para que su temor permanezca en ellos para que no pequen. El pueblo se mantiene a distancia y Moshé se acerca a la densa nube donde está Dios. El pueblo ha visto lo que HaShem ha hablado desde el cielo. Por eso no puede hacer un dios de plata u oro. Tendrán que hacerle un altar de tierra para sacrificar ofrendas de ascensión y de paz. HaShem visitará todo lugar donde haga recordar su nombre y allí bendecirá al pueblo. No está permitido hacer un altar de piedras con piedras labradas a cincel. No se puede subir al altar sobre gradas para que no se vea la desnudez.

Comentarios

 

Primera aliyá, 18:1-12

 

18:1  “Y Yitró, sacerdote de Midyán, suegro de Moshé, oyó de todo lo que Dios había hecho por Moshé y por su pueblo Israel, cómo HaShem había sacado a Israel de Egipto.” (LBLA revisada) – Rashí dice que cuando la palabra cohén[1], traducida como “sacerdote”, está relacionada a un lugar geográfico se refiere a un príncipe. Hay otro ejemplo con los hijos de David, que no venían de la tribu de Leví, y no podían ser sacerdotes, sino príncipes, cf. 2 Samuel 8:18; 1 Crónicas 18:17.

 

18:7  “Salió Moshé a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó; y se preguntaron uno a otro cómo estaban, y entraron en la tienda.” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “se inclinó” es va-yishtaju que es una forma de shajá[2] que significa “echarse al suelo”, “arrodillarse”, “postrarse”, “inclinarse”, “reverenciar” “adorar”. De esto aprendemos que está permitido inclinarse en reverencia ante una persona. En este caso Moshé honró a su suegro de esta manera.

 

18:8  “Y Moshé contó a su suegro todo lo que HaShem había hecho a Faraón y a los egipcios por causa de Israel, todas las dificultades que les habían sobrevenido en el camino y cómo los había librado HaShem.” (LBLA revisada) – Aquí tenemos un ejemplo de cómo se puede ganar un gentil para la fe de Israel.

  • Contar acerca de lo que el Eterno hizo al faraón y a los egipcios por causa de Israel.

  • Contar acerca de todas las dificultades del camino.

  • Contar como HaShem los ha liberado de todas ellas.

 

El testimonio personal es una herramienta muy útil para ganar almas para el Reino de los cielos.

 

18:9  “Y se alegró Yitró de todo el bien que HaShem había hecho a Israel, al librarlo de la mano de los egipcios.” (LBLA revisada) – La conversión está íntimamente ligada al pueblo de Israel. Uno se convierte para ser parte de un pueblo, Israel. El primer paso en la conversión fue aceptar las palabras de Moshé. El segundo paso para Yitró fue tener una revelación basada en las palabras de Moshé rabenu, y se alegró. Una conversión auténtica está basada en una revelación que afecta el entendimiento y las emociones.

 

18:10   “Entonces Yitró dijo: Bendito sea HaShem que os libró de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo del poder de los egipcios.” (LBLA revisada) – El tercer paso en la conversión de Yitró fue bendecir al Eterno. Y lo hizo con las palabras “¡Baruj HaShem!”

 

18:11   “Ahora sé que HaShem es más grande que todos los dioses; ciertamente, esto se probó cuando trataron al pueblo con arrogancia.” (LBLA revisada) – El cuarto paso en la conversión de Yitró fue el rechazo de los dioses paganos y toda práctica idolátrica. El quinto paso fue dar testimonio de lo que le había sido revelado.

 

18:12   “Y Yitró, suegro de Moshé, tomó un holocausto y sacrificios para Dios, y Aharón vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moshé delante de Dios.” (LBLA revisada) – El sexto paso de la conversión de Yitró fue dar el sacrificio de ascensión (holocausto) que representa la entrega total de la persona.

El séptimo paso fue el sacrificio de paz que representa la entrega a una relación íntima con el Eterno y con los hermanos en la fe. Si la conversión no afecta la economía de la persona, no es auténtica, como dice nuestro Maestro en Mateo 6:21 donde está escrito:

 

“porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (LBLA)

 

En Mateo 6:24 está escrito:

 

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (LBLA)

 

Segunda aliyá, 18:13-23

 

18:13   “Y aconteció que al día siguiente Moshé se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moshé desde la mañana hasta el atardecer.” (LBLA revisada) – Hay dos opiniones en cuanto a qué día fue cuando Yitró vio a Moshé sentado con el pueblo todo el día. Rashí cita la opinión del rabí Jiyá y rabí Yehoshúa ben Leví en el Midrash[3] diciendo que fue un día después de yom kipur, cuando él bajó del monte con las nuevas tablas de piedra, después de haber recibido el perdón por el pecado del becerro de oro. El argumento que hay detrás es que es imposible que Moshé haya podido enseñar al pueblo los estatutos y las instrucciones de Dios antes de la entrega de la Torá, cf. 18:16. Otro argumento suyo es que en 18:27 está escrito Moshé despidió a Yitró que se fue a su tierra, mientras que en Números 10:29 se dice que cuando lo despidió le rogó que no los abandonase, lo cual ocurrió en el segundo año después de la salida, cf. Números 10:11, es decir, después de la entrega de la Torá. Según esta opinión, la sección de Éxodo 18:13-27, no fue escrita en orden cronológico.

La otra opinión, que es mantenida por otros sabios, es que esta parte sí está en el orden correcto.

 

18:17-18 “Y el suegro de Moshé le dijo: No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo.” (LBLA revisada) – Moshé rabenu necesitaba este consejo de su suegro. HaShem no le dijo esto a Moshé sino un hombre recién convertido que tenía una sabiduría natural dada por el cielo y ganada a través de su experiencia en la vida. De esto aprendemos la importancia de escuchar a los consejos de los ancianos y nuestros compañeros que el Eterno nos ha dado, como está escrito en Proverbios 11:14:

 

“Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.” (LBLA)

 

En Proverbios 15:22 está escrito:

 

“Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.” (LBLA)

 

En Proverbios 19:20 está escrito:

 

“Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.” (LBLA)

 

En Proverbios 27:9 está escrito:

 

“El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.” (LBLA)

 

Moshé no recibió esta revelación del cielo, sino de un hombre. HaShem nos ha dado personas a nuestro alrededor para aconsejarnos a través de ellas. Un sabio escucha consejos de los demás, cf. 2 Samuel 16:23; 1 Reyes 12. El que piensa que va a recibir toda la dirección directamente del cielo tiene soberbia y altivez de espíritu. HaShem ha creado la dependencia de los demás para que el hombre aprenda a ser humilde y sensible a las opiniones de los demás. La esposa ha sido creada para aconsejar a su marido, cf. Génesis 21:12. El consejo de Yitró vino del cielo, pero por medio de un hombre. Si no vivimos en unidad vamos a cometer muchos errores. Pero hay que tener cuidado para no unirse con los malvados, porque dan malos consejos, como está escrito en el Salmo 1:1-2:

 

“¡Cuán dichoso es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores sino que en la ley de HaShem está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!” (LBLA revisada)

 

En el Salmo 33:10-11 está escrito:

 

“HaShem hace nulo el consejo de las naciones; frustra los designios de los pueblos. El consejo de HaShem permanece para siempre, los designios de su corazón de generación en generación.” (LBLA revisada)

 

18:19   “Ahora, escúchame; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios, y somete los asuntos a Dios.” (LBLA) – Aquí vemos que Moshé sirvió como mediador entre HaShem y el pueblo de Israel. Y si Moshé rabenu fue mediador entre el Eterno e Israel, mayor y más importante es la mediación del Mesías Yeshúa, como está escrito en 1 Timoteo 2:5:

 

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Mesías Yeshúa hombre.” (LBLA revisada)

 

En Juan 14:6 está escrito:

 

“Yeshúa le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” (LBLA)

 

18:21 “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” (LBLA) – Aquí vemos como el trabajo de juez fue delegado a otros. A partir de aquí se creó una jerarquía de jefes en el pueblo de Israel, a parte de los ancianos jefes de familias que ya existían. Los requisitos que son necesarios para que las personas puedan servir como jueces son los siguientes:

 

  • Capaces – según Rashí significa que sean ricos para no tener que depender de limosnas ni favores.

  • Temerosos de Dios – para un juez es más importante el temor que el amor al Eterno. El temor al Eterno es la mejor barrera contra el pecado y evita toda corrupción, cf. 20:20; Jeremías 32:40.

  • Hombres veraces – Rashí dice que son los que inspiran confianza, los que son dignos de que se confíe en sus palabras. Un hombre que no cumple sus promesas no está capacitado para ser un jefe en Israel.

  • Aborrece las ganancias – Significa, según Rashí, que odien que su dinero esté en litigio. Un buen juez prefiere regalar a otros sus bienes, en el caso de que estén en disputa, que litigar por ellos. Un buen juez no está sirviendo como juez para ganar dinero, sino tiene otros motivos más nobles para administrar la justicia en el pueblo.

 

En 1 Pedro 5:1-4 está escrito:

 

“Por tanto, a los ancianos entre vosotros, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Mesías, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.” (LBLA)

 

“los pondrás sobre el pueblo” – Los jefes tienen una posición sobre los demás. Esta posición ha sido dada del cielo. Cuanto mayor sea la posición más respeto merece, y más responsabilidad se requiere. HaShem pedirá cuenta a todo aquel que tiene una posición de autoridad y liderazgo en el pueblo. Cuanto más haya recibido, más severo será el juicio, como está escrito en Mateo 24:45-47:

 

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.” (LBLA)

 

Los líderes están puestos en una posición sobre el pueblo. Este pensamiento es contrario a la idea comunista y socialista que dice que todos son iguales. El Eterno no quiere que todos sean iguales, ni que todos manden y decidan democráticamente. Hay personas más capacitadas que otras que han sido creadas con el don de liderazgo. Estas personas tienen la responsabilidad de administrar sus dones de acuerdo al plan que el Eterno tiene para una buena administración en cualquier cuerpo o empresa. No es lo mismo valor que posición. Una persona puede tener una posición sobre otra, pero no por eso tiene mayor valor. Todos los hombres tienen el mismo valor, pero no todos tienen la misma posición. El valor tiene que ver con aceptación y la posición tiene que ver con administración.

 

Tercera aliyá, 18:24-27

 

18:25   “Y escogió Moshé hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “y puso” es va-yitén cuya raíz es natán[4], que en primer lugar significa “dar”. Esto nos enseña que los líderes son dones que el Eterno da para el bien del pueblo. De la misma manera como Moshé dio líderes al pueblo de Israel, el Mesías dio líderes al pueblo de Israel, como está escrito en Efesios 4:11:

 

“Y él dio a algunos el ser emisarios, a otros profetas, a anunciadores de buenas nuevas, a otros pastores y maestros.” (LBLA revisada)

 

Los líderes son dones dados al pueblo. El liderazgo es escogido por el Eterno. Pero al mismo tiempo es reconocido por el pueblo. Si el pueblo no reconoce el liderazgo que ha sido puesto por el Eterno, ese liderazgo no puede imponerse sobre el pueblo. En el Reino de los cielos hay una combinación entre teocracia y democracia, como está escrito en Jueces 5:2:

 

“¡Por haberse puesto al frente los jefes en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, bendecid a HaShem!” (LBLA revisada)

 

El liderazgo es dado por el cielo, pero recibido y reconocido por el pueblo. Moshé tuvo que ir a los ancianos de Israel en Egipto para que le reconocieran como el libertador. El pueblo de Israel tenía que reconocer a Moshé rabenu antes de que él pudiera ser su líder principal. El no se impuso como su nuevo líder. Si el liderazgo se impone sobre el pueblo no está bien, como está escrito en Mateo 20:25-28:

 

“Pero Yeshúa, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro esclavo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” (LBLA revisada)

 

La actitud de un líder bueno es la actitud de un siervo, un esclavo, que vive para el bien del pueblo que está debajo de él. Por otro lado, el pueblo no puede usar este texto como un pretexto para abusar de su liderazgo y faltarle el respeto. El que no respeta al liderazgo no respeta al Eterno que lo puso. El que muestra respeto a los líderes, está honrando al Eterno y a su Mesías.

 

“jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez” – Había 600 jefes de mil, 6,000 jefes de cien, 12,000 jefes de cincuenta y 60,000 jefes de diez, en total 78,600 jefes sobre los 600,000 varones en Israel. Esto nos enseña que hubo una estructura de jerarquía con una escalera de autoridad, de esta manera:

 

Cada uno de los jefes de diez estaba sometido un jefe de 50. Cada uno de los jefes de 50 tenía cinco jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 100 tenía dos jefes debajo de sí y un jefe encima de sí. Cada uno de los jefes de 1000 tenían diez jefes debajo de sí. Sobre los 600 jefes de 1000 estaban los 70 ancianos que fueron escogidos como gobierno en Israel, el Sanedrín. La cabeza del Sanedrín fue el sumo Sacerdote Aharón, que estaba sometido a Moshé rabenu.

Cuarta aliyá, 19:1-6

 

19:1  “Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinai.” (LBLA revisada) – Llegaron el primer día del tercer mes, llamado siván.

 

19:2  “Partieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinai y acamparon en el desierto; allí, frente al monte, acampó Israel.” (LBLA revisada) – Según Rashí, la palabra hebrea que ha sido traducida como “frente a” significa siempre en el lado oriental.

Esta es la primera vez que el pueblo aparece de manera singular. El último verbo del versículo está escrito en singular “acampó”. Antes había muchas peleas entre diferentes grupos dentro de Israel, pero ahora habían llegado a un estado de unidad, de manera que es presentado como si fueran una sola persona, “acampó Israel”. Esta unidad fue necesaria para que se entregara la Torá desde el cielo. Ya habían pasado 46 días desde la salida de Egipto. Cada uno de esos días representa una subida de santidad del pueblo. El máximo nivel de santidad es el 50, que son los días entre pesaj y shavuot, pascua y pentecostés. Según la tradición, la Torá fue dada en shabat el día 6 del tercer mes, siván. Por lo tanto, el primer día del mes, el rosh jódesh, cayó en el segundo día de la semana, llamado lunes.

 

Más tarde, cuando iba a ser renovada la entrega de la Torá con el derramamiento del Espíritu de Santidad, vemos que los creyentes en Yeshúa del pueblo de Israel estaban todos unánimes juntos, como está escrito en Hechos 2:1:

 

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes en un mismo lugar.” (LBLA)

 

La unidad fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en tablas de piedra, y también fue la condición para que la Torá pudiera ser escrita en corazones de carne, como está escrito en Jeremías 31:31-34:

 

“He aquí, vienen días--declara HaShem-- en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un pacto renovado, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos--declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días--declara HaShem--. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: "Conoce a HaShem", porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande--declara HaShem-- pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” (LBLA revisada)

 

En Ezequiel 11:19-20 está escrito:

 

“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios.” (LBLA revisada)

 

En Ezequiel 36:26-27 está escrito:

 

“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.” (LBLA revisada)

 

Este pacto renovado fue sellado con la sangre del Mesías en pesaj y entregado a los fieles en shavuot, según está escrito en Lucas 22:20:

 

“De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el pacto renovado en mi sangre, que es derramada por vosotros.” (LBLA revisada)

 

Y en 2 Corintios 3:6 está escrito:

 

“el cual también nos hizo suficientes como ministros de un pacto renovado, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.” (LBLA revisada)

 

En Hechos 1:8 está escrito:

 

“pero recibiréis poder cuando el Espíritu de Santidad venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Yehudá y Shomrón, y hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

 

19:3  “Y Moshé subió hacia Dios, y HaShem lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Yaakov y anunciarás a los hijos de Israel:” (LBLA revisada) – Moshé subió al Eterno por las mañanas. Entonces esto ocurrió el segundo día del mes de siván.

 

19:4  “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre alas de águilas y os he traído a mí.” (LBLA) – Las águilas llevan sus crías sobre las alas. Otras aves colocan sus crías entre sus patas. No hay otras aves que vuelan por encima de las águilas y por eso es el lugar más seguro para sus crías.

Las águilas hacen su nido en las rocas, muy alto. Después de haber construido el nido con palitos van quitando partes de sus plumas colocándolas en el nido para que sea muy agradable para los aguiluchos. Cuando el aguilucho es suficientemente grande llega el momento de sacar las plumas del nido para que el hogar ya no sea tan agradable como antes. Así el aguilucho no querrá volver allí. Esto fue lo que pasó en Egipto con los hijos de Israel.

Después uno de los padres extiende sus alas delante del aguilucho para que las vea. Luego bota a su hijo del nido para que caiga al vacío. Como el aguilucho todavía no sabe usar sus alas, uno de los padres lo recoge sobre sus alas y lo sube a las alturas otra vez. Luego lo tira en el aire para que caiga de nuevo. Y así sigue hasta que el aguilucho aprenda a volar. He aquí los textos de las Escrituras que hablan de las águilas, Deuteronomio 32:11; 2 Samuel 1:23; Isaías 40:31; Ezequiel 10:14; Salmo 103:5; Job 39:27-30; Proverbios 23:5; 30:17-19; Revelación 12:13-14. En Deuteronomio 28:49 y Abdías 4 hace referencia al imperio romano, cuyo símbolo era el águila.

 

“os he traído a mí” – No a una religión estática, sino a una vida íntima en relación con él mismo, cf. Juan 15:14-15; 1 Juan 1:3; 1 Corintios 1:9. No se trata sólo de servicio, como lo traduce el Targum, sino ante todo, de una relación.

 

19:5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro más que todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.” (LBLA) – Aquí aparece una de las palabras más importantes de las Escrituras, “si” (condicional). La invitación ha sido dada del cielo, pero requiere una respuesta por parte del hombre. Si el hombre responde, recibe las bendiciones del pacto. Si el hombre no responde, no hay ni pacto ni bendiciones. Hay condiciones para poder obtener los beneficios de los pactos. Muchas personas quieren los beneficios sin cumplir las condiciones. El que no escucha ni obedece no será parte de ese pueblo especial que es un tesoro para el Eterno. La condición es la obediencia.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “especial tesoro” es segulá[5], que significa un tesoro bien amado. Implica algo que uno no puede vivir sin ello. El Eterno se ha atado al pueblo de Israel. No puede cumplir sus propósitos sin su pueblo. Todo el plan de redención está unido a ese pueblo. Sin el pueblo el plan de redención del mundo fracasará, como está escrito en Juan 4:22b:

 

“porque la salvación viene de los judíos” (LBLA)

 

La palabra segulá aparece en estos ocho lugares en las Escrituras: Éxodo 19:5; Deuteronomio 7:6; 14:2; 26:18; 1 Crónicas 29:3; Salmo 135:4, Eclesiastés 2:8; Malaquías 3:17.

Rashí comenta que esta oración implica que los demás pueblos también son tesoros para el Eterno, porque él posee toda la tierra. Israel es el tesoro especial más que todos los demás tesoros que él posee.

 

“un reino de sacerdotes y una nación santa” – Rashí dice que la palabra cohanim, “sacerdotes”, aquí significa “ministros”. Sin embargo en estos dos términos se encierra todo el ministerio de Israel ante el Eterno y ante las naciones. Israel tiene el llamado de ser un reino, una nación de gobernantes, que van a regir sobre el resto del mundo, cf. Jeremías 31:7. Este es el llamado hacia fuera. Pero también tiene un llamado de ser sacerdotes, que tienen la capacidad de ministrar delante del Eterno. Este es el llamado hacia dentro. Estos dos movimientos del pueblo del Eterno implican el hecho de entrar y de salir, como está escrito en Juan 10:9:

 

“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.” (LBLA)

 

La meta es que Israel gobierne sobre el mundo para que el Reino de los cielos se establezca por toda la tierra, conforme al plan original para el hombre, cf. Génesis 1:26-28. Pero primero hay que ser sacerdote. El primer paso para gobernar es sacrificar. El Mesías vino primero para ser sacrificado y luego volverá para gobernar. Primero fue sacerdote y luego rey. Ese es el orden. El pueblo de Israel ha sido llamado a ser reyes sobre las naciones, pero el camino a ese reinado pasa a través del sufrimiento y sacrificio al Eterno. Uno que nos sabe entrar en la presencia del Eterno y tener una relación íntima con Él no es capaz de ser un buen rey.

Un sacerdote es un mediador para que las personas puedan conectarse con el Eterno. Israel es una nación sacerdotal, con el fin de redimir a los gentiles del pecado, orar por los pueblos y ser una puerta para que las naciones puedan encontrarse con el Dios de Israel, que también es Dios de los gentiles, según Romanos 3:29 donde está escrito:

 

“¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles” (LBLA)

 

En Isaías 56:6-8 está escrito:

 

“Y a los extranjeros que se alleguen a HaShem para servirle, y para amar el nombre de HaShem, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Declara el Señor Eterno que reúne a los dispersos de Israel: Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.” (LBLA revisada)

 

En la primera carta de Pedro, que fue destinada a los judíos, se encuentra un paralelismo con la salida de Egipto y la entrega de la Torá. En 1 Pedro 1:18 se habla de la redención de la vana manera de vivir heredada de los padres, semejante a la redención de Egipto. En 1 Pedro 1:19 se habla de la sangre del Cordero que produce redención, semejante a la liberación de la muerte de los primogénitos en Egipto por la sangre del cordero. En 1 Pedro 1:20 se habla del Cordero que fue asignado desde antes de la fundación del mundo, semejante al cordero de pesaj que fue señalado cuatro días antes de ser sacrificado. En 1 Pedro 1:21-23 se habla de la resurrección del Mesías, la purificación del alma y el nuevo nacimiento, semejante al cruce del Mar de Cañas. En 1 Pedro 2:1-3 se está hablando del deseo de la leche pura de la palabra, que corresponde a la entrega de la Torá en Sinaí, en shavuot, como está escrito:

 

“Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor.” (LBLA)

 

Esto corresponde al deseo de los hijos de Israel expresado en las palabras de Éxodo 19:8a donde está escrito:

 

“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho.” (LBLA)

 

En 1 Pedro 2:7-8 está escrito:

 

“Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, y, PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCÁNDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados.” (LBLA)

 

Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5 donde hay una condición para poder ser el especial tesoro del Eterno, la fidelidad. El que no escucha el testimonio que el Padre ha dado de su Hijo, no será parte del tesoro especial.

 

En 1 Pedro 2:9 está escrito:

 

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión (segulá), a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (LBLA)

 

Esto concuerda con el texto de Éxodo 19:5-6 donde dice que el pueblo de Israel será un tesoro especial (segulá) y un reino de sacerdotes, si obedece la voz del Eterno y guarda su pacto.

 

En Revelación 1:5-6 está escrito:

 

“y de Yeshúa el Mesías, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre, e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Dios y Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.” (LBLA revisada)

 

En Revelación 5:8-10 está escrito:

 

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.” (LBLA)

 

Este texto habla de la gran redención de Israel en los últimos tiempos, que será sacado de toda tribu, lengua, pueblo y nación para ser ese Israel que se convertirá en un reino de sacerdotes para Dios y reinarán sobre la tierra durante el reinado mesiánico.

 

Quinta aliyá, 19:7-19

 

19:8  “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que HaShem ha dicho. Y llevó Moshé a HaShem las palabras del pueblo.” (LBLA revisada) – El pueblo contestó por la tarde el segundo día del tercer mes cuando Moshé había bajado del monte. En la mañana siguiente, el tercer día de siván, Moshé subió de nuevo al monte con la respuesta del pueblo.

Vemos como todo el pueblo contestó a una. Esto nos enseña que no hubo mudos entre ellos. En 20:18 está escrito que todo el pueblo vio las voces, cf. 19:11, lo que muestra que no hubo ciego entre ellos. En 24:7 está escrito que todo el pueblo dijo que iba a escuchar, lo que muestra que no hubo sordo entre ellos.

 

19:9  “Y HaShem dijo a Moshé: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre. Entonces Moshé comunicó a HaShem las palabras del pueblo.” (LBLA revisada) – El tercer día del tercer mes, llamado siván, HaShem le comunicó estas palabras a Moshé. Luego él bajó y habló con el pueblo y luego subió otra vez con las palabras del pueblo el cuarto día del mes.

 

19:10 “HaShem dijo también a Moshé: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos” (LBLA revisada) – Esto significa que Moshé tenía que ver que el pueblo se santificara durante el cuarto y quinto días del mes de siván. Según la tradición, la Torá fue entregada en shabat, el día 6 de siván.

 

19:11 “y que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día HaShem descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinai.” (LBLA revisada) – Aunque fue el día seis del mes, el Eterno está usando la expresión “tercer día” en alusión a la resurrección del Mesías en la cual también manifestó su gloria de una manera extraordinaria.

 

19:12   “Y pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: "Guardaos de subir al monte o tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.” (LBLA) – La santidad implica reconocer los límites. Los límites son los que santifican. Santidad significa hacer una división entre una cosas y otra. En el Reino de los cielos hay muchos límites, como hemos visto en relación con la escalera de Yaakov. Hay niveles, límites. Cuanto más santa sea una persona, más podrá acercarse al Eterno. La santidad tiene que ver con acercamiento. Los límites fueron puestos para dividir entre el pueblo y los sacerdotes. El pueblo no podía traspasar esos límites. Es muy grave traspasar los límites que el Eterno marca. Siempre trae graves consecuencias. El pueblo no había aprendido esta lección y el Eterno le insta a Moshé varias veces a advertir al pueblo para que no traspase los límites.

 

19:13   “Ninguna mano lo tocará, sino que será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá." Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.” (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “bocina” es yovel[6], que significa “cuerno”, especialmente cuerno de carnero. Según la tradición,[7] este cuerno está representado por uno de los que Avraham tomó del carnero que fue sacrificado en lugar de Yitsjak.

 

19:14-15 “Y Moshé bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a mujer.” (LBLA revisada) – La santificación consistía en cuatro cosas:

 

  • Santificación del cuerpo. Pasar todo el cuerpo por agua purificadora, una mikvé, para ser libres de toda contaminación en referencia al contacto con la muerte, en primer lugar por haber tenido un contacto físico con algún cadáver o haber tenido emisión seminal o flujo menstrual. En Ezequiel 16:8-9 hay una alusión a que no solamente lavaron sus ropas sino también sus cuerpos para entregarse al Eterno.

  • Santificación de la ropa. Lavar sus vestiduras, como un acto de purificación exterior de la ropa que es una extensión del cuerpo humano.

  • Santificación mental y espiritual. Armarse con una mente expectativa y preparar su interior en oración para poder entrar en el pacto y recibir al Eterno.

  • No tener relaciones conyugales, lo cual produce impureza ritual, por su relación con la muerte (por los espermatozoides que mueren sin producir vida humana, para lo cual fueron creados). El hombre que tiene derrame seminal se vuelve ritualmente impuro. Mientras que el semen esté dentro de la mujer no produce impureza ritual. Pero en el momento de ser expulsado de la matriz produce impureza. Pero después del tercer día ya no lo hace, porque en ese día los espermatozoides ya no podrán producir vida y no causarían impureza ritual. Esa es la razón por la que no podían acercarse a mujer durante los tres días.

 

19:16   “Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de cuerno; y tembló todo el pueblo que estaba en el campamento.” (LBLA) – Esta fue la primera celebración de shavuot, el primer Pentecostés. En Pentecostés fue entregada la Torá desde el cielo y en el Pentecostés que ocurrió 50 días después de la resurrección del Mesías, fue renovado el pacto y la Torá fue escrita en el corazón de Israel.

 

En Hechos 2:1-4 está escrito:

 

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.” (LBLA revisada)

 

19:17   “Entonces Moshé sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.” (LBLA revisada) – El pueblo es sacado para encontrarse con Dios. Según Deuteronomio 33:2 el Eterno también salió a recibir al pueblo, como está escrito:

 

“Dijo: HaShem vino del Sinai y les esclareció desde Seir; resplandeció desde el monte Parán, y vino de en medio de diez millares de santos; a su diestra había fulgor centellante para ellos.” (LBLA revisada)

 

Aquí no dice que el Eterno vino al Sinai, sino del Sinai. Esto nos enseña que no sólo bajó al Sinai, sino que también dejó el monte para ir al encuentro con el pueblo.

 

La tradición de la boda hebrea está íntimamente ligada con el evento de la entrada en el pacto y la entrega de la Torá. Israel es la novia. El Eterno es el novio. Moshé es el amigo del novio. Los ángeles son los testigos. La densa nube es la jupá, el dosel matrimonial. La mujer es redimida de su estado de esclavitud para que se pueda casar. El hombre le hace una propuesta de matrimonio a través de su amigo, el mediador. La mujer acepta la propuesta voluntariamente y el amigo pasa la respuesta al hombre. La mujer pasa por una tevilá, un baño ritual, para así entrar en un nuevo nivel. El evento es anunciado con un toque de shofar. El novio sale de su lugar para ir al encuentro de la novia. La novia sale de su casa al encuentro del novio. Los dos entran en el primer paso del pacto matrimonial hebreo, llamado kidushín, “santificaciones”, cuando los dos se santifican, consagran, se apartan el uno para el otro. Ya están atados el uno al otro, por eso este paso también es llamado erusín, del verbo aras, “atar”. En ese momento se entrega un contrato matrimonial a la novia, llamado ketuvá, “escritura”, donde están estipuladas las condiciones para el pacto matrimonial.

En Deuteronomio 20:7 vemos que hay un tiempo entre este primer paso de desposorio y el casamiento. En Deuteronomio 22:23-24 vemos que el primer paso del pacto matrimonial hace que ella sea llamada “la mujer de (él)”, aunque no hayan consumado el matrimonio todavía, cf. Mateo 1:18-20.

Antiguamente podías pasar hasta 12 meses entre el primer y el segundo paso. (Hoy en día se hacen los dos pasos el mismo día.

Después del primer paso, kidushín, la novia va a la casa de su padre para preparar su traje de boda y otras cosas. El novio va a la casa de su padre para preparar una vivienda para los dos. Cuando el padre del novio ve que los dos estén listos, da permiso a su hijo con un toque de shofar para que vaya a tomar su esposa. El hijo se va a la casa de la novia y la arrebata para llevarla a la casa de su padre donde se efectuará el segundo paso matrimonial, llamado lakaj[8], “tomar”, cf. Génesis 24:3, o nisuín, de nasá[9], “elevar”, cf. 2 Crónicas 24:3.

 

El pueblo de Israel es presentado en las Escrituras de diferentes maneras en relación con el Eterno. A veces es llamado hijo, Éxodo 4:22, a veces es llamada hija virgen, Jeremías 14:17, a veces es presentado como una esposa que ha pasado por los dos pasos matrimoniales y que tiene hijos, Ezequiel 16; Oseas 1-3.

 

En Jeremías 2:2 está escrito:

 

“Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: "Así dice HaShem: 'De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada.” (LBLA revisada)

 

Después del primer paso matrimonial son llamados tanto esposo y esposa como novio y novia. Tienen un pacto matrimonial, pero no ha sido consumado todavía. No tienen el derecho de cohabitar hasta pasar por el segundo paso. Si alguien es infiel durante el tiempo del desposorio, es reo de muerte, cf. Deuteronomio 22:23-24. Esto implica que cuando la novia, Israel fue infiel con el becerro de oro, un amante que pasó por el camino, HaShem tenía todo el derecho legal de ejecutarla. Pero Moshé entró y salvó al pueblo. El pacto que luego fue hecho tenía a Moshé como aval, según está escrito en Éxodo 34:27:

 

“Entonces HaShem dijo a Moshé: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.” (LBLA revisada)

 

Esto quiere decir que la relación entre Israel y HaShem nunca llegó a ser como en su estado original. El pecado del becerro de oro hizo que no se pudo consumar el matrimonio. Hacía falta una renovación del pacto, como está escrito en Jeremías 31:32, donde se habla de un pacto diferente al que sucedió en la salida de Egipto:

 

“no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos--declara HaShem” (LBLA revisada)

 

La ruptura del pacto matrimonial entre HaShem e Israel se hizo cuando Israel pecó con el becerro de oro. En este texto está escrito que el Eterno fue un esposo para Israel en el momento cuando ella rompió el pacto, esto implica que habían pasado por el primer paso del matrimonio, no necesariamente el segundo.

 

En Oseas 2:14-15, 19-20 está escrito:

 

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto... Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a HaShem.” (LBLA revisada)

 

Aquí se está hablando de una renovación del desposorio entre el Eterno e Israel, es decir del primer pasto del pacto matrimonial. Esta renovación fue hecha mediante la sangre del Mesías Yeshúa, como hemos dicho antes. En la primera celebración de shavuot después de su resurrección, el mismo día cuando se conmemoraba el primer desposorio entre HaShem e Israel, vino el Espíritu de Santidad sobre los fieles en Israel para sellar la renovación del pacto, y escribir la ketuvá, el contrato matrimonial, en el corazón de la novia, para que ella fuera fiel y no pecara de nuevo.

 

En los Escritos Mesiánicos el Hijo es presentado como el novio y su congregación como la novia.

 

En Mateo 22:2 está escrito:

 

“El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo.” (LBLA)

 

En 2 Corintios 11:2b está escrito:

 

“os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura al Mesías.” (LBLA revisada)

 

En Efesios 5:31-32 está escrito:

 

“POR ESTO EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRA A SU MUJER, Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE. Grande es este misterio, pero hablo con referencia al Mesías y a la congregación.” (LBLA revisada)

 

En Revelación 19:7 está escrito:

 

“Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.” (LBLA)

 

El Hijo viene a representar al Padre en su relación con Israel. Todo lo que hace el Eterno en este mundo lo hace a través del Mesías.

 

El nuevo pacto fue hecho con Israel, según Jeremías 31:31, no con otro pueblo. La congregación del Mesías es la parte más elevada de Israel, el Israel celestial, en el cual también han sido incorporados los justos de las naciones por medio del nuevo nacimiento en el Mesías.

 

En Hebreos 12:22-24 está escrito:

 

“Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Yeshúa, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.” (LBLA revisada)

 

En el mundo celestial el pueblo del Eterno es uno sólo, pero en la tierra se divide en dos, los hijos de Avraham de la circuncisión y los hijo de Avraham de la incircuncisión, cf. Romanos 4.

Yeshúa no fundó una nueva religión, porque si lo hubiera hecho sería un falso profeta, cf. Deuteronomio 13:1-5.

 

La novia del Mesías es la parte más elevada, los elegidos de Israel, que se puede ver en Juan 3:26-29, donde está escrito:

 

“Y vinieron a Yojanán y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Yardén, de quien diste testimonio, está haciendo tevilá y todos van a él. Respondió Yojanán y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado delante de él." El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado.” (LBLA revisada)

 

El mensaje de este profeta revela que la novia es parte del pueblo de Israel. La novia, la congregación, existía antes de la muerte del Mesías, como está escrito en Efesios 5:25:

 

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como el Mesías amó a la congregación y se dio a sí mismo por ella.” (LBLA revisada)

 

No se puede amar algo que no existe. La congregación existía mucho antes de Yeshúa, como se puede ver en Hechos 7:38, donde está escrito:

 

“Este es el que estaba en la congregación en el desierto junto con el ángel que le hablaba en el monte Sinai, y con nuestros padres, y el que recibió palabras de vida para transmitirlas a vosotros.” (LBLA revisada)

 

En Hebreos 2:12 hay una referencia a las palabras de Yeshúa justo antes de su muerte:

 

“diciendo: ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE ALABANZAS.” (LBLA)

 

Aquí dice que Yeshúa anunciaría el Nombre del Eterno a sus hermanos y cantaría alabanzas en medio de la congregación, la iglesia. El texto está sacado del Salmo 22 que Yeshúa citó cuando estaba colgado sobre el madero. En los versículos 22-23 del mismo Salmo está escrito:

 

“Hablaré de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a HaShem, alabadle; descendencia toda de Yaakov, glorificadle, temedle, descendencia toda de Israel.”

 

Este texto nos muestra que la congregación, en la cual el Mesías iba a anunciar el Nombre de HaShem y cantar alabanzas, se compone de los que temen al Eterno, que hace referencia a los justos de entre las naciones, junto con toda la descendencia de Yaakov y toda la descendencia de Israel. Esta es la congregación por la cual murió el Mesías para purificarla y llevarla a la perfección, como está escrito en Efesios 5:25b-27:

 

“El Mesías amó a la congregación y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una congregación en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.” (LBLA revisada)

 

Cuando el Mesías habla de edificar su congregación en Mateo 16:18 no se está refiriendo a un pueblo nuevo, separado de Israel, sino del mismo pueblo de Israel, (que también incluye a los justos de las naciones), conforme está escrito en Jeremías 31:4:

 

“De nuevo te edificaré, y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo tomarás tus panderos, y saldrás a las danzas con los que se divierten.” (LBLA)

 

En Jeremías 33:7 está escrito:

 

“Restauraré el bienestar de Yehudá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio.” (LBLA revisada)

 

Estos textos nos muestran que la edificación de la congregación del Mesías no es otra cosa que la restauración y la perfección de la fidelidad dentro del pueblo de Israel.

 

En Mateo 16:18 está escrito:

 

“Yo también te digo que tú eres Kefa, y sobre esta roca edificaré mi congregación; y las puertas del sheol no prevalecerán contra ella.” (LBLA revisada)

 

Yeshúa prometió edificar su congregación sobre la roca. La roca es el Mesías que ha sido colocado como fundamento en el Tsión celestial, según Isaías 8:14; 28:16; Romanos 9:33, 1 Corintios 10:4 y 1 Pedro 2:4-8. Yeshúa promete edificar el pueblo de Israel sobre el fundamento del Mesías, que ha sido colocado en el cielo. El que no es edificado sobre ese fundamento perderá finalmente el derecho de ser parte del pueblo de Israel celestial, como está escrito en Hechos 3:23:

 

“Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.” (LBLA)

 

Las “puertas del sheol”, el reino de los muertos, es una expresión hebrea, un hebraísmo, que hace referencia a las puertas de las ciudades gentiles, es decir a los gobiernos de las naciones. Estos gobiernos no podrán resistir el avance de la congregación del Mesías. Hay una referencia a lo mismo en Génesis 22:17 donde está escrito:

 

“de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.” (LBLA)

 

Esta palabra fue dada a nuestro padre Avraham justamente después de haber atado a Yitsjak sobre el altar. Así que los que van a poseer las puertas de sus enemigos, las puertas del sheol, son los descendientes de Avraham por el hijo de la promesa que fue sacrificado, no otro pueblo. La misma profecía se encuentra en Génesis 24:60 donde la familia de Rivká pronuncia la siguiente bendición:

 

“Y bendijeron a Rivká y le dijeron: Que tú, hermana nuestra, te conviertas en millares de miríadas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen.” (LBLA revisada)

 

Así que, queda claro que la novia no es otra cosa que el pueblo de Israel, descendiente de Avraham y Rivká, renovado, reedificado y elevado por medio del Mesías Yeshúa.

 

Sexta aliyá, 19:20 – 20:17 (v. 14 heb.)

 

19:20   “Y HaShem descendió al monte Sinai, a la cumbre del monte; y llamó HaShem a Moshé a la cumbre del monte, y Moshé subió.” (LBLA revisada) – Aquí está escrito que el Eterno descendió al monte. Sin embargo en 20:22 está escrito que el Eterno habló desde el cielo. ¿Cómo se puede entender esta aparente contradicción? Rashí dice que el Eterno inclinó los cielos superiores e inferiores y los extendió sobre la montaña como una sábana sobre una cama, y el Trono de Gloria descendió sobre ella. El Infinito no puede ser definido por los parámetros del mundo creado y por eso no puede ni subir ni descender. Pero su manifestación es experimentada por los hombres de esa manera y la Torá utiliza el lenguaje humano.

 

19:21   “Y HaShem dijo a Moshé: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver a HaShem y perezcan muchos de ellos.” (LBLA revisada) – Cuatro veces está escrito que el pueblo no puede traspasar los límites de lo prohibido, v. 12, 21, 23 y 24. ¡Qué importante es para el hombre no traspasar los límites!, como dice Deuteronomio 19:14:

 

“No moverás los linderos de tu prójimo, fijados por los antepasados, en la herencia que recibirás en la tierra que HaShem tu Dios te da en posesión.” (LBLA revisada)

 

La raíz de la palabra “Torá”, “instrucción”, es yará[10], que significa “lanzar”, “disparar”, “apuntar”, “marcar”, “señalar”. Esto nos enseña que la Torá pone los límites necesarios para el bien del hombre y la naturaleza. La Torá del Eterno marca dónde está la diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Pecar es cruzar los límites marcados por la Torá del Eterno, como está escrito en 1 Juan 3:4:

 

“Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.” (LBLA revisada)

 

La carne del hombre, el yetser hará, no quiere límites, como está escrito en Romanos 8:6-8:

 

“Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.” (LBLA)

 

El hombre espiritual no está dirigido por sus impulsos naturales y pecaminosos, sino por los principios que el Eterno ha marcado en su Torá. Un hombre espiritual es un hombre de principios y no de impulsos. ¿Por qué razón cumple los principios marcados por la Torá? ¿Por amor o para cumplir? El que cumple por amor ha llegado a la perfección.

El placer permitido es un resultado de la obediencia a los principios marcados por el Eterno en la Torá. El pecado ofrece placer sin límites, sin principios, sin obediencia. Ese placer se convierte a la larga en amargura. El placer sometido a los principios de la Torá es duradero y no produce daño ni amargura.

El pecado, el traspaso de los límites, crea un desequilibrio en la creación. Muchas de las cosas buenas se convierten en malas cuando son empleadas fuera de los límites marcados en la Torá. Un hombre maduro es capaz de negarse un placer a corto plazo, para obtener un placer mayor a largo plazo. ¡Sé celoso para no traspasar los límites en tu vida! ¡Sé una persona de principios y no de impulsos, y serás prosperado en todo!

Las culturas del mundo que se rigen por principios son las más influyentes. Los países pobres son pobres porque la gran mayoría de sus habitantes están traspasando los límites y eso produce maldición que resulta en pobreza. Los países que tienen una población que ha aprendido a regirse por principios basados en la Torá, prosperan en todo sentido.

 

19:22   “También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a HaShem, no sea que HaShem irrumpa contra ellos.” (LBLA revisada) – Los sacerdotes eran los primogénitos de todo Israel. Ellos podían acercarse al Eterno. Esto nos enseña que hay diferentes niveles de santidad entre las diferentes funciones dentro del pueblo del Eterno.

 

19:23   “Y Moshé dijo a HaShem: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: "Pon límites alrededor del monte y santifícalo."” (LBLA revisada) – Lo que santifica son los límites. El monte fue santificado por los límites y la presencia del Eterno que estaba limitada dentro de esos límites, cf. Éxodo 29:43.

 

19:24   “Entonces HaShem le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, tú y Aharón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir a HaShem, no sea que Él irrumpa contra ellos.” (LBLA revisada) – Moshé podía acercarse más que Aharón, Aharón podía acercarse más que los sacerdotes, los sacerdotes podían acercarse más que el pueblo y el pueblo no podía traspasar los límites.

 

20:1 “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (LBLA) – El Targum tradujo este versículo: “Y habló la Palabra de HaShem...” En muchas ocasiones el Targum usa la expresión “la Palabra de HaShem” cuando hay una manifestación clara de HaShem en la tierra. En Génesis 1:27; 9:17; 17:7; 15:6; 19:24; 22:14; 28:20-21; Éxodo 3:14 y 24:1 aparece la expresión “la Palabra de HaShem” en los diferentes Targumim como sustituto de Dios o YHWH. Esto nos enseña que los que tradujeron el hebreo al arameo habían entendido la manifestación del Eterno en la tierra como una revelación de su Palabra. El Eterno es tan grande y tan inmenso que no se puede ver ni comprender al menos que él haga una transformación de su inmensidad a algo más pequeño. Por esta razón surgió la expresión “YHWH-katán”, “el pequeño YHWH”. Se puede comparar con un transformador que cambia la tensión eléctrica de 15,000 Voltios, que hay en los cables de alta tensión, a 220 o 120 Voltios, para que la corriente eléctrica pueda ser utilizada en las casas. La tensión de 120 Voltios está muy reducida y así podrá ser utilizada en el hogar. En caso contrario estaríamos en peligro mortal cada vez que utilizáramos un aparato eléctrico. La manifestación del Eterno en la tierra es parecida. Él no puede revelar toda su potencia porque entonces el hombre quedaría calcinado. Según el Targum, Él se revela al hombre a través de su Palabra, que es la reducción del Eterno de manera que pueda ser manifestado en el mundo y comprendido por el hombre. Yeshúa es la Palabra del Eterno hecha carne, como está escrito en Juan 1:14:

 

“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (LBLA)

 

En 1 Juan 1:1-2 está escrito:

 

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca de la Palabra de vida, pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó.” (LBLA revisada)

 

En el Sinai el cielo bajó sobre la montaña y el Eterno se manifestó al pueblo hablando audiblemente. La traducción del Targum dice que fue la Palabra del Eterno que habló todas estas palabras al pueblo y que Moshé tenía que subir a la Palabra del Eterno que estaba en la montaña. Esta Palabra fue la que luego fue hecha carne en Yeshúa. El Mesías Yeshúa es la manifestación del Padre en la tierra, como está escrito en Juan 14:9b:

 

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” (LBLA)

 

En Hebreos 1:3a está escrito:

 

“Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza.” (LBLA)

 

En Colosenses 2:9 está escrito:

 

“Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en él.” (LBLA)

 

El Hijo es la manifestación reducida del Eterno que está en los cielos. Él no solamente lo revela sino también lo representa, como está escrito en el Salmo 118:26a:

 

“Bendito el que viene en el nombre de HaShem.” (LBLA revisada)

 

No es lo mismo ser el Eterno que venir en el Nombre del Eterno. Yeshúa venía para representar al Eterno. El que estaba en el monte haciendo pacto con Israel fue el Padre por medio de su Palabra que luego fue hecha carne. De esta manera resolvemos el problema de quién es el Novio. El Padre todo lo ha hecho, y todo lo hace a través de su Palabra que fue hecha carne. Con otras palabras, el Mesías, el Hijo del Hombre, es el canal por medio del cual el Eterno ha creado el universo y por medio del cual está dirigiendo la creación y por medio del cual se está relacionando con el ser humano. El Hijo de Dios es la cara humana del Eterno, por medio del cual podemos llegar al Padre. Sin él nadie llega al Padre, porque él es el representante que el Padre está revelando aquí abajo. El que tiene a Dios como su Padre ama a Yeshúa y se acerca a Yeshúa, como está escrito en Juan 8:42:

 

“Yeshúa les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de Él, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que Él me envió.” (LBLA)

 

En Juan 6:45 está escrito:

 

“Escrito está en los profetas: "Y TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR DIOS." Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí.” (LBLA revisada)

 

El Mesías es el Novio y la parte renovada y restaurada de Israel es la Novia.

 

Primera palabra

 

20:2  “Yo soy HaShem tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” (LBLA revisada) – En Éxodo 34:28; Deuteronomio 4:13 y 10:4 se encuentra la expresión “las diez palabras”, en hebreo aseret ha-dvarim, en referencia a Éxodo 20:2-17 (20:2-14 según la versión hebrea). Esta es la primera de las diez. La expresión “diez mandamientos” no aparece en las Escrituras. Es más, en estas diez palabras se encuentran 14 de los 613 mandamientos de la Torá. Así que es más exacto hablar de las “diez palabras” que los “diez mandamientos”.

Como en las Escrituras el número diez representa la totalidad, estas diez palabras representan toda la Torá. La Torá nos enseña que estas diez palabras estaban escritas en dos tablas de piedra. La tradición enseña que en la primera tabla había cinco palabras y en la segunda había cinco. Las cinco primeras tienen que ver con la relación entre el hombre y el Eterno y las cinco últimas tienen que ver con la relación entre el hombre y su prójimo. En las cinco primeras palabras aparece el nombre YHWH ocho veces, pero en las últimas cinco palabras no aparece. Las diez van desde lo más importante hasta lo menos importante. La primera es la más importante pero la última es la más difícil porque es más fácil controlar las acciones que los pensamientos.

La primera de las diez palabras empieza con “Yo soy...” El Eterno se presenta como el Eterno tu Dios, de forma singular. Cada uno tiene que tener una relación personal y singular con él. La base de nuestra relación con Él es la redención que hemos experimentado, tanto la primera, que se hizo por medio de Moshé, como la segunda, que se hizo y se hará por medio de Yeshúa HaMashíaj.

 

Segunda palabra

 

20:3-6 “No tengas otros dioses delante de mí. No te hagas ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adores ni los sirvas; porque yo, HaShem tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación  de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” (LBLA revisada) – Esta es la segunda palabra. No es que existan otros dioses, cf. Deuteronomio 4:39; 1 Reyes 8:60; 1 Corintios 8:5-6, sino que se trata de no aceptar como nuestro Dios algo que haya sido creado como si fuera el Creador, cf. Romanos 1:25. Esta palabra implica que está prohibido confiar en cualquier poder además de HaShem, adorar ídolos, santos o estatuas, inclinarse ante ellos, hacerlos o poseerlos.

 

Hay unas preguntas que nos ayudan para saber si tengo otros dioses en mi vida:

 

  • ¿Quién manda en mi vida?

  • ¿Dónde está mi confianza?

  • ¿Dónde está mi pasión?

  • ¿Quién es la fuente de mi vida?

  • ¿Quién es mi alabanza?

 

Si un ídolo, una persona, un sistema, una organización o un objeto puede ser puesto como respuesta a una o varias de estas cinco preguntas, tengo un o varios dioses en mi vida.

El dinero es el ídolo más importante de este mundo. Los avaros no heredarán el Reino del Eterno porque son idólatras, como está escrito en 1 Corintios 6:10:

 

“ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.”

 

En Efesios 5:5 está escrito:

 

“Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Dios.”

 

En 1 Timoteo 6:10 está escrito:

 

“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”

 

En Mateo 6:24b está escrito:

 

“No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

 

El Eterno castiga la idolatría de los padres sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación cuando no hay arrepentimiento en los hijos por la conducta de sus padres y cuando los hijos siguen esa conducta. En el momento del arrepentimiento es rota esta maldición, cf. Deuteronomio 24:16; Ezequiel 18.

 

Por causa de este mandamiento los rabinos han establecido el mandamiento de no hacer estatuas de ninguna clase ni de hombres ni de animales ni de otro objeto en el universo.[11]

 

Tercera palabra

 

20:7  “No tomes el nombre de HaShem tu Dios en vano, porque HaShem no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.” (LBLA revisada) – La prohibición no se refiere a no usar el Nombre, sino usarlo vanamente y sin sentido. Rashí dice que significa que está prohibido hacer un juramente falso. Esta prohibición también se aplica sobre aquellos que dicen que son del Eterno y no lo son, dando apariencia de piedad mientras que sus corazones tengan otra realidad, cf. Ezequiel 36:21-23; 39:7. La prohibición de pronunciar el Nombre del Eterno es de origen rabínico. Por eso los judíos no pronuncian el Nombre del Eterno, sino lo sustituyen por Ado-nai (Señor), HaShem (El Nombre) o el Eterno.

 

Cuarta palabra

 

20:8-11 “Acuérdate del shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es shabat para HaShem tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, HaShem bendijo el shabat y lo santificó.” (LBLA revisada) – El verbo “acuérdate” en hebreo está escrito en la forma paol, la cual implica algo constante, como el español gerundio “guardando”. Según Rashí, implica que uno se acuerde del shabat durante toda la semana. Por ejemplo al comprar algo bonito se destina para el shabat.

En Deuteronomio 5:12 está escrito “guarda el shabat”. Estas dos palabras fueron dichas en un enunciado. El Eterno es el único que puede decir dos palabras en un enunciado, cf. Salmo 62:11. Según Rashí, lo mismo hizo en los siguientes versículos, Éxodo 31:14 con Números 28:9; Deuteronomio 22:11 con Deuteronomio 22:12 y Levítico 18:16 con Deuteronomio 25:5.

 

“el séptimo día” – No el sexto, ni el primero. No se puede sustituir por otro día. HaShem mandó que fuera el séptimo día y punto. El Eterno ha hecho un camino recto, pero el hombre lo ha torcido, como está escrito en Proverbios 21:8:

 

“Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.” (LBLA)

 

El séptimo día empieza a la caída del sol el viernes y termina a la caída del sol el sábado. Sin la tradición no se sabría qué día es shabat. La tradición judía muestra qué día es. Esto nos muestra que tenemos que regirnos por la tradición para poder cumplir la Escritura.

 

“shabat para HaShem tu Dios” – El shabat es para dedicarse al Eterno, no para otra cosa.

 

“no harás en él obra alguna” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “obra” es melajá[12], que significa “obra”, “tarea”, “oficio”, “fabricación”. La primera vez que aparece es en Génesis 2:2-3 donde habla de la obra de la creación. Melajá tiene que ver con trabajo creativo, productivo y todo lo que interviene en la creación. La obra de la construcción del tabernáculo es llamada melajá y de allí se han sacado 39 tipos de melajá que están prohibidas en el shabat, cf. Éxodo 35:21.

 

La esposa no está mencionada en este pasaje. Ella está incluida en el padre de familia. Los dos son uno. La esposa tiene el papel de ser una ayuda idónea para que su marido pueda cumplir junto con ella con lo que el Eterno le ha mandado.

 

“Porque en seis días hizo HaShem los cielos y la tierra” – El Eterno es nuestro Padre. Un padre es un ejemplo a seguir para sus hijos. Como él cesó en shabat, nosotros también lo hacemos. Y así somos como él. El hombre fue creado a su imagen y semejanza. El que no guarda el shabat no se parece al Eterno en esa área de su vida.

 

“HaShem bendijo el shabat y lo santificó” – La bendición implica algo concreto. Por eso Rashí dice que HaShem bendijo el shabat con el maná. La santificación implica que ha sido apartado de los demás días para ser diferente y dedicado al uso exclusivo del Eterno.

 

La tradición de encender dos velas antes del inicio del shabat se asocia con varias cosas:

 

  • El shabat fue bendecido y santificado.

  • Hay que acordarse y guardar el shabat.

  • El descanso semanal anuncia el descanso en el reino mesiánico.

 

Quinta palabra

 

20:12   “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Dios te da.” (LBLA revisada) – El mandamiento de honrar a los padres está entre las cinco primeras palabras que tienen que ver con la relación con el Eterno. La relación con los padres es un reflejo de nuestra relación con el Eterno. El que no honra a sus padres no honra al Eterno. El que honra sus padres honra al Eterno.

 

Las cinco primeras palabras están resumidas en el mandamiento de amar al Eterno con todo el corazón, mente y fuerzas, cf. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37-38. Las cinco últimas están resumidas en el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, cf. Levítico 19:18; Mateo 22:39-40.

 

Este es el primer mandamiento con promesa, cf. Efesios 6:2. El honrar a los padres trae larga vida sobre la tierra. Honrar implica respetar con actitudes, palabras y obras. Honrar implica también ayudarles en sus necesidades materiales y prácticas, como dice Mateo 15:3-6:

 

“Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: "HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE," y: "QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA." Pero vosotros decís: "Cualquiera que diga a su padre o a su madre: 'Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado', no necesitará más honrar a su padre o a su madre." Y así invalidasteis la palabra de Dios por causa de vuestra tradición.” (LBLA)

 

Así que honrar también incluye dar ayuda económica.

 

La palabra griega que ha sido traducida como “tradición”, es paradosis.[13] Aquí significa unas enseñanzas que han sido transmitidas de maestros a discípulos, cf. Gálatas 1:14; Colosenses 2:8. No se está refiriendo a las costumbres. Yeshúa atacó aquí las enseñanzas erróneas de los rabinos que quebrantaban los mandamientos de la Torá. Yeshúa atacó estas enseñanzas tradicionales en algunos casos, pero en muchos otros casos las aceptó. Una tradición no es lo mismo que una costumbre. Nuestro Maestro no criticó las costumbres judías. Según el ejemplo de su vida vemos que las siguió. Las costumbres son las maneras de actuar, y las tradiciones son las interpretaciones de la Torá que han pasado de maestros a discípulos.

La palabra griega que normalmente se traduce como “costumbre” es ethos.[14] Aparece en los siguientes versículos del texto griego de los Escritos Mesiánicos: Lucas 1:9; 2:42; 22:39; Juan 19:40; Hechos 6:14; 15:1; 21:21; 25:16; 26:3; 28:17; Hebreos 10:25. Vemos como el shalíaj Shaúl no quebrantó las costumbres de los padres, según Hechos 28:17:

 

“Y aconteció que tres días después Pablo convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos, sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, desde Jerusalén fui entregado preso en manos de los romanos.”

 

Sexta palabra

 

20:13 “No asesines.”[15] (Propia trad.) – Aquí no se trata de la ejecución de un juicio divino sobre una persona que ha sido condenada a muerte, sino de un asesinato. El castigo por un asesinato es la pena capital, cf. Levítico 24:17.

 

Séptima palabra

 

20:14 “No adulteres.”[16] (Propia trad.) – Se trata de ser infiel en el pacto matrimonial mediante una relación sexual con una tercera persona, cf. Ezequiel 16:32. Con ese acto se quiebra el pacto. El castigo por adulterio es la pena capital, cf. Levítico 20:10.

 

Octava palabra

 

20:15   “No hurtes.”[17] (Propia trad.) – Aquí se interpreta como una prohibición a secuestrar una persona, ya que en Levítico 19:11 aparece otro mandamiento que prohíbe el hurto en relación con los bienes materiales. El castigo por secuestro es la pena capital, cf. Éxodo 21:16.

Novena palabra

 

20:16   “No des falso testimonio contra tu prójimo.” (Propia trad.) – En primer lugar se refiere a no testificar falsamente contra una persona en un tribunal, pero también implica no decir cosas contra el prójimo a otras personas, y en general no mentir. Una de las formas más graves de dar falso testimonio es cuando una persona dice algo en el nombre del Eterno que él no ha hablado. Ese delito merece la pena capital, Deuteronomio 18:20. El falso testimonio conduce a la destrucción de la sociedad. Causa que los inocentes sean castigados por algo que no hicieron. También permite que se cometan robos, asesinatos y opresiones para luego escapar del castigo. El que testifica falsamente trae destrucción al mundo.

 

En Deuteronomio 19:15-21 está escrito:

 

“No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos. Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante de HaShem, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán a hacer una maldad semejante en medio de ti. Y no tendrás piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.” (LBLA revisada)

 

En el Salmo 34:12-13 está escrito:

 

“¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.” (LBLA)

 

En Proverbios 6:16-19 está escrito:

 

“Seis cosas hay que odia HaShem, y siete son abominación para El: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” (LBLA revisada)

 

En Proverbios 12:22; 19:5, 9; 25:18 está escrito:

 

“Los labios mentirosos son abominación a HaShem, pero los que obran fielmente son su deleite... El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará... El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá... Como maza y espada y aguda saeta es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimo.” (LBLA revisada)

 

El chisme y la calumnia es uno de los males más dañinos y es capaz de matar una persona, como está escrito en Levítico 19:16;

 

“No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy HaShem.” (LBLA revisada)

 

En Proverbios 10:18 está escrito:

 

“El que oculta el odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.” (LBLA)

 

En Revelación 21:8, 27 está escrito:

 

“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda... y jamás entrará en ella (la nueva Jerusalén) nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.” (LBLA)

 

 

Décima palabra

 

20:17   “No codicies la casa de tu prójimo; no codicies la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.” (LBLA revisada) – La codicia es querer algo que sea del otro. Está prohibido hacer cualquier intento para obtener algo que pertenece a otro cuando uno mismo desea poseerlo. Está prohibido convencer a alguien a vender algo que no deseaba vender, por medio de presión, incluso si se dé el pago total. El deseo de tener las cosas de otros puede llevar a la violencia y al asesinato, cf. 1 Reyes 21.

 

Séptima aliyá, 20:18-26 (15-23 heb.)

 

20:18   “Y todo el pueblo veía las voces y las llamas, el sonido del corno y el monte que humeaba; y cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.” (LBLA revisada) – Estas manifestaciones son muy similares a las que ocurrieron en Hechos 2 cuando fue entregado el Espíritu de Santidad a la Novia. El texto hebreo dice que vieron las voces y las llamas. En Hechos 2 se habla de que vinieron llamas de fuego que se repartieron sobre cada uno de ellos y empezaron a hablar en diferentes lenguas.

 

20:26 “Y no subas por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.” – Aquí no se refiere a la desnudez del miembro del hombre puesto que los sacerdotes llevaban calzoncillos de lino, cf. Éxodo 28:42, sino de la desnudez de las piernas. Por respeto al altar no se puede mostrar las piernas desnudas. ¡Cuándo más respeto no debemos mostrar a las personas y no exponer nuestros cuerpos ante ellas! Esto también nos enseña la importancia de cubrir nuestro cuerpo cuando estamos sirviendo al Eterno.

  

En esta parashá se encuentran los mandamientos número 25 hasta 41 de los 613.

 

25. Precepto de creer en la existencia de Dios, 20:2.

26. Prohibición de creer en otra deidad fuera de Dios, 20:3.

27. Prohibición de hacer efigies talladas, 20:4.

28. Prohibición de postrarse ante un ídolo, 20:5.

29. Prohibición de servir a un ídolo según el modo usual en que se le sirve, 20:5.

30. Prohibición de jurar en vano, 20:7.

31. Precepto de consagrar el shabat con palabras, 20:8.

32. Prohibición de hacer labores en shabat, 20:10.

33. Precepto de honrar al padre y a la madre, 20:12.

34. Prohibición de matar a un ser humano, 20:13.

35. Prohibición de cometer adulterio, 20:14 (13 heb.).

36. Prohibición de secuestrar a un ser humano, 20:15 (13 heb.).

37. Prohibición de dar falso testimonio, 20:16 (13 heb.).

38. Prohibición de codiciar lo que pertenece a otra persona, 20:17 (14 heb.).

39. Prohibición de hacer figuras, incluso para ornamentar, 20:23 (20 heb.).

40. Prohibición de construir un altar de piedra con instrumentos de metal, 20:25 (22 heb.).

41. Prohibición de ascender en gradas al altar, 20:26 (23 heb.).

[1]     Strong H3548 kôhên, ko-hane, Active participle of H3547; literally one officiating, a priest; also (by courtesy) an acting priest (although a layman): - chief ruler, X own, priest, prince, principal officer.

Strong H3547 kâhan, kaw-han', A primitive root, apparently meaning to mediate in religious services; but used only as denominative from H3548; to officiate as a priest; figuratively to put on regalia: - deck, be (do the office of a, execute the, minister in the) priest (‘s office).

[2]     Strong H7812 shâchâh, shaw-khaw', A primitive root; to depress, that is, prostrate (especially reflexively in homage to royalty or God): - bow (self) down, crouch, fall down (flat), humbly beseech, do (make) obeisance, do reverence, make to stoop, worship.

[3]     Mejiltá.

[4]     Strong H5414 nâthan, naw-than', A primitive root; to give, used with great latitude of application (put, make, etc.): - add, apply, appoint, ascribe, assign, X avenge, X be ([healed]), bestow, bring (forth, hither), cast, cause, charge, come, commit consider, count, + cry, deliver (up), direct, distribute do, X doubtless, X without fail, fasten, frame, X get, give (forth, over, up), grant, hang (up), X have, X indeed, lay (unto charge, up), (give) leave, lend, let (out), + lie, lift up, make, + O that, occupy, offer, ordain, pay, perform, place, pour, print, X pull, put (forth), recompense, render, requite, restore, send (out), set (forth), shew, shoot forth (up). + sing, + slander, strike, [sub-] mit, suffer, X surely, X take, thrust, trade, turn, utter, + weep, X willingly, + withdraw, + would (to) God, yield.

[5]     Strong H5414, segûllâh, seg-ool-law', Feminine passive participle of an unused root meaning to shut up; wealth (as closely shut up): - jewel, peculiar (treasure), proper good, special.

[6]     Strong H3104 yôbêl  yôbêl, yo-bale', yo-bale', Apparently from H2986; the blast of a horn (from its continuous sound); specifically the signal of the silver trumpets; hence the instrument itself and the festival thus introduced: - jubile, ram’s horn, trumpet.

Strong H2986 yâbal, yaw-bal', A primitive root; properly to flow; causatively to bring (especially with pomp): - bring (forth), carry, lead (forth).

[7]     Mejiltá.

[8]     Strong H3947 lâqach, law-kakh', A primitive root; to take (in the widest variety of applications): - accept, bring, buy, carry away, drawn, fetch, get, infold, X many, mingle, place, receive (-ing), reserve, seize, send for, take (away, -ing, up), use, win.

[9]     Strong H5375 nâśâ'  nâsâh, naw-saw', naw-saw', A primitive root; to lift, in a great variety of applications, literally and figuratively, absolutely and relatively: - accept, advance, arise, (able to, [armour], suffer to) bear (-er, up), bring (forth), burn, carry (away), cast, contain, desire, ease, exact, exalt (self), extol, fetch, forgive, furnish, further, give, go on, help, high, hold up, honourable (+ man), lade, lay, lift (self) up, lofty, marry, magnify, X needs, obtain, pardon, raise (up), receive, regard, respect, set (up), spare, stir up, + swear, take (away, up), X utterly, wear, yield.

[10]    Strong H3384 yârâh  yârâ', yaw-raw', yaw-raw', A primitive root; properly to flow as water (that is, to rain); transitively to lay or throw (especially an arrow, that is, to shoot); figuratively to point out (as if by aiming the finger), to teach: -  (+) archer, cast, direct, inform, instruct, lay, shew, shoot, teach (-er, -ing), through.

[11]    Mejiltá.

[12]    Strong H4399 melâ'kâh, mel-aw-kaw'm From the same as H4397; properly deputyship, that is, ministry; generally employment (never servile) or work (abstractly or concretely); also property (as the result of labor): - business, + cattle, + industrious, occupation, (+ -pied), + officer, thing (made), use, (manner of) work ([-man], -manship).

Strong H4397 mal'âk, mal-awk', From an unused root meaning to despatch as a deputy; a messenger; specifically of God, that is, an angel (also a prophet, priest or teacher): - ambassador, angel, king, messenger.

[13]    Strong G3862 παράδοσις paradosis, par-ad'-os-is, From G3860; transmission, that is, (concretely) a precept; specifically the Jewish traditionary law: - ordinance, tradition.

[14]    Strong G1445 ἔθος ethos, eth'-os, From G1486; a usage (prescribed by habit or law): - custom, manner, be wont.

Strong G1446 ἔθω ethō, eth'-o, A primary verb; to be used (by habit or conventionality); neuter perfect participle usage: - be custom (manner, wont).

[15]    Strong H7523 râtsach, raw-tsakh', A primitive root; properly to dash in pieces, that is, kill (a human being), especially to murder: - put to death, kill, (man-) slay (-er), murder (-er).

[16]    Strong H5003 nâ'aph, naw-af', A primitive root; to commit adultery; figuratively to apostatize: - adulterer (-ess), commit (-ing) adultery, woman that breaketh wedlock.

[17]    Strong H1589 gânab, gaw-nab', A primitive root; to thieve (literally or figuratively); by implication to deceive: - carry away, X indeed, secretly bring, steal (away), get by stealth.

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