12 VaYejí

Parashá 12 VaYejí

Génesis 47:28 – 50:26

Por Dr. K. Blad©

Segunda edición 2013-14 (5774)

Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá:

 

  1. 47:28 – 48:9

  2. 48:10-16

  3. 48:17-22

  4. 49:1-18

  5. 49:19-26

  6. 49:27 – 50:20

  7. 50:21-26

  8. Maftir: 50:23-26

Haftará: 1 Reyes 2:1-12

Escritos Apostólicos: Marcos 15:6 – 16:8

 

VaYejí

 

Significa “y vivió”.

Primera aliyá, 47:28 – 48:9

 

Yaakov vive en la tierra de Egipto 17 años y así llega a tener 147 años. Antes de morir llama a su hijo Yosef y le pide que haga un juramento para no sepultarle en Egipto, sino en el sepulcro de sus padres. Yosef lo jura. Entonces Israel se inclina en la cabeza de su cama.

Luego Yaakov se enferma y cuando Yosef se entera de ello, toma a sus dos hijos Menashé y Efrayim y se presenta ante su padre. Israel hace un esfuerzo para levantarse y sentarse en la cama. Yaakov dice a Yosef que El Shadai se le apareció en Luz y le bendijo y prometió hacerle una multitud de pueblos y sus descendientes heredarán la tierra de Israel como posesión perpetua. Los dos hijos de Yosef que han nacido en Egipto antes de la llegada de Yaakov, ahora serán adoptados como hijos de Israel, para estar en el mismo nivel que Reuvén y Shimón. El resto de los hijos de Yosef serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. Rajel se le murió en el camino a Bet-Lejem y fue sepultada allí.

Cuando Israel ve a los hijos de Yosef, dice: “¿Quiénes son estos?”. Yosef responde: “Son mis hijos que el Dios me ha dado aquí”. Y Yaakov contesta: “Acércalos para que yo los bendiga”.

 

Segunda aliyá, 48:10-16

 

Los ojos de Israel están muy débiles por la vejez. Por eso Yosef le acerca a sus dos hijos. Yaakov los besa y los abraza y dice: “Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Dios me ha permitido ver también a tu simiente”. Entonces Yosef los toma de sus rodillas y se inclina con su rostro en tierra.

Luego Yosef acerca a los dos, a Efrayim con la derecha y Menashé con la izquierda. Pero Israel cruza sus manos y pone su derecha sobre la cabeza de Efrayim el menor y su izquierda sobre la cabeza de Menashé el primogénito y los bendice.

Tercera aliyá, 48:17-22

 

Yosef se disgusta al ver que su padre ha puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, e intenta moverla a la cabeza de su hermano mayor, diciendo a su padre que él es el primogénito y que la derecha debe estar sobre su cabeza. Pero el padre dice que lo sabe. Él llegará a ser un gran pueblo pero la descendencia de su hermano menor llegará a ser una multitud de naciones. El pueblo de Israel bendecirá mediante estos hijos, diciendo: “Que Dios te haga como Efrayim y Menashé”.

Israel está a punto de morir pero Dios hará que sus descendientes vuelvan a la tierra de sus padres. Yosef recibe la ciudad de Shejem que fue tomada del amorreo con espada y arco.

Cuarta aliyá, 49:1-18

 

Yaakov reúne a sus hijos y pronuncia sobre ellos lo que va a suceder en los últimos días.

Reuvén es el primogénito, pero como subió a la cama de su padre no tendrá la preeminencia. Shimón y Leví eran violentos y por eso es maldecida su ira. Ellos serán esparcidos en Israel. Yehudá será alabado por sus hermanos. Es un cachorro de león. Gobernará hasta que venga Shiló y a él será dada la obediencia de los pueblos. Zevulún habitará a la orilla del mar. Yisajar es un asno que se inclina para servir. Dan juzgará a su pueblo. Es una serpiente que muerde los jarretes del caballo. “Tu salvación espero, HaShem”.

Quinta aliyá, 49:19-26

 

De Gad saldrán tropas. Asher tendrá ricos alimentos. Naftalí es una cierva que habla hermoso. Yosef es un hijo de gracia. Lo atacaron los flecheros, pero sus brazos se mantuvieron firmes y fueron adornado con oro por el Poderoso de Yaakov. De allí es el pastor, la roca de Israel. El Dios de tu padre te ayudará y Shadai te bendecirá con bendiciones de arriba y abajo, de los lanzamientos y de la matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el confín de los collados del mundo. Estas bendiciones estarán sobre Yosef que es el apartado de sus hermanos.

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20

 

Binyamín es un lobo que devora y reparte. Cada una de las doce tribus de Israel recibe de su padre la bendición que le corresponde. Luego Yaakov dice que va a ser reunido con su pueblo y pide que le sepulten en la cueva que Avraham compró con el campo de Efrón para sepultura. Allí sepultaron a Avraham y Sará, Yitsjak y Rivká y allí él sepultó a Leá. Después recoge sus pies en la cama y expira. Yosef se echa sobre su rostro y llora y lo besa. Luego ordena a sus siervos médicos que lo embalsamen, lo cual tarda 40 días. Los egipcios lo lloran 70 días.

Yosef pide a los de la casa del faraón que hablen con él para pedirle permiso para sepultar a su padre en la tierra de Kenáan, según el juramento que ha hecho, y luego volver. El faraón le da permiso y suben todos los siervos del faraón, los ancianos de toda la tierra de Egipto, toda la casa de Yosef y sus hermanos. Sólo se quedan los pequeños y los animales. También suben carros y jinetes. En la era de Atad hacen un gran duelo y Yosef guarda siete días de duelo por su padre. Los cananeos llaman el lugar Avel-Egipto, “el luto de Egipto”.  Los hijos cumplen con lo que les ha mandado su padre y lo sepultan en la cueva del campo de Majpelá que Avraham ha comprado. Después todos regresan a Egipto.

Los hermanos de Yosef temen que Yosef les guarde rencor pensando hacerles daño. Por eso le envía un mensaje diciendo que su padre había dicho antes de su muerte que dijeran a Yosef que perdonara a sus hermanos por haberle tratado mal. Ellos también piden perdón. Entonces Yosef llora. Los hermanos llegan y se postran ante él diciendo que son sus siervos. Pero Yosef les pregunta si está en lugar de Dios. “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente”.

Séptima aliyá, 50:21-26

 

Yosef les habla al corazón diciendo que no teman. Él proveerá para ellos y sus hijos.

Yosef y la casa de su padre se quedan en Egipto. Yosef vive 110 años y ve la tercera generación de los hijos de Efrayim. También los nietos de Menashé son criados por él.

Antes de morir Yosef dice a sus hermanos que serán visitados por Dios y que van a subir de esa tierra a la tierra que juró dar a Avraham, Yitsjak y Yaakov. Luego hace jurar a los hijos de Israel que lleven sus huesos de allí cuando Dios los visite. Yosef muere y es embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

 

Comentarios

 

Primera aliyá, 47:28 – 48:9

 

47:28 “Y Yaakov vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Yaakov, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.” (LBLA revisada) – El tiempo que Yaakov cuidó de su hijo Yosef durante su infancia y juventud, fueron 17 años, cf. 37:2. Ahora Yosef devuelve a su padre durante la misma cantidad de años lo que ha recibido. Esto nos enseña que los hijos tienen el deber de recompensar a sus padres cuando sean mayores por todo lo que han recibido de ellos, como está escrito en 1 Timoteo 5:4:

 

“Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios.” (LBLA)

 

47:29 “Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo Yosef y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.” (LBLA revisada) – Israel había aprendido la importancia de jurar por la señal del pacto de circuncisión de su abuelo Avraham, cf. 24:2. En el primer caso se trataba de conseguir una novia para el hijo de la promesa, Yitsjak, y en este caso se trata de la importancia de no sepultar a Israel en Egipto. Estas dos cosas tienen una importancia vital para el cumplimiento del plan de salvación del Eterno. ¿Por qué era tan importante que Israel no fuera enterrado en Egipto sino en la tierra de la promesa? Hay varias razones:

 

  • Mostrar que la tierra del pueblo de Israel no es Egipto.

  • Evitar que los hijos de Israel vuelvan a Egipto para visitar la tumba del patriarca, cf. Deuteronomio 17:16.

  • Evitar que los egipcios cometan idolatría al patriarca.

  • Estar en la tierra de Israel cuando llegue la resurrección con la venida del Mesías.

 

47:30 “Cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y respondió: Haré según tu palabra.” (LBLA) – Cuando un justo está muerto, está durmiendo, descansando. Las Escrituras no dan un mensaje claro en cuanto a lo que sucede con el alma después de la muerte. Algunos textos dan a entender que no hay conciencia después la muerte y otros indican lo contrario. La filosofía griega enseña que el alma es inmortal y eterna, y esa idea se ha infiltrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras.

En Ezequiel 18:4 está escrito:

 

“He aquí, todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo, mías son. El alma que peque, ésa morirá.” (LBLA)

 

En el Salmo 22:29 está escrito:

 

“Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.” (LBLA)

 

En Mateo 10:28 está escrito:

 

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.” (LBLA)

 

En Hebreos 10:39 está escrito:

 

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.” (LBLA)

 

47:31 “Y dijo: Júramelo. Y se lo juró. Entonces Israel se inclinó en la cabecera de la cama.” (LBLA revisada) – Yaakov pidió que se hiciera un juramento para hacerlo más fácil para Yosef pedir al faraón que se hiciera este entierro en la tierra de Kenáan. Así el faraón vería que la iniciativa no salió de Yosef, sino de Yaakov mismo lo cual haría un mayor impacto, especialmente al ser hecho por medio de un juramento.

 

En Hebreos 11:21 está escrito:

 

“Por la fe Yaakov, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de Yosef, y adoró, sobre el extremo de su bastón.” (LBLA)

 

Según aparece en la carta a los hebreos Yaakov primero bendijo a los hijos de Yosef y luego se inclinó en reverencia sobre el extremo del bastón. Sin embargo la Torá no menciona nada de que Yaakov haya adorado después de bendecir a los hijos de Yosef, cf. Génesis 48. Tampoco dice la Torá que se haya inclinado sobre el extremo del bastón sino sobre la cabecera de la cama. ¿Cómo vamos a entender esta aparente contradicción? Podemos ver dos opciones de interpretación.

  • La palabra hebrea que se escribe con las tres letras mem, tet y hey, tiene dos acepciones, “cama”[1] y “vara”.[2] Originalmente no había vocales en el texto hebreo. La Torá fue entregada desde el Sinai sin vocales. Las vocales fueron añadidas por los escribas alrededor del siglo nueve de la era común. No obstante, había una tradición de pronunciación muy precisa y clara, de manera que se sabía cómo pronunciar las vocales de cada palabra sin que estuvieran escritas. Pero este hecho abre puertas para poder interpretar y entender una palabra hebrea con varias pronunciaciones diferentes. La palabra mitá, “cama”, y la palabra maté, “vara”, se escriben igual en el texto original, con las tres consonantes que corresponden a mth. En un nivel más profundo de interpretación se emplea la posibilidad de varios significados de una sola palabra pronunciada con diferentes vocales para ampliar el sentido del texto. Así que, tanto la traducción “cama” como “vara” son válidas en el nivel drash para la palabra que estamos estudiando en este texto. En la Septuaginta se tradujo la palabra como “bastón”, y el texto griego de la carta a los hebreos está citando la Septuaginta. Sin embargo, según Clemente de Alejandría,[3] Eusebio[4] y Jerónimo,[5] la carta a los hebreos fue escrita en hebreo y luego traducida al griego. Entonces es posible que el texto original de la carta a los hebreos haya escrito “cama” en lugar de “bastón”, de acuerdo al texto masorético (vocalizado) de Génesis.

  • Se puede también pensar que se habla de dos eventos diferentes, uno cuando Yaakov se inclinó sobre la cabeza de su cama en Génesis 47:31 y otro después de haber bendecido a los hijos de Yosef, Génesis 48:22. En Hebreos 11:21 está escrito que Yaakov se inclinó sobre el extremo de su bastón después de haber bendecido a los hijos de Yosef. Según el libro de Yashar,[6] sobre Génesis 48:22, Yaakov entregó a Yosef la vara de zafiro que había sido pasada de generación en generación desde Adam. Cabe la posibilidad de que Yaakov también se haya inclinado sobre el extremo del bastón en Génesis 48:22.

 

48:1   “Y sucedió que después de estas cosas, le dijeron a Yosef: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Menashé y Efrayim.” (LBLA revisada) – Ese momento representa el final de la era mesiánica cuando Israel pasará por la gran tribulación. Durante ese tiempo serán añadidos nuevos hijos a Israel que nacieron de madres no judías.

 

48:2   “Cuando se le avisó a Yaakov diciendo: He aquí, tu hijo Yosef ha venido a ti, Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama.” (LBLA revisada) – En ese momento de gran tribulación para Yaakov viene Yosef. De la misma manera Israel será levantado con la revelación del Mesías hijo de Yosef.

 

48:3-4 “Entonces Yaakov dijo a Yosef: El Shadai se me apareció en Luz, en la tierra de Kenáan; me bendijo, y me dijo: "He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré; y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua."“ (LBLA revisada) – Cuando esto pasó, Yaakov ya tenía once hijos y una hija. Yaakov entendió el mensaje del Eterno como que tenía que tener más hijos.

 

El texto de Génesis 35:11 dice:

 

“También le dijo Dios: Yo soy El Shadai. Sé fecundo y multiplícate; una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.” (LBLA revisada)

 

Una nación es una referencia a Binyamín que iba a nacer por Rajel. Pero como se le murió Rajel ya no podía tener más hijos de ella. La manera de poder cumplir la segunda parte de la orden divina acerca de la multitud de naciones, era adoptar los dos hijos de Yosef.

 

48:5   “Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son; Efrayim y Menashé serán míos, como lo son Reuvén y Shimón.” (LBLA revisada) – Los dos hijos de Yosef representan, como hemos dicho antes, los hijos espirituales del Mesías Yeshúa que han nacido de entre los gentiles durante los dos mil años de era mesiánica, desde su resurrección hasta ahora. Los hijos de Yosef nacieron en el mundo gentil por una madre no israelita. Durante el momento de enfermedad Yaakov los adopta como sus propios hijos, con los mismos derechos que Reuvén y Shimón. Un primogénito recibe tres cosas:[7]

 

  • La porción doble de la herencia – la cual fue dada a la tribu de Yosef.

  • El sacerdocio – el cual fue dado a la tribu de Leví.

  • El derecho de gobernar – el cual fue dado a la tribu de Yehudá.

 

La primogenitura de la doble porción fue dada a los hijos de Yosef, según 1 Crónicas 5:1-2. Por lo tanto estos dos hijos tendrían cada uno una heredad propia en la tierra de la promesa. Así Yosef recibe, en sus hijos, la doble porción que corresponde a la primogenitura.

 

48:6   “Pero los hijos que has engendrado después de ellos, serán tuyos; serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad.” (LBLA) – El resto de los hijos de Yosef tendrían que estar dentro de una de las dos tribus de sus hermanos mayores, Efrayim y Menashé.

 

48:7   “En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Rajel se me murió en la tierra de Kenáan, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Bet-Lejem.” (LBLA revisada) – La expresión “en cuanto a mí” significa, según Rashí, que aunque Yaakov no había sepultado a Rajel en la tumba de los patriarcas, sino junto al camino, él no debería ser enterrado en Egipto, aunque esto causara molestias a Yosef.

 

48:8   “Cuando Israel vio a los hijos de Yosef, dijo: ¿Quiénes son éstos?” (LBLA revisada) – Yaakov estaba prácticamente ciego, ver versículo 10. A pesar de ello dice la Torá que él vio a los hijos de Yosef. Esto nos enseña que los vio de una manera profética.

Según un Midrash[8] Yaakov quiso bendecir a los dos, pero no pudo porque se apartó la Ruaj haKódesh (Espíritu de Santidad, la Presencia Divina) de él al ver una visión profética, que dos reyes malignos descenderían de ellos, el rey pagano Yehu, que sería descendiente de Menashé y el rey maligno Ajav de Efrayim. La pregunta “¿quienes son estos?” sería entonces una duda de su origen. Yosef tuvo que mostrar un contrato de matrimonio, (aludida en la palabra “aquí” en el verso 9, según Rashí), y entonces Yaakov podía bendecirles.

Sin embargo, es poco probable que en esa época se usaran contratos de matrimonio por ser un invento muy posterior en la historia del pueblo de Israel. Se trata más bien de que Yaakov quería asegurarse de que fueran los dos hijos mayores de Yosef para que no le pasara lo mismo como a su padre Yitsjak cuando bendijo a Yaakov pensando que era Esav.

No obstante, en estas palabras hay una revelación profética acerca de los últimos tiempos.

 

En Isaías 49:18-22 está escrito:

 

“Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti. Vivo yo--declara el Eterno-- que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te ceñirás con ellos como una novia. En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores, y tus devoradores estarán muy lejos. Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste privada: "El lugar es muy estrecho para mí; hazme sitio para que yo more aquí." Y dirás en tu corazón: "¿Quién me ha engendrado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? He aquí, yo había sido dejada sola; y éstos, ¿dónde estaban?" Así dice el Señor Eterno: He aquí, levantaré hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzaré mi estandarte; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas.” (LBLA revisada)

 

Según el rabino Bar Shalom, hay una relación entre Isaías 49:21 y Génesis 48:8. Según la segunda regla de interpretación, (guezerá shavá, similitud de expresiones), se puede ver esta relación.

En los últimos tiempos Israel hará la misma pregunta otra vez: “¿Quiénes son estos y de dónde han venido?”. De todas las naciones de la tierra vendrán personas para unirse al pueblo de Israel. Estas personas son hijos de Ben Yosef, discípulos de Yeshúa el Mesías. La palabra “hijo” significa también “seguidor”, “discípulo”, cf. Juan 21:5. En los últimos tiempos Yeshúa se va acercando a Israel con sus hijos que han nacido de nuevo entre los gentiles. Vendrán de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas para unirse totalmente al pueblo de Israel. La nación de Israel hará la misma pregunta: “¿Quiénes son estos, y de dónde han venido?”. No podrá creer lo que verán sus ojos. ¡Tantos hijos de Israel de entre los gentiles!

 

En Isaías 49:5-6 está escrito:

 

“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Dios ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

 

Según este texto, la misión del Mesías es doble, restaurar las doce tribus de Israel y llevar la salvación del Eterno a todas las naciones de la tierra. Yeshúa tendrá que restaurar a las doce tribus si es el verdadero Mesías. ¿Dónde está la mayoría de las doce tribus? Entre los gentiles. ¿Quiénes son los descendientes de la casa de Efrayim? Son gentiles. Así que el trabajo que ha estado haciendo el Mesías durante los últimos 2000 años es buscar las ovejas perdidas de la casa de Israel, como está escrito en Mateo 15:24:

 

“Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” (LBLA)

 

En la misma profecía de Isaías 49:12 está escrito:

 

“Mirad, éstos vendrán de lejos; y he aquí, otros del norte y del occidente, y otros de la tierra de Sinim.” (LBLA)

 

La mayoría de las diez tribus perdidas se encuentran entre los países que están ubicados al nor-oeste de Israel.

 

En Isaías 49:18a está escrito:

 

“Levanta en derredor tus ojos y mira: todos ellos se reúnen, vienen a ti.” (LBLA)

 

Esto concuerda con lo que pasó con Yaakov cuando vino Yosef con sus dos hijos, levantó sus ojos espirituales y vio. En los últimos tiempos Israel verá y reconocerá y recibirá a los hijos de Ben Yosef como hijos legítimos. Israel estaba ciego y no veía estos hijos durante mucho tiempo, pero en relación con la revelación del Mesías se les abrirán los ojos proféticos para ver a sus hijos nacidos por Mashíaj entre los gentiles.

 

En Revelación 7:9, 13-14 está escrito:

 

“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos... Y uno de los ancianos habló diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (LBLA)

 

En este texto encontramos cuatro cosas que concuerdan con el pasaje que estamos estudiando en Bereshit:

 

  • Miré, y vi – Israel vio, cf. Génesis 48:8a.

  • De las naciones – Mis hijos que Dios me ha dado aquí, cf. Génesis 48:9.

  • ¿Quiénes son y de donde han venido? – ¿Quiénes son estos?, cf. Génesis 48:8b.

  • Son los que vienen de la gran tribulación – Tu padre está enfermo, cf. Génesis 48:1.

 

48:9   “Y Yosef respondió a su padre: Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga.” (LBLA revisada) – El Mismo Mesías ben Yosef va a confesar que los ex gentiles son sus hijos y convencer a Israel de que son legítimos aunque nacieron en el mundo pagano y por madres no judías, como está escrito en Lucas 12:8:

 

“Y os digo, que a todo el que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesará también ante los ángeles de Dios” (LBLA)

 

“Acércalos a mí” – En los últimos tiempos Ben Yosef cada vez más va acercando sus hijos a Israel. El movimiento mesiánico entre los gentiles está iniciado por el Mesías Yeshúa para acercar a sus hijos a Israel.

 

“para que yo los bendiga” – Hay una bendición muy grande para los hijos de Ben Yosef, nacidos entre los gentiles que se acercan a Israel.

 

 

Segunda aliyá, 48:10-16

 

48:10 “Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces Yosef se los acercó, y él los besó y los abrazó.” – Cuando el Eterno haga volver los cautivos de Tsion, Israel será como los que sueñan, no podrán ver bien, cf. Salmo 126.

 

“Yosef se los acercó” – El acercamiento al judaísmo e Israel de los hijos de Ben Yosef en los últimos tiempos no está hecho bajo la dirección de los rabinos que niegan a Yeshúa, sino bajo la dirección de Yeshúa HaMashíaj. Hay personas que niegan a Yeshúa con el fin de obtener aceptación dentro del judaísmo tradicional y hacer aliyá a Israel. Ellos han salido de lo que enseña la Torá para estos tiempos. Según la Torá Yosef es el que acerca a sus hijos a Israel en los últimos tiempos, no Yehudá. Sólo el movimiento dirigido por Yeshúa resultará en el cumplimiento de estas profecías. Los que buscan el reconocimiento de los hombres serán avergonzados. El que busca ser dirigido por Yeshúa llegará a Israel y será abrazado y besado.

 

Hay dos ejes principales en Israel, Yehudá y Efrayim. Alrededor de estas dos tribus gira toda la historia de salvación, no solamente alrededor de los judíos, sino también alrededor de los descendientes de Efrayim que fueron totalmente asimilados entre los gentiles después de la invasión Asiria en el año 722 a.E.C. Efrayim es la tribu más importante de las diez tribus que constituyeron el reino del norte, la casa de Israel. Por eso Efrayim representa al resto de las diez tribus. En los últimos tiempos Efrayim será reunido con Yehudá para ser un solo pueblo bajo el gobierno del Mesías, como está escrito en Ezequiel 37:15-28:

 

“Y vino a mí la palabra del Eterno, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: "Para Yehudá y para los hijos de Israel, sus compañeros." Toma luego otra vara y escribe en ella: "Para Yosef, vara de Efrayim, y para toda la casa de Israel, sus compañeros." Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: "¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?", diles: "Así dice el Señor Eterno: 'He aquí, tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.'" Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, y diles: "Así dice el Señor Eterno: 'He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. 'Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. 'No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 'Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. 'Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Yaakov, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. 'Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 'Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 'Y las naciones sabrán que yo, el Eterno, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.'"” (LBLA revisada)

 

En Lucas 15 se habla del padre que tiene dos hijos. El hijo mayor representa a los judíos que están cerca del Padre celestial. El hijo menor representa a Efrayim, el hijo menor de Yaakov, el cabeza de las 10 tribus, que salió a los gentiles y desperdició su herencia israelita. Ahora está volviendo a casa, pero el hijo mayor, el judío, no quiere recibirlo, porque está confesando a Yeshúa como el Mesías de Israel. Además tiene un montón de costumbres cristianas y paganas que huelen a cerdo. El hijo mayor no quiere entrar en la fiesta que el Padre está dando por causa del regreso del hijo menor.

Pero es importante notar que no es el hijo menor que sale al hijo mayor para intentar de reconciliarse con él. El hijo menor se reconcilia con el Padre. Es el padre que sale a hablar con el hijo mayor. ¡No hay que someterse a las doctrinas anti mesiánicas para ser aceptados dentro de Israel! El Padre celestial es el Dios de Israel. El que es parte de su familia también es parte de Israel y no necesita buscar el reconocimiento de los hombres. Yeshúa será el Mesías de todo Israel y si estamos con él se encargará de arreglar todos los asuntos nuestros conforme al plan divino. ¿Cómo vamos a dejar a Yeshúa para ser aceptados por los hombres? Está escrito en 1 Juan 2:23:

 

“Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre.” (LBLA)

 

Yeshúa dijo en Mateo 10:32-33:

 

“Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (LBLA)

 

En la CONFESIÓN del nombre de Yeshúa está la salvación, como está escrito en Romanos 10:9-10:

 

“que si confiesas con tu boca a Yeshua por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” (LBLA revisada)

 

En 1 Juan 4:1-3 está escrito:

 

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Yeshúa el Mesías ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Yeshúa, no es de Dios; y este es el espíritu del anti-mesías, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.” (LBLA revisada)

 

1 1 Juan 4:15 está escrito:

 

“Todo aquel que confiesa que Yeshúa es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.” (LBLA revisada)

 

Amado hermano, que en estos momentos estás volviendo a casa, escúchame bien: ¡No puedes dejar de confesar a Yeshúa si quieres permanecer en el Dios de Israel! En tu confesión está el poder. En la confesión del Nombre de Yeshúa está tu salvación y la vida eterna. No lo niegues por nada en el mundo. Este mundo pasará, pero Yeshúa es el Señor para siempre y pronto se sentará en el trono juzgando las doce tribus de Israel. ¡No le falles ahora, cuando ese día está más cerca que nunca!

 

En el Midrash que relata nuestro Maestro, en Lucas 15, vemos como el padre es el que tiene la última palabra en la discusión con el hijo mayor. De la misma manera el Padre celestial se encargará de tratar con los hijos mayores que todavía no entienden que lo que esta sucediendo en el movimiento mesiánico, o de raíces hebreas, es parte de un plan divino para la restauración de Israel. El hijo menor, Efrayim, está volviendo a casa y el hijo mayor no está tan contento. ¡Pero al final el Padre tendrá la última palabra en esta historia! Entonces celebraremos la fiesta de sucot durante mil años. ¡Si niegas a Yeshúa para agradar al hijo mayor, no tendrás parte de esa fiesta! Serás echado al lago de fuego y azufre.

 

48:11 “E Israel dijo a Yosef: Nunca esperaba ver tu rostro, y he aquí, Dios me ha permitido ver también a tus hijos.” (LBLA revisada) – Israel no ha pensado que volverá a ver el rostro de Yeshúa. La mayoría de los judíos creen todavía que Yeshúa está muerto. Pero no sólo está vivo, está gobernando y tiene hijos entre los gentiles. Y en este tiempo va acercando esos hijos a Israel. El que no se está acercando a Israel en este tiempo no está dirigido por el espíritu del Mesías.

 

48:12 “Entonces Yosef los hizo salir de las rodillas de Yaakov, y se inclinó con su rostro en tierra.” (LBLA revisada) – Los dos hijos de Yosef, que tenían más de 25 años en ese momento, fueron introducidos entre las rodillas de Yaakov y luego retirados. Esto constituía un acto oficial de adopción, como si los dos hubieran salido directamente de entre sus lomos. Así llegaron a ser legalmente sus hijos, con plenos derechos dentro de Israel, al igual que Reuvén y Shimón. Este acto impactó tanto a Yosef, que se inclinó y adoró al Padre celestial. Los versículos 9-12 muestran la adopción de estos hijos dentro de Israel y los versículos 13-22 hablan de la bendición que estos dos hijos recibieron por su padre.

Los hijos de Ben Yosef que en este tiempo se van acercando a Israel, dirigidos por el Mesías, serán introducidos en Israel y restablecidos como hijos con pleno derecho de herencia dentro de Israel. ¡Bendito sea el Eterno!

 

48:13 “Y Yosef tomó a los dos, a Efrayim con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Menashé con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.” (LBLA revisada) – La palabra “tomó” hace alusión al momento de la boda entre el Mesías y su novia. Esta palabra se usa para el segundo paso del matrimonio hebreo, cuando el novio va a la casa de la novia y la “toma” para llevarla a la casa de su padre donde se finaliza el acto matrimonial.

 

48:14 “Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efrayim, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Menashé, cruzando adrede sus manos, aunque Menashé era el primogénito.” (LBLA revisada) – La mano derecha representa al Mesías, que está a la diestra del Padre en las alturas. La mano del Mesías está sobre Efrayim aunque haya sido esparcido entre las naciones. Esa mano le está haciendo volver a casa ahora.

Yaakov cruzó las manos adrede, sabiendo que el menor iba a ser puesto sobre el mayor.

Los brazos cruzados forman la letra X que es la letra tav en el alfabeto hebreo arcaico, que fue el que Moshé usó para escribir la Torá. La tav es la última letra del alefato hebreo y significa “señal”, “sello”, “pacto”. Yeshúa dijo que él es la alef y la tav, cf. Revelación 22:13, lo cual implica que el Mesías es el inicio y el final de la Escritura dada del Cielo. El Mesías es la tav, lo cual también significa que él va terminando la obra del Eterno. El mismo es la señal y ha sellado el pacto entre el Eterno e Israel con su propia sangre. Así que lo que hubo entre Israel y los hijos de Yosef fue una de las señales del Mesías que ha terminado la obra del Eterno, la X, la tav. El Mesías Yeshúa es la razón por la que los hijos nacidos en el mundo gentil pueden volver a casa y ser bendecidos por Israel.

La X es también el símbolo del madero donde tuvo que morir el Hijo de Yosef para reconciliar al mundo con el Padre. De esta manera vemos que entre el Padre y los hijos de Ben Yosef está la muerte del Mesías. Ese es el lugar de bendición para el mundo. Ese es el lugar de reconciliación entre los hijos de Israel y el Eterno. Ese es el lugar de reconciliación entre el hombre y Dios, como está escrito en Efesios 2:16-18:

 

“y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio del madero, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y VINO Y ANUNCIO PAZ A VOSOTROS QUE ESTABAIS LEJOS, Y PAZ A LOS QUE ESTABAN CERCA; porque por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.” (LBLA revisada)

 

En Colosenses 1:20-22 está escrito:

 

“y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su madero, por medio de él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de él” (LBLA revisada)

 

48:15-16 “Y bendijo a Yosef, y dijo: El Dios delante de quien anduvieron mis padres Avraham y Yitsjak, el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,  el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Avraham y Yitsjak; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra.” (LBLA revisada) – Esta bendición, junto con la adoración sobre el bastón, son las únicas cosas que fueron destacadas de la vida del patriarca, en Hebreos 11, que es el capítulo de los héroes de la fe. ¿Qué fue tan especial en esta bendición? ¿Por qué este acto constituye una de las mayores obras de fe que se han producido en toda la historia humana?

Toda la vida de Yaakov había sido una lucha fuerte. 37 años de su vida pasó fuera de la tierra de la promesa. Allí nacieron todos sus hijos menos uno. Yaakov tuvo muchos peligros en su vida y de todos estos peligros fue guardado y en medio de sus luchas fue bendecido. Este mismo poder guardador y protector de HaShem fue el que ahora se transmitió a los hijos adoptados. Aunque hayan nacido en Egipto por una mujer no israelita, aunque se críen en un ambiente pagano de idolatría y de magia, aunque ellos sean expuestos a las presiones de sus amigos no israelitas, HaShem los va a guardar para no perder su identidad hebrea y puedan ser llamados por mi nombre, Israel.

Esta oración se cumplió en Egipto y las dos tribus Efrayim y Menashé habían crecido muchísimo y guardado su identidad tribal antes de la gran salida. Sin embargo hay un poder en esta bendición para el tiempo moderno. A pesar de que las tribus se hayan perdido entre las naciones, hay un ángel que los va a rescatar en este tiempo para que vuelvan y se identifiquen de nuevo como israelitas.

 

Tercera aliyá, 48:17-22

 

48:17 “Cuando Yosef vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efrayim, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efrayim a la cabeza de Menashé.” (LBLA revisada) – El orden profético tiene preferencia sobre el orden natural.

 

48:19 “Mas su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser plenitud de naciones.” (LBLA revisada) – Menashé llegó a ser un pueblo, una tribu grande dentro de Israel con un territorio inmenso en los dos lados del río Yardén. En el censo de Números 1, Menashé es la tribu más pequeña. Pero según Números 26:34 hay un aumento de 64 % de su población durante los 38 años en el desierto. Fue la tribu que más crecía durante ese tiempo. También llegó a ser grande por el juez Guidón que surgió de Menashé, cf. Jueces 7-8. Pero Efrayim sería mayor. De él salió Yehoshúa, el sucesor de Moshé. Efrayim recibe también la palabra de que llegará a ser plenitud de naciones, en hebreo meló ha-goyim. Rashí se basa en los midrashim[9] diciendo que significa que su descendencia llenará los pueblos, en el sentido de que la fama de Yehoshúa produciría un impacto entre las naciones por haber detenido el sol en Guivón y la luna en el valle de Ayalón, cf. Josué 10:12.

Sin embargo el texto hebreo invita a una consideración mayor. Literalmente dice “y su descendencia será plenitud de las naciones (gentiles)”. Hay un lugar más en las Escrituras donde aparece la misma expresión, en Romanos 11:25-26, donde está escrito:

 

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: EL LIBERTADOR VENDRA DE TSION; APARTARA LA IMPIEDAD DE YAAKOV.” (LBLA revisada)

 

De este texto podemos sacar varias conclusiones importantes:

 

  • Sólo una parte de Israel ha sido endurecida durante un tiempo limitado. No se trata de todo Israel ni para siempre.

  • Esto es un misterio, es decir, es parte del plan divino para la salvación del mundo que es difícil de entender.

  • La plenitud de los gentiles tiene que entrar en esa salvación que pertenece a Israel.

  • La salvación de todo Israel depende de la entrada de la plenitud de los gentiles.

  • Todo Israel incluye no solamente el pueblo judío, sino también la plenitud de los gentiles.

  • La impiedad será quitada de Yaakov, que son las doce tribus, no solamente los judíos que representan dos tribus de Israel, Yehudá y Binyamín y posiblemente Leví.

 

Este plan de salvación del Eterno es uno de los misterios más maravillosos. Voy a intentar de trazarlo con pocas palabras.

 

En 1 Reyes 12 se ve como el reino se dividió en dos naciones. Esto ocurrió en el territorio de Efrayim, en la ciudad de Shejem, que fue entregado a Yosef, según Génesis 48:22. Efrayim llegó a ser la tribu principal para el reino del norte.  El primer rey de las diez tribus del norte fue Yeravam (Jeroboam), de la tribu de Efrayim, 1 Reyes 11:26, 28. Desde ese día en adelante ha habido división entre las dos casas de Israel, 1 Reyes 12:19; 2 Crónicas 10:19. Esta división vino del Eterno, 1 Reyes 12:24; 2 Crónicas 10:15. Este es uno de los misterios del plan divino de salvación para todo el mundo gentil. El reino del norte se paganizó rápidamente con la introducción de una religión sincretista, 1 Reyes 12:28-33. Los profetas Amós y Hoshea fueron enviados al reino del norte para anunciar su pronta destrucción. La casa de Israel iba a ser enviada a las naciones y para mezclarse entre ellas, como está escrito en Oseas 7:8a:

 

“Efrayim se mezcla con las naciones” (LBLA revisada)

 

En Levítico 26:33a está escrito:

 

“A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones” (LBLA)

 

En el Salmo 106:26-27 está escrito:

 

“Por tanto, les juró abatirlos en el desierto, y esparcir su simiente entre las naciones, y dispersarlos por las tierras.” (LBLA)

 

En Oseas 1:4-5 está escrito:

 

“Y el Eterno dijo a Hoshea: Ponle por nombre Yizreel, porque dentro de poco castigaré a la casa de Yehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reino de la casa de Israel. Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Yizreel.” (LBLA revisada)

 

Este Yizreel fue el primer hijo del profeta con su mujer que era prostituta. El matrimonio entre el profeta y esta mujer refleja el pacto entre la casa de Israel, las 10 tribus del norte, y el Eterno. El primer hijo fue llamado Yizreel que significa “Dios sembrará”.[10] Así que los hijos de la casa de Efrayim eran las semillas para la siembra que Dios iba a esparcir entre las naciones, como dice Mateo 13:3b:

 

“He aquí, el sembrador salió a sembrar.” (LBLA)

 

Esa siembra dará un fruto en los últimos tiempos, como está escrito en Mateo 13:39b:

 

“la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.” (LBLA)

 

En Oseas 1:6-11 está escrito:

 

“Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. Y el Señor le dijo: Ponle por nombre Lo-Rujamá (ninguna compasión), porque ya no me compadeceré de la casa de Israel, pues no los perdonaré jamás. Pero me compadeceré de la casa de Yehudá (el pueblo judío) y los salvaré por el Eterno su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-Rujamá, ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-Amí, porque vosotros no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Dios. Y el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos del Dios viviente. Y los hijos de Yehudá y los hijos de Israel se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la tierra, porque grande será el día de Yizreel.” (LBLA revisada)

 

El profeta dibuja el plan del Eterno para la casa de Israel con pocos brochazos. Primero la casa de Israel será rechazada. Luego se convertirá en una cantidad tan grande que no se puede contar, como la arena del mar, lo cual indica que están dentro de las naciones del mundo. Luego se habla de una restauración de la identidad israelita en el mismo lugar donde fueron rechazados, en la tierra de Israel. Esto será el resultado de una unificación entre los hijos de Yehudá, los judíos, que nunca perdieron su identidad, y los hijos de Israel que hayan dejado su identidad gentil en los últimos tiempos. Juntos reconocerán a Yeshúa como el Mesías. Luego dice que subirán de la tierra lo cual es una alusión al arrebatamiento de todos los que son del Mesías. Como el día de Yizreel, el día de la siembra de Dios, era grande, los hijos de Israel están entre todas las naciones gentiles, y desde allí serán arrebatados para encontrarse con el Mesías cuando vuelva a la tierra.

 

En Oseas 2:14-23 habla del proceso desde la deportación a Asiria hasta el regreso a la tierra bajo el Mesías, según está escrito:

 

“Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto (las naciones gentiles), y le hablaré al corazón. Le daré sus viñas desde allí, y el valle de Ajor por puerta de esperanza. Y allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto. Sucederá en aquel día--declara el Eterno-- que me llamarás Ishí y no me llamarás más Baalí. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por sus nombres. En aquel día haré también un pacto por ellos con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; quitaré de la tierra el arco, la espada y la guerra, y haré que ellos duerman seguros. Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Eterno.  Y sucederá que en aquel día yo responderé--declara el Eterno--, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra, y la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite, y ellos responderán a Yizreel. La sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.” (LBLA revisada)

 

En Amós 5:1-2 está escrito acerca de la casa de Israel como nación:

 

“Oíd esta palabra que yo pronuncio como lamentación sobre vosotros, casa de Israel (no incluye al pueblo judío). Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante.” (LBLA)

 

En Amós 8:2 está escrito:

 

“y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Eterno me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel (no para el pueblo judío). Ya no volveré a dejarlos sin castigo.” (LBLA revisada)

 

En Amós 9:8-15 está escrito:

 

“He aquí, los ojos del Señor Eterno están sobre el reino pecador (la del norte), y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra; sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Yaakov (se refiere a las doce tribus) --declara el Eterno. Porque he aquí, yo daré un mandato, y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga ni un grano en tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, los que dicen: "No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia." En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David, repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y lo reedificaré como en tiempo pasado, para que tomen posesión del remanente de Edom y de todas las naciones donde se invoca mi nombre --declara el Eterno, que hace esto. He aquí, vienen días--declara el Eterno-- cuando el arador alcanzará al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla; cuando destilarán vino dulce los montes, y todas las colinas se derretirán. Restauraré el bienestar de mi pueblo Israel (las 12 tribus), y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas; también plantarán viñas y beberán su vino, y cultivarán huertos y comerán sus frutos. Los plantaré en su tierra, y no serán arrancados jamás de la tierra que les he dado --dice el Eterno tu Dios.” (LBLA revisada)

 

La casa de Israel no recibió ninguna compasión con la invasión asiria en el año 722 a.E.C., sino que fue totalmente destruida como nación. Las diez tribus fueron llevadas a los países que están ubicadas al norte de Israel, cf. 2 Reyes 17:6. De allí se esparcieron por todo el mundo. Sin embargo se puede encontrar rastros claros de varias de las diferentes tribus en los países noroccidentales, de Europa y Norteamérica.

 

En Zacarías 10:3-12 está escrito:

 

“Contra los pastores se enciende mi ira (los líderes en Israel durante el tiempo del segundo templo), y a los machos cabríos castigaré (los poderosos que oprimían a los pobres); porque el Eterno de los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Yehudá (sólo el pueblo judío, no la casa de Efrayim), y hará de ellos como su caballo de honor en la batalla. De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él todo gobernante (El Mesías); juntos serán como valientes, que en la batalla huellan al enemigo en el barro de las calles; pelearán, porque el Eterno estará con ellos, y serán avergonzados los que montan a caballo. Fortaleceré la casa de Yehudá (el restablecimiento del estado de Israel en 1948) y la casa de Yosef salvaré (esparcida entre los gentiles), y los haré volver porque me he compadecido de ellos (las 10 tribus perdidas); y serán como si no los hubiera rechazado (restauradas en Israel), porque yo soy el Eterno su Dios, y les responderé. Efrayim (Las 10 tribus) será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino (cf. Génesis 43:34); sus hijos (las generaciones futuras) lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el Eterno. Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. Los haré volver de la tierra de Egipto (Egipto), y de Ashur (Asiria) los recogeré; los traeré a la tierra de Guilad (Jordania) y del Levaón (Líbano), hasta que no haya sitio para ellos (las 10 tribus restauradas). Pasarán por el mar de la angustia, y El herirá las olas en el mar y se secarán todas las profundidades del Nilo; y será abatido el orgullo de Ashur y apartado el cetro de Egipto. Yo los fortaleceré en el Eterno, y en su nombre andarán--declara el Eterno.” (LBLA revisada)

 

En Romanos 9:23-26 está escrito:

 

“Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria, es decir, nosotros, a quienes también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles. Como también dice en Hoshea: A LOS QUE NO ERAN MI PUEBLO, LLAMARE: "PUEBLO MÍO", Y A LA QUE NO ERA AMADA: "AMADA mía." Y ACONTECERÁ QUE EN EL LUGAR DONDE LES FUE DICHO: "VOSOTROS NO SOIS MI PUEBLO", ALLÍ SERÁN LLAMADOS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE.” (LBLA revisada)

 

El shalíaj (apóstol) Shaúl está usando los textos de Oseas 2:23 y 1:10 que fueron dados para la casa de Israel, en referencia a los gentiles. Así que lo que anteriormente era la casa de Israel ahora son gentiles. Con la salvación de los gentiles está volviendo la casa de Israel de entre todas las naciones, y así será salvo todo Israel, como leímos en Romanos 11:26.

 

De esta manera Efrayim cumple un plan profético, por medio de salvación para los gentiles.

 

En Oseas 11:8-10 está escrito:

 

“¿Cómo podré abandonarte, Efrayim? ¿Cómo podré entregarte, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Tsevoyim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión. No ejecutaré el furor de mi ira; no volveré a destruir a Efrayim. Porque yo soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor. En pos del Eterno caminarán, El rugirá como un león; ciertamente El rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde el occidente.” (LBLA revisada)

 

Como el Eterno está interesado en salvar a su hijo Efrayim, al mismo tiempo salva a los gentiles que no son descendientes de Israel. Ese es el misterio del cual se habla de Romanos 11:25. Por medio de la entrada de la plenitud de los gentiles, que son los hijos de Efrayim, según Génesis 48:19, será salvo TODO Israel, las 12 tribus, incluyendo a los judíos que nunca perdieron su identidad israelita.

 

“¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33, LBLA)

 

48:20 “Y los bendijo aquel día, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: Que Dios te haga como Efrayim y Menashé. Así puso a Efrayim antes de Menashé” (LBLA revisada) – Esta bendición se pronuncia cada kabalat shabat, recepción del Shabat, cuando el padre judío bendice a sus hijos varones en la mesa del Shabat. Al poner sus manos sobre la cabeza de cada uno de ellos pronuncia estas palabras: Yesimjá Elohim ke-Efrayim ve-ji-M’nashé.

¿Por qué estos dos hijos de Yosef fueron puestos como ejemplos para todos los hijos de Israel? Podemos destacar varias razones:

 

  • A pesar de que el menor fuera puesto sobre el mayor nunca hubo riña entre ellos.

  • A pesar de ser criados en un ambiente de paganismo y de magia, nunca perdieron la fe en el Dios de Israel, su identidad israelita o las instrucciones de sus antepasados.

  • A pesar de haber nacido y vivido toda la vida fuera de la tierra de Israel, nunca perdieron la esperanza de volver a la tierra de sus padres.

 

Estos dos son grandes ejemplos para todos los hijos de Israel.

 

48:22 “Y yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.” (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “una parte” es shejem. Se trata de la parcela que Yaakov compró enfrente de la ciudad, cf. Génesis 33:19, y también la misma ciudad que fue tomada por Shimón y Leví, cf. Génesis 34. Este lugar fue dado a Yosef, como también está escrito en Juan 4:5-6a:

 

“Llegó, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Yaakov dio a su hijo Yosef; y allí estaba el pozo de Yaakov.” (LBLA revisada)

 

En Josué 24:32 está escrito:

 

“Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” (LBLA revisada)

 

Desde su primera venida el Mesías ha estado buscando las ovejas perdidas de las dos casas. Esa fue la razón por la que tenía que pasar por Shomrón (Samaria), según está escrito en Juan 4:4:

 

“Y tenía que pasar por Shomrón.” (LBLA revisada)

 

El Mesías se fue a un lugar clave en la historia de Israel y en el plan de salvación del Eterno, al territorio de Sicar, que es lo mismo que Shejem. Shejem fue una ciudad de refugio en el territorio de la tribu de Efrayim, cf. Josué 20:7; 21:21; 1 Crónicas 6:67. Allí fue dividido el reino. Shejem fue la primera capital del reino del norte, 1 Reyes 12:25. Allí vivían los samaritanos, que son una mezcla entre los pocos sobrevivientes de las tribus del norte y los pueblos gentiles que el rey de Asiria trajo a la tierra después de la destrucción del reino de Israel, cf. 2 Reyes 17:24, 29. Los samaritanos son los únicos descendientes de la casa de Efrayim que no han perdido su identidad israelita, como está escrito en Juan 4:12:

 

“¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Yaakov, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?” (LBLA revisada)

 

La mujer samaritana llamó a Yaakov “nuestro padre”. Este pueblo era parte del plan de salvación del Eterno por ser descendientes de Yaakov y por eso el Mesías tenía que pasar por allí para buscar y salvar lo que se había perdido.

 

En Juan 4:6-7 está escrito:

 

“y allí estaba el pozo de Yaakov. Entonces Yeshúa, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta. Una mujer de Shomrón viene a sacar agua, y Yeshúa le dice: Dame de beber.” (LBLA revisada)

 

Este relato se parece a Génesis 24 cuando el siervo de Avraham fue a buscar una novia para Yitsjak. En este momento el Mesías se sienta junto al pozo porque está buscando su novia también entre los samaritanos. Estos samaritanos esperaban la salvación por medio del Mesías, como está escrito en Juan 4:22, 25-26:

 

“Vosotros (los samaritanos) adoráis (con vuestros sacrificios) lo que no conocéis (el Dios de Israel); nosotros (los judíos) adoramos (con nuestros sacrificios en el templo) lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos... La mujer le dice: Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarará todo. Yeshúa le dice: Yo soy, el que habla contigo.” (LBLA revisada)

 

En Juan 4:35 está escrito:

 

“¿No decís vosotros: "Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega"? He aquí, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siega.” (LBLA)

 

Aquí hay una similitud de expresiones con Génesis 48:8 donde dice que Yaakov vio a los hijos de Yosef. Los samaritanos son descendientes de Yosef y el Mesías los está viendo como una cosecha para el reino venidero, como está escrito en Juan 4:39-42:

 

“Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en El por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: El me dijo todo lo que yo he hecho. De modo que cuando los samaritanos vinieron a El, le rogaban que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días. Y muchos más creyeron por su palabra, y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú has dicho, porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo.” (LBLA)

 

Yeshúa se quedó dos días en Shejem. Estos dos días corresponden a los dos mil años que ahora el Mesías ha estado buscando en el mundo gentil a los descendientes de las doce tribus de Israel junto con los demás gentiles, para salvarlos.

 

En Hechos 15:14-18 está escrito:

 

“Shimón ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: DESPUÉS DE ESTO VOLVERÉ, Y REEDIFICARE EL TABERNÁCULO DE DAVID QUE HA CAÍDO. Y REEDIFICARE SUS RUINAS, Y LO LEVANTARE DE NUEVO, PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE AL SEÑOR, Y TODOS LOS GENTILES QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE, DICE EL SEÑOR, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS.” (LBLA revisada)

 

El texto que el nasí (presidente) Yaakov está citando está sacado de Amós 9:11-12. La reedificación del tabernáculo de David se refiere a la restauración del gobierno de la casa de David. Cuando Yeshúa vino por primera vez fue iniciada esta obra de reedificación, como está escrito en Lucas 1:32-33:

 

“Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Yaakov para siempre, y su reino no tendrá fin.” (LBLA revisada)

 

Con esta venida del Mesías se abrió la puerta para que los gentiles pudieran ser parte del pueblo que ha sido tomado para el Nombre del Eterno. La palabra griega que ha sido traducida en Hechos 15:14, 23 como “de entre” es ex,[11] y significa “fuera de”, “salido de”, “ex”. Se trata de que los que han creído en el Mesías de entre las naciones son ex gentiles. Ahora son “pueblo para su Nombre”, es decir, ya no son gentiles en su identidad espiritual sino parte del pueblo de Israel, cf. Efesios 2:11-22; 3:4-8; 4:17; 1 Corintios 5:1; 12:2; Revelación 5:9-10.

 

Cuarta aliyá, 49:1-18

 

49:1   “Entonces Yaakov llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “venideros” es ajarit[12], y significa “últimos”, “finales”. Rashí dice, basado en el Talmud, que Yaakov quiso revelarles el final de los tiempos, pero en ese momento la Ruaj HaKodesh se retiró de él, y comenzó a decir otras cosas. Un Midrash[13] cuenta lo siguiente:

 

“Yaakov quiso revelar a sus hijos el momento de la llegada del Mesías. Supo que se mantendrían fieles a HaShem aun cuando supieran que el tiempo de la redención fuera lejano. Sin embargo, el Todopoderoso decidió que la fecha de la redención debía mantenerse en secreto de los hijos de Yaakov a causa de las generaciones futuras que no serían tan grandiosas como los hijos de Yaakov. Las generaciones futuras desesperarían en el exilio si supieran que el momento destinado estuviera tan lejano.”

 

Sin embargo, en la bendición de Yaakov encontramos mensajes proféticos que revelan el futuro de cada tribu, incluso hasta el momento de la venida del Mesías. Encontramos tres características en el mensaje de Yaakov para cada uno de sus hijos:

 

  • La identidad y el carácter de cada tribu.

  • El desarrollo histórico de cada tribu.

  • Los sucesos de los últimos tiempos.

 

49:3-4 “Reuvén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho.” (LBLA revisada) – Reuvén seguía siendo el primogénito de Yaakov en cuanto a todas las genealogías. Esto nos enseña que hubo arrepentimiento en él por haber pecado con la concubina de su padre. Sin embargo, por su pecado perdió la primogenitura, la doble porción de la herencia, el sacerdocio y la monarquía. Esto nos enseña que el que no sabe controlar su instinto sexual no podrá llegar a puestos importantes en el Reino.

Según Rashí y otros, los descendientes de Reuvén poblaron Francia. Francia ha sido una nación preeminente durante mucho tiempo, pero antes de la venida del Mesías perderá esa posición.

 

49:5-7 “Shimón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia. En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Yaakov, y los dispersaré en Israel.” (LBLA revisada) – La ira de Shimón y Leví fue maldecida, no ellos mismos. La violencia trae maldición sobre una nación. La tribu de Shimón fue en la brecha para pecar en el asunto de Baal-Peor, cf. Números 25:6-14; 26:1, y por eso su tribu bajó un 63 %, de 59.300 a 22.200 entre los censos que se encuentran en Números 1 y 26. Shimón no tuvo su propio territorio en la tierra, sino que sus tierras estaban divididas dentro de la tribu de Yehudá, cf. Josué 19:1. Leví tampoco tuvo un territorio propio en la tierra, sino fue repartido en 48 ciudades por todo el país, cf. Josué 18:7. Shimón llegó a ser una tribu pobre, pero entre ellos vendrían muchos escribas, cf. Zacarías 12:13.

 

49:8-12 “A ti Yehudá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; se inclinarán a ti los hijos de tu padre. Cachorro de león es Yehudá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona, ¿quién lo despertará? El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos. El ata a la vid su pollino, y a la mejor cepa el hijo de su asna; él lava en vino sus vestiduras, y en la sangre de las uvas su manto. Sus ojos están apagados por el vino, y sus dientes blancos por la leche.” (LBLA revisada) – Hay varias palabras claves en esta profecía que aluden al Mesías, por ejemplo: “A ti”, “hijo mío”, “has subido”, “atando”, “vid”, “pollino”, “sus vestiduras”, “la sangre”, “vino”. Todo esto habla de la primera aparición del Mesías, que vino de la tribu de Yehudá.

 

La mano de Yehudá estaba en la cerviz de los enemigos por medio del rey David, según 2 Samuel 22:38-41 donde está escrito:

 

“Perseguí a mis enemigos y los destruí, y no me volví hasta acabarlos. Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. Pues tú me has ceñido con fuerza para la batalla; has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron. También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, y destruí a los que me odiaban.” (LBLA)

 

Esta profecía se cumplió también con la primera aparición del Mesías cuando todos los malos espíritus fueron derrotado, como está escrito en Colosenses 2:15:

 

“Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de él.” (LBLA revisada)

 

La palabra de Yaakov sobre Yehudá cumplirá finalmente con la segunda venida del Mesías cuando todos los enemigos serán puestos debajo de sus pies, como está escrito en 1 Corintios 15:25:

 

“Pues el Mesías debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.” (LBLA revisada)

 

“se inclinarán a ti los hijos de tu padre” – Se cumplió en los reyes David y Shelomó, pero se cumplirá finalmente en la segunda venida del Mesías.

 

“Cachorro de león es Yehudá... se echa como león” – Yeshúa es el león de Yehudá, como está escrito en Revelación 5:5:

 

“Entonces uno de los ancianos me dice: No llores; mira, el León de la tribu de Yehudá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.” (LBLA revisada)

 

“El cetro no se apartará de Yehudá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Shiló, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.” – Shiló es una referencia al Mesías, según Onkelós, Midrash Rabá, Rashí y muchos otros. Según Najmánides Shiló significa “su hijo”. Un sabio en el Talmud[14] opina que el nombre Shiló signifia “de él”, aludiendo a que la autoridad real le pertenece al Mesías. Rashí dice que significa “obsequios para él”, con relación a las naciones, que le darán obsequios y aceptarán su autoridad.

Según Rashí, esta profecía se cumplió desde David en adelante, incluso por medio de los dirigentes de los judíos en la diáspora de Bavel. Estos fueron llamados “exilarcas” y descendían del rey David. Según la profecía el cetro y la vara no se apartaría de Yehudá hasta la venida del Mesías.

 

49:13 “Zevulún habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón.” (LBLA revisada) – El territorio de Zevulún no estaba al lado del mar, cf. Josué 19:10-16. Parece que luego él se extendió hasta Sidón. Zevulún se dedicó a ganar dinero para que su hermano Yisajar pudiera dedicarse al estudio de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 33:18:

 

“Y de Zevulún, dijo: Alégrate, Zevulún, en tus salidas e Yisajar, en tus tiendas.” (LBLA revisada)

 

49:14-15 “Yisajar es un asno fuerte, echado entre los apriscos. Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.” (LBLA revisada) – Yisajar producía grandes estudiosos que llevaban el yugo de la Torá, como está escrito en 1 Crónicas 12:32:

 

“De los hijos de Yisajar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.” (LBLA revisada)

 

Yisajar producía 200 líderes para el Sanedrín.

 

49:16-18 “Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. Sea Dan serpiente junto al camino, víbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrás. ¡Tu salvación espero, oh Señor!” (LBLA revisada) – El juez Shimshón vino de la tribu de Dan, cf. Jueces 13:2. Esta profecía se cumplió en él.

 

“¡Tu salvación espero, oh Señor!” – Shimshón no fue el que trajo la redención final para Israel. Hay que seguir esperando otro Mesías.

 

Quinta aliyá, 49:19-26

 

49:19 “De Gad, una tropa se alistará de él, y él marchará sobre sus huellas.” (Aryeh Coffman) – La tribu de Gad cruzó el río Jordán junto con sus hermanos para hacer guerra contra los cananeos durante 14 años hasta conquistar toda la tierra. Al volver a su territorio al otro lado del río siguieron sus propias huellas.

 

49:20 “En cuanto a Asher, su alimento será sustancioso, y él dará manjares de rey.” (LBLA revisada) – La tierra de Asher producía ricos frutos y allí hubo muchos olivos.

 

49:21 “Naftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.” (LBLA revisada) – En su territorio está el valle de Guinosar (al noroeste del mar de Galilea) que producía frutos abundantes y muy rápido. Como su tierra era productiva, tenía tiempo para estudiar la Torá. El Tárgum tradujo: “(Su heredad producirá frutos) por los cuales agradecerán y bendecirán (a Dios)”. La profetisa Devorá vino de Naftalí.[15] Ella cantó una canción muy bella, cf. Jueces 5.

 

49:22-26 “Hijo de gracia es Yosef, hijo de belleza para el ojo; las jóvenes caminaban sobre los muros para observar. Lo amargaron y se volvieron sus adversarios, lo odiaron los dueños de saetas. Pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron adornados con oro, por las manos del Poderoso de Yaakov (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), por el Dios de tu padre que te ayuda, y por El Shadai que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de pechos y matriz. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados del mundo; sean ellas sobre la cabeza de Yosef, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos.” (LBLA revisada y trad. propia)

 

“bendiciones de pechos y matriz” – Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “pechos”, shadayim, debe traducirse “lanzamientos” en referencia a la emisión del semen apto para concebir. El Targum tradujo: “bendiciones de padre y de madre”.

 

Yaakov había sido más bendecido que sus antepasados. Ellos tenían promesa de un territorio limitado, pero Yaakov no, como está dicho en Génesis 28:14a:

 

“También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur” (LBLA)

 

Sexta aliyá, 49:27 – 50:20

 

49:27 “Binyamín es lobo rapaz; de mañana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos.” (LBLA revisada) – El juez Ejud actuó como un lobo, cf. Jueces 3. El Rey Shaúl vino de Binyamín. Él devoró mucha presa al principio de la historia de Israel, cf. 1 Samuel 14:47. Mordejai y Ester repartieron muchos despojos por la tarde de la historia de Israel, cf. Ester 8:7. Rabí Shaúl vino de la tribu de Binyamín, cf. Romanos 11:1; Filipenses 3:5.

 

50:20 “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.” (LBLA) – Cualquier cosa que nos ocurra puede ser tornada en bendición por el Eterno, como está escrito en Romanos 8:28:

 

“Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.” (LBLA revisada)

 

Los que entregaron a Yeshúa para ser colgado en un madero, no sabían lo que estaban haciendo. Pensaron hacerle mal, pero Dios lo tornó en bien para la salvación del mundo entero. Esto nos enseña que cualquier maldición que nos venga podrá ser transformada por el Eterno en bendición. ¡Bendito sea su Nombre!

 

Séptima aliyá, 50:21-26

 

50:24-25 “Y Yosef dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Avraham, a Yitsjak y a Yaakov. Luego Yosef hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí.” (LBLA revisada) – Esta es la única acción de fe en la vida de Yosef mencionada en Hebreos 11, donde está escrito en el versículo 22:

 

“Por la fe Yosef, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesos.” (LBLA revisada)

 

Él sabía que el éxodo iba a venir y por eso hizo jurar a los hijos de Israel para que sus huesos fueran sacados de Egipto y puestos en la tierra de Kenáan. La fe sabe que sabe que sabe que sabe que es así, porque el Eterno es fiel a sus promesas y él no puede mentir, como está escrito en Números 23:19:

 

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?” (LBLA)

 

En Hebreos 6:18b está escrito:

 

“es imposible que Dios mienta” (LBLA)

 

En Éxodo 13:19 está escrito:

 

“Y Moshé tomó consigo los huesos de Yosef, pues éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente os visitará Dios, y entonces llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.” (LBLA revisada)

 

En Josué 24:32 está escrito:

 

“Los huesos de Yosef, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Shejem, en la parcela de campo que Yaakov había comprado a los hijos de Jamor, padre de Shejem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de Yosef.” (LBLA revisada)

 

Yosef fue devuelto al mismo lugar de donde se había desviado para buscar a sus hermanos. Según su fe le fue hecho, muchos años después de su muerte. La tumba de Yosef todavía hoy está puesta como un testimonio del Mesías ben Yosef que tuvo que dar su vida para poder buscar, encontrar y salvar las ovejas perdidas de Israel. También está dando testimonio de que el día cuando regrese el Mesías, Yosef será resucitado para ser vestido de inmortalidad y recibir su recompensa por haber sido fiel.

[1]     Strong H4296 miṭṭâh, mit-taw', From H5186; a bed (as extended) for sleeping or eating; by analogy a sofa, litter or bier: - bed ([-chamber]), bier.

[2]     Strong H4294 maṭṭeh  maṭṭâh, mat-teh', mat-taw', From H5186; a branch (as extending); figuratively a tribe; also a rod, whether for chastising (figuratively correction), ruling (a sceptre), throwing (a lance), or walking (a staff; figuratively a support of life, for example bread): - rod, staff, tribe.

[3]     Clement of Alexandria (150 - 212 C.E.) In the work called Hypotyposes, to sum up the matter briefly he [Clement of Alexandria] has given us abridged accounts of  all the canonical Scriptures,... the Epistle to the Hebrews he asserts was written by Paul, to the Hebrews, in the Hebrew tongue; but that it was carefully translated by Luke, and published among the Greeks. (Clement of Alexandria; Hypotyposes; referred to by Eusebius in Eccl. Hist. 6:14:2).

[4]     Eusebius (315 C.E.) For as Paul had addressed the Hebrews in the language of his country; some say that the evangelist Luke, others that Clement, translated the epistle. (Eusebius; Eccl. Hist. 3:38:2-3)

[5]     Jerome (382) "He (Paul) being a Hebrew wrote in Hebrew, that is, his own tongue and most fluently while things which were eloquently written in Hebrew were more eloquently turned into Greek (Lives of Illustrious Men, Book V).

[6]     Yashar 77:38-47.

[7]     Ver Bereshit Rabá 98:5.

[8]     Tanjumá Vayejí 9.

[9]     Bereshit Rabá 97:4 y Avodá Zará 25a.

[10]    Strong H3157 yizre‛ê'l, yiz-reh-ale', From H2232 and H410; God will sow; Jizreel, the name of two places in Palestine and of two Israelites: - Jezreel.

[11]    Strong G1537 ἐκ, ἐξ, ek  ex, ek, ex, A primary preposition denoting origin (the point whence motion or action proceeds), from, out (of place, time or cause; literally or figuratively; direct or remote): - after, among, X are, at betwixt (-yond), by (the means of), exceedingly, (+ abundantly above), for (-th), from (among, forth, up), + grudgingly, + heartily, X heavenly, X hereby, + very highly, in, . . . ly, (because, by reason) of, off (from), on, out among (from, of), over, since, X thenceforth, through, X unto, X vehemently, with (-out). Often used in composition, with the same general import; often of completion.

[12]    Strong H319 'achărîyth, akh-ar-eeth', From H310; the last or end, hence the future; also posterity: - (last, latter) end (time), hinder (utter) -most, length, posterity, remnant, residue, reward.

[13]    Ets Yosef.

[14]    Sanhedrín 98b.

[15]    Bereshit Rabá 98:22.

​JAZAK, JAZAK, VENITJAZEK

(¡Sé fuerte, sé fuerte, y nos fortaleceremos!)

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