HAFTARÁ Toldot

Jabad, Sefaradim y Ashkenazim: Malaji (Malaquías) 1:1-2:7

Mal 1:1  Profecía de la palabra del SEÑOR a Israel por medio de Malaquías.

Mal 1:2  Yo os he amado--dice el SEÑOR--. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob?--declara el SEÑOR--. Sin embargo, yo amé a Jacob,
Mal 1:3  y aborrecí a Esaú, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto.
Mal 1:4  Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, el SEÑOR de los ejércitos dice así: Ellos edificarán, pero yo destruiré. Y los llamarán territorio impío y pueblo contra quien el SEÑOR está indignado para siempre.
Mal 1:5  Vuestros ojos lo verán, y vosotros diréis: Sea engrandecido el SEÑOR más allá de la frontera de Israel.
Mal 1:6  El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice el SEÑOR de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: "¿En qué hemos menospreciado tu nombre?"
Mal 1:7  Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: "¿En qué te hemos deshonrado?" En que decís: "La mesa del SEÑOR es despreciable."
Mal 1:8  Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos.
Mal 1:9  Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos.
Mal 1:10  ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice el SEÑOR de los ejércitos-- ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.
Mal 1:11  Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones--dice el SEÑOR de los ejércitos.
Mal 1:12  Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: "La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable."
Mal 1:13  También decís: "¡Ay, qué fastidio!" Y con indiferencia lo despreciáis--dice el SEÑOR de los ejércitos-- y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?--dice el SEÑOR.
Mal 1:14  ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey--dice el SEÑOR de los ejércitos-- y mi nombre es temido entre las naciones.

Mal 2:1  Y ahora, para vosotros, sacerdotes, es este mandamiento.
Mal 2:2  Si no escucháis, y si no decidís de corazón dar honor a mi nombre--dice el SEÑOR de los ejércitos-- enviaré sobre vosotros maldición, y maldeciré vuestras bendiciones; y en verdad, ya las he maldecido, porque no lo habéis decidido de corazón.
Mal 2:3  He aquí, yo reprenderé a vuestra descendencia, y os echaré estiércol a la cara, el estiércol de vuestras fiestas, y seréis llevados con él.
Mal 2:4  Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví--dice el SEÑOR de los ejércitos.
Mal 2:5  Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre.
Mal 2:6  La verdadera instrucción estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad.
Mal 2:7  Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero del SEÑOR de los ejércitos.


 



 

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